Escenarios de leyenda: las localizaciones de Marruecos que conquistaron a Hollywood

El 10/05/2026 a las 14h00

La industria cinematográfica internacional ha consolidado a Marruecos durante las últimas décadas como uno de los centros de rodaje más relevantes del mundo gracias a la labor del Centro Cinematográfico Marroquí (CCM) y a una diversidad geográfica excepcional. Con el estreno previsto de la superproducción The Odyssey de Christopher Nolan en julio de 2026, el país reafirma su posición estratégica como plató natural capaz de recrear desde la antigua Grecia hasta mundos de fantasía, atrayendo inversiones millonarias y equipos técnicos de primer nivel a enclaves como Ouarzazate, Essaouira o la bahía de Dakhla.

Ouarzazate, el centro neurálgico de la épica histórica

Situada al sur del Alto Atlas, la ciudad de Ouarzazate se mantiene como el corazón de la industria audiovisual en el continente africano. Sus instalaciones, especialmente los Atlas Studios, han sido fundamentales para el rodaje de Gladiator II, la esperada secuela de Ridley Scott que utilizó los decorados ya existentes de Kingdom of Heaven para dar vida a la provincia de Numidia. La región también fue el escenario principal de Babel, donde la luz del desierto y la arquitectura local aportaron el realismo necesario para la trama marroquí del filme de Alejandro González Iñárritu.

Asimismo, grandes clásicos como Alexander o Kingdom of Heaven aprovecharon la inmensidad de sus valles y la capacidad logística de la zona para coordinar batallas multitudinarias.

Aït Ben Haddou, el ksar que une la antigüedad con la fantasía

Le village d'Ait Ben Haddou a accueilli le tournage de "Odyssey", prochain film de Christopher Nolan.

Este ksar de adobe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es probablemente la localización más reconocible de todo el país.

Recientemente, el director Christopher Nolan ha elegido este entorno para situar partes fundamentales de su nueva película, The Odyssey, donde la fortaleza milenaria sirve de base para la representación de la mítica Troya.

Antes de este hito, Aït Ben Haddou alcanzó una fama global masiva como la ciudad de Yunkai en la serie Juego de Tronos, siendo el lugar donde el personaje de Daenerys Targaryen libera a los esclavos en una de las escenas finales de la tercera temporada.

En la historia del cine clásico, este enclave también prestó su silueta para Lawrence de Arabia, estableciendo un estándar visual para el género de aventuras que perdura hasta hoy.

Essaouira, la brisa atlántica de las ciudades místicas

La ciudad costera de Essaouira, conocida históricamente como Mogador, ofrece una estética única que mezcla la herencia portuguesa con la identidad marroquí.

Sus murallas frente al mar y la Skala de la Ville fueron transformadas en la ciudad roja de Astapor para la producción de Juego de Tronos, proporcionando el ambiente portuario necesario para la formación del ejército de los Inmaculados.

La versatilidad de sus callejones y su medina también atrajo al equipo de John Wick: Chapter 3 – Parabellum, donde Keanu Reeves protagonizó secuencias de acción trepidantes bajo la luz azulada característica de la costa atlántica, demostrando que la ciudad puede adaptarse tanto a la épica medieval como al cine de acción contemporáneo.

Tanger, el escenario predilecto de espías y misterio

En el extremo norte de Marruecos, Tanger ha sabido explotar su atmósfera cosmopolita y sus laberintos urbanos para el género de suspense.

Christopher Nolan ya exploró las posibilidades de la ciudad en Inception, donde la medina y el mercado central representaron las calles de Mombasa en una de las persecuciones más famosas del cine de ciencia ficción.

La saga del agente 007 también ha recalado en esta ubicación en varias ocasiones, destacando Spectre, que aprovechó la arquitectura colonial y los paisajes desérticos cercanos para sus secuencias de espionaje internacional.

Además, El ultimátum de Bourne grabó una de sus escenas más icónicas sobre las azoteas de la ciudad, consolidando a Tanger como una localización indispensable para las grandes franquicias de Hollywood.

Dakhla y Merzouga, la inmensidad del desierto infinito

Los paisajes más extremos de Marruecos también han tenido un papel protagonista en las producciones recientes.

Para el rodaje de The Odyssey, el equipo técnico se desplazó hasta la White Dune de Dakhla, en el sur, un paraje natural donde el desierto se encuentra directamente con el océano y que ha servido para ilustrar el largo viaje de regreso de Odiseo.

Por otro lado, las dunas de Merzouga y las áridas tierras de Erfoud fueron el hogar de la producción de The Mummy a finales de los noventa, donde se construyeron sets masivos para la ciudad perdida de Hamunaptra.

Estos horizontes despejados y la pureza de sus paisajes siguen siendo el principal reclamo para directores que buscan capturar la esencia de la aventura y el aislamiento en la gran pantalla.

Casablanca y Rabat, la modernidad urbana de las grandes franquicias

Aunque famosas por su patrimonio histórico, las ciudades de Casablanca y Rabat han destacado recientemente como localizaciones para el cine de acción que requiere entornos urbanos modernos.

La película Mission: Impossible – Rogue Nation rodó algunas de sus escenas de conducción más complejas en la autopista que conecta ambas urbes y en el barrio de los Habous de Casablanca.

La infraestructura de estas metrópolis permite a las productoras internacionales rodar secuencias de gran envergadura logística, manteniendo la estética local mientras se benefician de las facilidades que ofrece el entorno urbano del Marruecos contemporáneo.

Por Soufiane El Hassouni
El 10/05/2026 a las 14h00