La poesía marroquí escrita en español no habla solo de fronteras, migración o identidad. También explora el paso del tiempo, la memoria, el deseo y la relación entre la palabra y el mundo. Esa es una de las principales conclusiones del trabajo de García-Vela, de la Universidad de Zaragoza, incluido en las actas del IV Congreso Internacional de la Asociación Marroquí de Estudios Ibéricos e Iberoamericanos.
El investigador propone un primer mapa de tendencias a partir de una selección de obras reunidas por el proyecto CoPoHiM, dedicado a catalogar la poesía hispanomagrebí. En su fase inicial, el proyecto registró 105 poemarios de 47 autores. De ellos, 25 escriben desde Marruecos y otros 22 desarrollan su obra desde países como España, México, Venezuela, Chile y Estados Unidos. El estudio se centra en el primer grupo.
Una poesía íntima y amorosa
La primera tendencia identificada es la introspectiva. En estos poemas, la voz poética se detiene en la memoria, el tiempo y sus efectos, desde la angustia ante lo inevitable hasta la aceptación del paso de los años. También aparecen las ruinas y los recuerdos de ciudades como Tetuán y Tánger, convertidos en espacios donde el pasado dialoga con el presente.
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El amor ocupa asimismo un lugar destacado, aunque, según García-Vela, ha recibido menos atención crítica que otros asuntos. El estudio distingue tres expresiones frecuentes: la creación de un ideal amoroso, la voluntad de fundirse con la persona amada y la escritura desde su ausencia. Para el autor, dejar estas composiciones al margen favorece una lectura parcial del conjunto.
Denuncia social y diálogo entre culturas
La crítica social es la línea más estudiada. Los poemas abordados denuncian, entre otros asuntos, la explotación de trabajadores migrantes, las tragedias vinculadas al Estrecho y la situación palestina. En algunos casos, la denuncia toma forma de retrato poético; en otros, se construye a través de relatos que acercan al lector a las experiencias de quienes sufren la violencia o la exclusión.
La cuarta tendencia es la densidad intertextual. Algunos poetas incorporan referencias de distintas tradiciones y las reinterpretan desde su propia experiencia marroquí. En esos cruces aparecen ecos de Rafael Alberti y de culturas como la andalusí, la babilónica, la sumeria, la persa y la azteca.
García-Vela subraya que las cuatro líneas no son categorías cerradas y pueden coincidir en una misma obra. También advierte de los límites de su propuesta. Muchos poemarios son autoeditados o de circulación reducida, lo que dificulta el acceso a las fuentes; además, la investigación disponible ha privilegiado ciertos temas y faltan estudios colectivos de amplio alcance.
El resultado es un primer acercamiento a una producción que, sostiene el investigador, no debe quedar reducida a la denuncia social ni leerse únicamente desde la migración o el pasado colonial. Su diversidad invita a ampliar el corpus y a leer estos textos sin imponerles de antemano una etiqueta.