El auge de Vox no se explica por un único factor, según Ahmed Boubekri. En su estudio «Marruecos y la derecha radical española, Vox como caso de estudio», el investigador repasa las circunstancias que, a su juicio, permitieron el regreso de la derecha radical a la política española y analiza sus posibles efectos en la relación con Marruecos.
Boubekri, doctorando en Lengua y Comunicación en la Universidad Mohammed V de Rabat, sitúa ese avance en un contexto marcado por la crisis económica, la precariedad laboral y el desgaste de los partidos tradicionales. También destaca el peso de los debates sobre la unidad nacional, la memoria histórica y la inmigración.
Las causas que explican el auge de Vox
Boubekri no atribuye el regreso de la derecha radical a una sola causa. En su análisis, confluyen el conflicto territorial, las disputas sobre la memoria histórica, la desconfianza hacia los partidos tradicionales y la inquietud ante la inmigración y los cambios demográficos.
El investigador señala que el desafío independentista catalán, especialmente tras el referéndum de 2017, permitió a Vox movilizar un discurso en defensa de la unidad de España. También sitúa en ese contexto el debate sobre las autonomías, incluidas las reivindicaciones en Cataluña y el País Vasco, que el partido utilizó para presentarse como garante de una nación unida.
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Boubekri considera que la discusión sobre la memoria histórica contribuyó igualmente a alimentar ese discurso. Según explica, la defensa del reconocimiento de las víctimas de la dictadura fue percibida por algunos sectores como un ataque a la identidad nacional. Vox habría aprovechado esa percepción para reivindicar una «reconquista» de los valores que define como tradicionales y nacionales.
A esos factores, el autor suma el descontento con el PSOE y el PP por su gestión de los problemas económicos y la corrupción. En el caso del PP, menciona el caso Gürtel como ejemplo de las controversias que, a su juicio, erosionaron la confianza en los partidos tradicionales. Vox encontró así espacio para presentarse como una alternativa y prometer reformas profundas.
El investigador incluye también el temor al cambio demográfico asociado a los flujos migratorios, sobre todo desde África. Según su análisis, Vox ha vinculado la inmigración con problemas de seguridad y empleo, y ha convertido esa inquietud en parte de su estrategia política. Para Boubekri, la combinación de estas cuestiones ayuda a explicar cómo el partido logró atraer a votantes que buscaban respuestas a distintas preocupaciones sociales y políticas.
Vox y las relaciones entre Marruecos y España
Boubekri sostiene que el crecimiento de Vox puede tener repercusiones más allá de la política interna española, en particular en la relación con Marruecos. Para examinar esa posibilidad, se centra en tres asuntos de la agenda bilateral, la inmigración, Sebta y Melilla, y el Sáhara marroquí.
En materia migratoria, el investigador repasa las propuestas de Vox incluidas en su programa electoral de 2023. Entre ellas cita la expulsión de inmigrantes en situación irregular, la retirada de determinadas ayudas, la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los centros para menores extranjeros no acompañados. También menciona la propuesta de proteger las costas mediante un bloqueo naval y de priorizar a inmigrantes procedentes de países con vínculos culturales y lingüísticos con España, como los de América Latina.
A juicio de Boubekri, ese enfoque presenta la inmigración del norte de África como un asunto de seguridad, empleo e identidad nacional. El autor advierte de que esa retórica puede extender una imagen negativa de Marruecos y afectar a la percepción de España entre los marroquíes. También plantea que podría generar incomodidad en la relación bilateral, dado el papel que atribuye a Marruecos en la cooperación migratoria y la seguridad del Estrecho.
Sobre Sebta y Melilla, Boubekri afirma que Vox defiende la soberanía española de ambas ciudades y rechaza cualquier diálogo sobre su estatus. Según el investigador, esa posición, unida a la demanda de controles fronterizos más estrictos, podría aumentar las tensiones y reducir el espacio para la cooperación entre los dos países.
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La lectura del autor sobre el Sáhara marroquí es distinta. Boubekri considera que Vox ha mantenido una posición favorable a Marruecos en esta cuestión y que ha rechazado alinearse con el Frente Polisario. Aun así, sostiene que la influencia del partido podría generar dificultades para la política exterior española y sus relaciones con otros países de la región. Su análisis apunta así a una posible contradicción entre esa posición sobre el Sáhara y el endurecimiento de Vox en asuntos migratorios y territoriales.
Una relación expuesta al debate político
Boubekri concluye que el avance de Vox responde a una combinación de factores históricos, económicos y políticos, y que su impacto podría alcanzar también la política exterior española. En su opinión, la inmigración, la seguridad fronteriza y los debates sobre Sebta, Melilla y el Sáhara marroquí pueden convertirse en focos de tensión si el discurso del partido gana peso en las decisiones de Gobierno.
El investigador no presenta ese escenario como inevitable, sino como un riesgo ligado a la influencia que Vox pueda adquirir. Frente a una política basada en la confrontación, defiende el diálogo y la cooperación para gestionar los asuntos que comparten España y Marruecos. Su advertencia central es que las posiciones adoptadas en el debate interno español pueden repercutir directamente en una relación bilateral marcada por intereses comunes.
