Durante décadas, las relaciones entre Marruecos y España han estado marcadas por una paradoja persistente. Los dos países comparten apenas catorce kilómetros de distancia, mantienen intercambios económicos estratégicos, una intensa cooperación política y una profunda interdependencia humana. Sin embargo, culturalmente, siguen mirándose muchas veces desde el desconocimiento mutuo.
Ese es precisamente el punto de partida de la tesis doctoral «La traducción como puente intercultural: la presencia de la literatura marroquí en España. El caso de la narrativa social de Mohamed Zafzaf», defendida en 2025 en la Universidad de Cádiz por el investigador Omar Ibnsalah Chat bajo la dirección del profesor Ignacio Ferrando Frutos.
El trabajo, de casi 500 páginas, no se limita únicamente al análisis académico de la traducción literaria. La investigación plantea en realidad una reflexión mucho más amplia sobre la distancia cultural que todavía separa a las dos sociedades y sobre el papel que puede desempeñar la literatura para reducirla.
«A pesar de la cercanía geográfica, existe un enorme distanciamiento cultural entre los dos vecinos», sostiene la tesis.
Mohamed Zafzaf, una voz fundamental de la narrativa marroquí
En el centro de la investigación aparece la figura de Mohamed Zafzaf, uno de los nombres más importantes de la literatura marroquí contemporánea y, paradójicamente, todavía relativamente desconocido para buena parte del público español.
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Considerado uno de los grandes representantes de la narrativa social marroquí de los años 70, Zafzaf retrató en sus obras las contradicciones de la sociedad marroquí urbana, la marginalidad, la pobreza, las tensiones sociales y las transformaciones culturales del Marruecos posterior a la independencia.
La tesis dedica una parte central al análisis de la traducción española de «La mujer y la rosa» (Al-Mar’a wal-warda), novela publicada originalmente en Beirut en 1972 y traducida al español en 1997 por Beatriz Molina y Zouhir Louassini.
A través de esa obra, el investigador muestra hasta qué punto traducir literatura marroquí implica mucho más que trasladar palabras de una lengua a otra. Expresiones populares, referencias religiosas, códigos sociales, dialectos, imágenes culturales o formas de humor obligan constantemente al traductor a convertirse en un auténtico mediador cultural.
«La traducción literaria cumple esta función, permitiendo así el conocimiento mutuo y eliminando los estereotipos y las imágenes prefijadas que alimentan los muros del rechazo», explica la tesis.
La literatura como espejo de una sociedad
El estudio insiste repetidamente en una idea central: la literatura constituye una de las mejores puertas de entrada para comprender una sociedad.
«En la literatura se refleja todo lo relacionado con las creencias, valores y tradiciones de un pueblo; es una ventana que permite conocer otras culturas», señala el investigador.
En el caso marroquí, la tesis recuerda que la producción literaria contemporánea ha acompañado las grandes transformaciones políticas, sociales y culturales del país desde el periodo colonial hasta la actualidad.
La investigación recorre el surgimiento de la literatura marroquí contemporánea, el impacto de la Nahda cultural, el papel del periodismo, la evolución de la narrativa social y la compleja realidad lingüística del Reino, marcada por la coexistencia entre árabe clásico, darija, amazigh, francés y español.
Pero el trabajo también lanza una crítica clara: pese a la riqueza de esa producción literaria, la presencia de autores marroquíes en España sigue siendo limitada.
«Las representaciones literarias marroquíes en el panorama literario español no se caracterizan por la abundancia», lamenta la tesis.
Un vecino próximo… y desconocido
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es precisamente la reflexión sobre la asimetría cultural entre ambos países.
El investigador sostiene que la presencia cultural española en Marruecos resulta mucho más visible que la marroquí en España. Centros culturales españoles, enseñanza del español, televisión, cooperación universitaria o presencia editorial han contribuido históricamente a reforzar la influencia cultural española al sur del Estrecho.
En cambio, Marruecos continúa siendo muchas veces percibido en España a través de clichés simplificados vinculados a la inmigración, la religión o los conflictos diplomáticos.
«Marruecos sigue siendo un vecino desconocido, especialmente en lo que respecta a los aspectos religiosos y culturales», afirma el estudio.
La tesis considera que esa falta de conocimiento mutuo alimenta estereotipos persistentes en ambas sociedades y dificulta la construcción de relaciones culturales más profundas y equilibradas.
Traductores convertidos en mediadores culturales
Lejos de presentar la traducción como un ejercicio puramente lingüístico, la investigación defiende una visión mucho más amplia y compleja del oficio del traductor.
«La traducción es un acto de interpretación», recuerda el trabajo, retomando las teorías de Larose, Hurtado Albir o Nida.
El estudio analiza además cómo muchas palabras, referencias o símbolos marroquíes no poseen equivalentes exactos en español y obligan al traductor a tomar decisiones constantes entre fidelidad cultural, claridad para el lector y adaptación contextual.
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En ese sentido, el traductor aparece casi como una figura diplomática entre dos imaginarios culturales.
«Traducir un texto significa trasladarlo a otro país y a otra cultura», subraya la tesis.
La investigación insiste igualmente en que la traducción no puede separarse del contexto social y cultural de las obras originales. La lengua, recuerda el autor, no es únicamente un instrumento técnico de comunicación, sino también un reflejo de valores, memorias colectivas y formas de entender el mundo.
Más traducciones, más diálogo cultural
Más allá del diagnóstico, la tesis adopta un tono claramente constructivo y plantea varias vías para fortalecer el intercambio cultural hispano-marroquí.
El investigador defiende un mayor apoyo institucional a los proyectos de traducción, una presencia más importante de autores marroquíes en editoriales españolas, más cooperación universitaria y una apuesta cultural más ambiciosa entre ambas orillas del Estrecho.
La investigación también subraya la necesidad de fomentar estudios académicos centrados en la literatura marroquí contemporánea y en las relaciones culturales entre España y Marruecos, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones identitarias y discursos polarizados.
«La literatura puede ser una vía importante que puede permitir el conocimiento de las costumbres y tradiciones del vecino sureño y tender puentes culturales entre los dos pueblos», concluye el estudio.
En el fondo, la tesis de Omar Ibnsalah Chat lanza una pregunta incómoda pero fundamental : cómo es posible que dos sociedades tan próximas geográficamente sigan siendo, en muchos aspectos, culturalmente tan lejanas.
Y su respuesta pasa, precisamente, por las palabras, los libros y la traducción.
