El vídeo, publicado por el canal público AL24 News el mismo día de la fiesta nacional, dura dos minutos y 22 segundos. Se titula «Inicio de la segunda operación de saneamiento del túnel Béryl E2». Apenas tiene sonido: música, vistas aéreas del macizo de Taourirt Tan Afella, carteles de «Peligro» y una fila de técnicos con trajes de protección que avanza junto a una valla. Frente a la entrada del recinto, posan para una foto de grupo ante una pancarta: «Inicio de la campaña de saneamiento del lugar de las pruebas nucleares francesas Béryl E2, In Ekker, Tamanrasset, 1 de noviembre de 2026».
La única declaración del reportaje dura unos 40 segundos. Un investigador del Centro de Investigación Nuclear de Draria, con capucha y mascarilla, explica desde el interior de un laboratorio móvil que la operación comienza «una vez completados todos los preparativos técnicos» y que se desarrollará conforme a una «metodología científica» y a procedimientos de seguridad radiológica ajustados a «las normas nacionales e internacionales», con el respaldo de «competencias nacionales». No aporta mediciones, superficie que se tratará, volumen de residuos ni calendario.
Las imágenes muestran bastante menos de lo que promete el título. Los técnicos instalan paneles solares, abren maletines con instrumentos, consultan ordenadores y colocan un pequeño dron en el suelo. Son equipos de medición y cartografía, no de descontaminación. La maquinaria pesada —dos grúas, una pala cargadora y un camión góndola— permanece aparcada de principio a fin. No se retira tierra ni se llena ningún contenedor. Como mucho, el reportaje documenta una campaña de mediciones. Pero la presenta como una operación de saneamiento.
La fecha plantea otra pregunta. La pancarta anuncia un lanzamiento «el 1 de noviembre de 2026» y el vídeo, editado, sonorizado y subtitulado, se publicó ese mismo día a primera hora de la tarde. Algunas tomas muestran un cielo cubierto y otras, despejado. Todo indica que el acto se grabó con antelación para hacerlo coincidir con el aniversario de 1954. Y no es la primera vez. En febrero, coincidiendo con el aniversario de la primera prueba de Reggane, un documental del Ministerio de Defensa ya había presentado una «primera operación de descontaminación parcial» en el mismo lugar, informó Algérie360. Nueve meses después, la pancarta anuncia de nuevo un lanzamiento.
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Gara Djebilet ha sido objeto de una puesta en escena similar. El 31 de enero de 2026, en Béchar, el presidente Tebboune inauguró la línea ferroviaria de 950 kilómetros que debe conectar la mina de hierro con Béchar a través de Tinduf. Según CapDZ, recibió el primer tren de pasajeros procedente de Tinduf y asistió a la proyección de un documental sobre el proyecto, realizado por la televisión pública bajo la supervisión de la Dirección de Comunicación de la Presidencia. La agencia oficial APS informó además de que dio la señal de salida a los primeros convoyes de mineral. No se comunicó el volumen transportado.
Sobre el terreno, sin embargo, la mina sigue sin aparecer. Nueve meses después de la inauguración, no se ha publicado ninguna cifra: ni de mineral extraído, ni de volumen transportado, ni de producción. Las únicas imágenes grabadas fuera del circuito oficial son las del motorista catarí Khalid Al-Jaber, que pasó por el lugar a principios de junio durante un viaje que Echorouk News había elogiado. Muestran una explotación a cielo abierto, desnuda, sin trabajadores ni maquinaria. En cuanto al académico Djelloul Slama, que solo se preguntó en televisión si el yacimiento era rentable, fue condenado a cuatro años de cárcel el 15 de octubre.
No se trata, por tanto, de una simple operación de comunicación sin contenido, sino de una manipulación. En Gara Djebilet se filma un convoy inaugural para hacer creer que la mina está en marcha. En In Ekker se graba maquinaria inmóvil para fingir una descontaminación. En ambos casos, la puesta en escena sustituye a las obras y la cárcel espera a quienes hacen preguntas.
El reportaje de AL24 también omite lo esencial. De las 17 pruebas nucleares realizadas por Francia en el Sáhara —cuatro detonaciones aéreas en Reggane y 13 subterráneas en In Ekker—, once tuvieron lugar después de la independencia, entre marzo de 1963 y febrero de 1966. En octubre de 1997, Le Nouvel Observateur, en un artículo de Vincent Jauvert, fue el primero en revelar los acuerdos secretos que permitieron a Francia continuar sus pruebas en el Sáhara de la Argelia independiente.
La Argelia soberana permitió, por tanto, que esas pruebas siguieran realizándose en su territorio durante casi cuatro años. Y la cooperación no terminó ahí. Según el general retirado Rachid Benyellès, citado por Maghreb Émergent, Houari Boumediene aceptó prolongar la presencia francesa en la base de ensayos químicos y bacteriológicos de B2-Namous, cerca de Béchar, a cambio de la evacuación anticipada de Mers el-Kébir. Los últimos franceses no se marcharon hasta 1986.
Argel exige hoy a París los mapas de las zonas contaminadas y la descontaminación de los lugares afectados. La reclamación tendría más credibilidad si el Estado argelino reconociera su propia responsabilidad: once de las pruebas se realizaron cuando ya era soberano, con su consentimiento. Si el régimen busca responsables, los encontrará primero en sus propios archivos. Pero, en vez de abrirlos, emite un vídeo.
En In Ekker se descontamina en vídeo. En Gara Djebilet se extrae mineral en imágenes. El régimen argelino no gobierna: rueda.
