Bank Al-Maghrib se encamina a mantener el tipo de interés oficial en el 2,25%

La sede de Bank Al-Maghrib, en Rabat.

El 16/09/2026 a las 13h12

A pocos días de la tercera reunión trimestral de Bank Al-Maghrib, prevista para el 22 de septiembre, mantener el tipo de interés oficial en el 2,25% se perfila como el escenario más probable para los economistas Mohammed Jadri y Khalid Doumou. El control de la inflación, la solidez del crecimiento, la transmisión de los recortes anteriores y los riesgos derivados de la coyuntura internacional son algunos de los principales factores que sustentan este pronóstico.

El Consejo de Bank Al-Maghrib (BAM) celebrará el martes 22 de septiembre de 2026 su tercera reunión trimestral del año. Ante la proximidad de esta cita, Le360 consultó a los economistas Mohammed Jadri y Khalid Doumou sobre la decisión esperada respecto al tipo de interés oficial, situado actualmente en el 2,25%.

Para Mohammed Jadri, el escenario más probable es que el tipo se mantenga en el 2,25%. «En este momento, no veo ninguna urgencia para volver a bajarlo ni la necesidad de proceder inmediatamente a una subida», afirma.

A su juicio, BAM debería adoptar una posición de espera y vigilancia, observando la evolución de los principales indicadores antes de plantearse una nueva revisión.

El primer factor que debe vigilarse continúa siendo la inflación, señala el economista. Los últimos datos disponibles resultan relativamente tranquilizadores en el ámbito nacional, con una clara moderación de los precios y una inflación subyacente especialmente contenida.

En julio, el índice de precios al consumo (IPC) retrocedió un 1% respecto al mes anterior, mientras que la inflación subyacente disminuyó un 0,1%, tanto en términos mensuales como interanuales.

Esta evolución aleja, por el momento, la posibilidad de una subida motivada por tensiones inflacionistas internas. Para Mohammed Jadri, la dinámica de los precios no constituye un argumento suficiente para justificar un endurecimiento de la política monetaria durante la próxima reunión del Consejo.

Otro factor que debe tenerse en cuenta es el crecimiento económico. La economía marroquí avanzó un 4,6% durante el primer trimestre de 2026 y el Alto Comisionado para la Planificación (HCP) prevé un crecimiento medio cercano al 4,7% durante el primer semestre, impulsado especialmente por la recuperación agrícola, los servicios y el dinamismo de la demanda interna.

En estas condiciones, el Banco Central tampoco se enfrenta a una desaceleración suficientemente acusada como para justificar otro recorte urgente del tipo de interés. El crecimiento mantiene la solidez necesaria para que BAM conserve sin cambios su principal instrumento de política monetaria.

El crédito y la transmisión de los recortes anteriores

Mohammed Jadri también pone el foco en la evolución del crédito bancario y, sobre todo, en la transmisión de las anteriores decisiones de política monetaria.

El nivel del tipo de interés oficial no basta por sí solo para medir la orientación monetaria, explica. También debe analizarse cómo las decisiones adoptadas por BAM repercuten en los tipos aplicados por los bancos, la financiación de las empresas, la inversión y los créditos concedidos a los hogares.

Desde esta perspectiva, podría ser necesario conceder más tiempo para que los recortes anteriores produzcan todos sus efectos. Una nueva reducción del tipo no sería necesariamente oportuna antes de medir el alcance de su transmisión a la economía real, considera.

No obstante, el principal motivo de prudencia se encuentra en la coyuntura internacional, especialmente en los ámbitos energético y geopolítico. Marruecos continúa siendo un importador neto de energía y, por tanto, está expuesto a una eventual subida de los precios del petróleo y el gas.

Las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo plantean un riesgo de inflación importada que BAM no puede ignorar, subraya Jadri.

La señal enviada por el Banco Central Europeo también constituye un elemento que debe vigilarse. El pasado 10 de septiembre, el BCE elevó sus tipos de interés en 25 puntos básicos al considerar que el conflicto en Oriente Próximo continuaba alimentando las presiones inflacionistas. La institución prevé ahora una inflación media del 3% en la zona euro durante 2026.

Para Mohammed Jadri, esta decisión no significa que BAM deba seguir mecánicamente los pasos del BCE, ya que las situaciones económicas son diferentes. Sin embargo, representa un elemento adicional que aconseja prudencia en la gestión de la política monetaria marroquí.

El economista distingue tres escenarios. Una subida del tipo le parece actualmente poco probable. Una nueva bajada podría contemplarse a medio plazo si la inflación continúa controlada y disminuyen los riesgos externos. Pero, de cara a la reunión del 22 de septiembre, mantenerlo en el 2,25% representa «el escenario más coherente».

Esta decisión permitiría a Bank Al-Maghrib conservar margen de maniobra en un contexto internacional marcado por una gran incertidumbre. El statu quo no sería, por tanto, sinónimo de inacción, sino una decisión de política monetaria por derecho propio: continuar apoyando la actividad y, al mismo tiempo, conservar la posibilidad de intervenir más adelante en función de las tensiones inflacionistas importadas o de las necesidades de la economía, concluye Jadri.

Política monetaria y decisiones económicas

El economista Khalid Doumou también prevé que el Banco Central mantenga el tipo de interés oficial en el 2,25%, aunque enmarca su análisis en una reflexión más amplia sobre el papel de la política monetaria.

Doumou señala que esta «nunca es neutral desde el punto de vista de la orientación de la política general de una nación» y recuerda, en particular, los debates en torno al objetivo de inflación.

El economista se refiere a Olivier Blanchard, para quien la inflación debería superar ligeramente el objetivo estricto del 2% cuando se trata de apoyar la economía nacional. En las economías avanzadas, algunos economistas de inspiración keynesiana defienden así un objetivo de entre el 3% y el 4% en determinadas situaciones, indica.

A modo de comparación, Khalid Doumou señala que en agosto de 2026 la inflación interanual se situó en el 3,3% en la zona euro y en torno al 3,4% en Estados Unidos.

En las economías emergentes y en desarrollo, sin embargo, la cuestión se plantea de manera diferente. Sus objetivos de inflación suelen ser más elevados debido, entre otros factores, a los aumentos de productividad y a la volatilidad de las divisas y de los precios de los alimentos, explica.

La política monetaria debe tener en cuenta las realidades económicas y sociales de cada país, añade. El responsable del Banco Central debe gestionar, entre otros elementos, los niveles de endeudamiento, el margen presupuestario, los ingresos previstos por el Tesoro y las decisiones adoptadas en materia de gasto público.

A esta relación entre la política monetaria y la política económica se suma la transformación del panorama monetario y financiero. Doumou menciona especialmente el desarrollo del dinero electrónico basado en tecnologías de cadena de bloques, así como los proyectos de moneda digital de banco central (CBDC) y de mayor flexibilidad del dírham, ámbitos en los que considera que BAM acumula retraso.

Khalid Doumou subraya que la independencia del Banco Central respecto al poder gubernamental no lo exime de cumplir sus dos misiones fundamentales. La primera consiste en emitir dinero fiduciario en una cantidad adaptada a las necesidades de la economía. La segunda es garantizar la estabilidad de los precios para preservar el poder adquisitivo de las empresas y los hogares, en unas condiciones favorables para la inversión productiva y la creación de riqueza.

Añade que la cantidad de dinero en circulación debe corresponder a las necesidades de la economía nacional para evitar la formación de burbujas inflacionistas y una financiarización excesiva.

En el contexto marroquí, marcado por una tasa de desempleo del 27,2% entre los jóvenes de 15 a 24 años, considera especialmente conveniente respaldar a los sectores generadores de empleo.

La coyuntura internacional también constituye un factor determinante. Khalid Doumou se refiere a los conflictos en Ucrania y Gaza, las tensiones en torno a los estrechos de Ormuz y Bab El-Mandeb, y las disputas que implican a Irán y los países del Golfo.

Estas situaciones afectan a las cadenas mundiales de suministro, especialmente en lo referente a insumos y productos estratégicos y esenciales, explica.

La prudencia debería imponerse

A estos factores se suma el peso de la deuda mundial. Doumou menciona una deuda de 40 billones de dólares en Estados Unidos, 21 billones en China, 11 billones en Japón y 18 billones en las cinco principales economías de la zona euro.

En este contexto, los bancos centrales deben velar por la estabilidad monetaria y garantizar al mismo tiempo la disponibilidad de los recursos en divisas necesarios para el funcionamiento de la economía, señala.

Khalid Doumou explica que el Banco Central marroquí dispone de cuatro instrumentos principales: la gestión de las reservas de divisas, la estabilización del tipo de cambio del dírham, la orientación de los tipos de interés aplicados por los bancos comerciales y de inversión, y el ajuste de la masa monetaria en circulación.

La próxima reunión del Consejo de BAM se celebrará el 22 de septiembre, un día antes de las elecciones legislativas del 23 de septiembre de 2026. La proximidad de ambas citas lleva a Khalid Doumou a considerar poco probable que el Consejo adopte una decisión «contundente» durante esa reunión.

El economista cree más probable que Bank Al-Maghrib ajuste su política en un sentido u otro después de la formación del próximo Gobierno, dentro de unos tres meses.

En el plano macroeconómico, Doumou prevé un crecimiento del PIB de entre el 4,9% y el 5,3% en 2026 y una inflación media del 1,5% durante este año.

También considera que la deuda pública marroquí, situada generalmente entre el 70% y el 80% del PIB, reduce el margen de actuación de BAM, especialmente en un momento en el que Marruecos intenta conservar su calificación de «grado de inversión».

En cuanto al crédito bancario tradicional, Khalid Doumou considera que ya no desempeña el papel central que tuvo durante las décadas anteriores. A su juicio, la financiación se orienta cada vez más hacia las empresas innovadoras con un fuerte potencial de crecimiento, las salidas a Bolsa y los mercados de deuda pública y privada.

También señala que el rendimiento del bono soberano marroquí a diez años se sitúa en torno al 3,43%, un nivel que considera alentador frente a los tipos a los que se financian algunos países desarrollados vecinos.

El Tesoro marroquí se limitó recientemente a captar 7.000 millones de dírhams mediante emisiones con vencimientos a dos y cinco años, recuerda.

Más allá de la decisión del Consejo del Banco Central, Khalid Doumou considera que el próximo Gobierno deberá centrarse principalmente en lograr un crecimiento capaz de crear más puestos de trabajo netos, más equitativo entre los distintos grupos de edad y géneros, y más redistributivo en materia de justicia fiscal y territorial.

Respecto al tipo de interés oficial, su pronóstico coincide finalmente con el de Mohammed Jadri. Mantenerlo en el 2,25% se perfila como el escenario más probable para la reunión del 22 de septiembre.

Por Lahcen Oudoud
El 16/09/2026 a las 13h12