Carburantes: acusan a las distribuidoras de retener los suministros antes de las subidas de precios

Una estación de servicio. (Foto de ilustración).

El 05/11/2026 a las 14h22

La Federación Nacional de Propietarios, Comerciantes y Gestores de Estaciones de Servicio de Marruecos acusa a algunas empresas distribuidoras de reducir los volúmenes suministrados e incluso de anular pedidos cuando se aproximan las subidas de los precios en los surtidores. De confirmarse, estas prácticas podrían explicar los episodios de tensión en el abastecimiento que los automovilistas denuncian habitualmente en vísperas de las revisiones tarifarias.

Las acusaciones son lo suficientemente graves como para exigir una reacción de las autoridades. En un comunicado, la Federación Nacional de Propietarios, Comerciantes y Gestores de Estaciones de Servicio de Marruecos señala directamente las prácticas de algunas empresas distribuidoras de carburantes. Les reprocha, en particular, restringir el suministro e incluso anular los pedidos de las estaciones de servicio cuando se anuncia una subida de precios.

Según la Federación, algunas distribuidoras reducirían deliberadamente las cantidades entregadas o suspenderían los pedidos a la espera de la entrada en vigor de las nuevas tarifas, con el fin de aprovechar la diferencia entre los precios anteriores y posteriores a su revisión.

Se trata de una acusación especialmente preocupante, ya que remite a una situación que los automovilistas han podido constatar en varias ocasiones. En vísperas de determinadas subidas de los precios de los carburantes, se han registrado quejas por dificultades de abastecimiento e incluso por desabastecimientos en varias estaciones de servicio.

Estos episodios, que suelen ir acompañados de colas y tensiones entre automovilistas y responsables de las estaciones, se perciben generalmente como situaciones puntuales de escasez cuyas causas apenas se explican.

Disfunciones

El testimonio de la Federación aporta ahora una posible explicación a estas disfunciones. Si las restricciones de suministro descritas por los profesionales están efectivamente relacionadas con la anticipación de las subidas tarifarias, podrían responder a una estrategia comercial destinada a aplazar los abastecimientos para beneficiarse de condiciones de venta más favorables tras la revisión de los precios.

Ahora corresponde a las autoridades competentes comprobar estas acusaciones. Las prácticas denunciadas justifican un examen de los pedidos realizados por las estaciones de servicio, de los volúmenes efectivamente entregados antes de las revisiones tarifarias, de las posibles anulaciones y de las existencias en poder de las empresas distribuidoras.

El objetivo sería determinar, en particular, si las dificultades de abastecimiento registradas en varias ocasiones responden a limitaciones logísticas reales o a decisiones comerciales deliberadas.

Más allá de esta acusación central, la Federación también quiere refutar la idea de que las estaciones de servicio se benefician automáticamente de las fuertes subidas de los precios. Recuerda que su remuneración se basa en un margen fijo, expresado en céntimos por litro vendido, y no en un porcentaje del precio de venta. Por tanto, el encarecimiento del litro de carburante no supone un aumento de su margen unitario.

Por el contrario, la subida de los precios encarece considerablemente la financiación de las existencias. Según la Federación, el coste de compra de los cargamentos se habría multiplicado por dos o por tres respecto a periodos anteriores, lo que obliga a los operadores a movilizar más tesorería o recurrir al endeudamiento para mantener sus niveles habituales de abastecimiento.

Los profesionales también denuncian las limitaciones derivadas de los contratos de exclusividad, que les obligan a abastecerse a través de la empresa distribuidora cuya marca exhiben. Esta dependencia reduce su capacidad para recurrir a otros proveedores, mientras que, según afirman, siguen sin disponer de información suficiente sobre los mecanismos de fijación de precios y las fluctuaciones de los mercados internacionales.

La Federación señala, por último, una dificultad fiscal. El aumento del precio de los carburantes provoca automáticamente un incremento de la facturación de las estaciones de servicio, sin que este se corresponda con una mejora de sus márgenes. Sin embargo, como el cálculo de la cotización mínima está vinculado al volumen de negocio, los operadores consideran que soportan una carga fiscal que no refleja su rentabilidad real.

Al situar a las empresas distribuidoras en el centro del debate, los representantes de las estaciones de servicio pretenden recordar que los operadores no son quienes deciden los precios a lo largo de la cadena de distribución. Pero su comunicado plantea, sobre todo, una cuestión que debería investigarse sin demora: ¿las subidas de los precios en los surtidores vienen precedidas, en ocasiones, de restricciones voluntarias del suministro destinadas a maximizar los beneficios de las distribuidoras?

Por Wadie El Mouden
El 05/11/2026 a las 14h22