Efectivo: crece un 22,4% hasta los 543.000 millones de dirhams y Bank Al-Maghrib propone seis medidas para reducir su uso

Una persona cuenta billetes.

El 23/07/2026 a las 14h50

Pese al avance de la bancarización y de los pagos digitales, el uso del efectivo sigue creciendo en Marruecos. El dinero en circulación alcanzó los 543.210 millones de dirhams a finales de mayo de 2026, un 22,4% más que un año antes. Bank Al-Maghrib alerta sobre los costes y los riesgos asociados a esta dependencia del efectivo y propone seis medidas para acelerar la transición hacia los pagos digitales.

El uso del efectivo continúa aumentando con fuerza en Marruecos. Durante los cinco primeros meses de 2026, el dinero en circulación alcanzó los 543.210 millones de dirhams, lo que representa un incremento del 22,4% con respecto al mismo periodo del año anterior, según los últimos datos publicados por Bank Al-Maghrib (BAM).

Esta aceleración prolonga una tendencia observada en los últimos años. Según el informe anual 2025 de BAM, pese a los esfuerzos realizados para desarrollar los medios de pago en Marruecos, el uso del efectivo sigue aumentando de forma significativa. Tras registrar un crecimiento medio anual del 6,2% entre 2010 y 2019, el dinero en circulación aumentó un 10,6% anual entre 2020 y 2024 y un 18,5% en 2025, hasta alcanzar los 491.000 millones de dirhams. Esta cifra equivale al 28,5% del PIB, una de las proporciones más elevadas del mundo.

«Esta situación no está exenta de consecuencias negativas para la economía nacional», advierte el Banco Central. El efectivo genera importantes costes de producción, gestión y distribución. Además, su utilización está asociada a riesgos relacionados con la inseguridad, las actividades ilícitas y la evasión fiscal. Reducir este fenómeno requiere, por tanto, una atención especial y el esfuerzo conjunto de todas las partes implicadas dentro de una estrategia integral, subraya BAM.

Aprovechando los estudios y análisis ya realizados, Bank Al-Maghrib llevó a cabo en 2025 un estudio en profundidad para identificar los principales factores que explican el uso del efectivo en Marruecos, así como las medidas estratégicas que permitirían reducirlo y fomentar los pagos digitales.

Para ello adoptó un enfoque multidimensional, tanto cualitativo como cuantitativo, que incluyó consultas con los distintos actores del ecosistema financiero en las diferentes regiones del Reino, así como técnicas avanzadas de modelización para comprender la naturaleza multidimensional del problema. El Banco Central también analizó las diferentes políticas y medidas adoptadas en este ámbito, especialmente desde el punto de vista legal y reglamentario.

El estudio concluye que la demanda de efectivo en Marruecos responde a varios factores, entre ellos el nivel de actividad económica, especialmente en sectores donde el uso del dinero en metálico sigue siendo predominante, como el comercio, la construcción y obras públicas (BTP), así como determinadas profesiones liberales.

Asimismo, la incertidumbre, especialmente en periodos de crisis, incrementa la demanda de efectivo por motivos de precaución y de ahorro. Este fenómeno se observó tanto en economías desarrolladas como emergentes durante la pandemia de 2020. En Marruecos, el dinero en circulación creció ese año un 20,1% y su peso alcanzó el 26,1% del PIB.

Economía informal y factores culturales

El uso excesivo del efectivo en Marruecos también está relacionado con otros factores, entre ellos el peso de la economía informal, según los resultados del estudio. De acuerdo con las estimaciones de BAM, esta representó de media el 34% del PIB entre 2021 y 2023, frente al 30% registrado entre 2009 y 2019.

La literatura económica sobre esta cuestión menciona además otros factores cuyo impacto resulta difícil de cuantificar, como la evasión fiscal, los flujos financieros ilícitos o las actividades ilegales. A ello se suman factores culturales, ya que los marroquíes mantienen una fuerte preferencia por el uso del efectivo.

Paralelamente, el desarrollo de nuevos medios de pago, especialmente digitales, y la mejora del acceso a los servicios financieros contribuyen a reducir este fenómeno, destaca Bank Al-Maghrib.

En efecto, la proporción de la población adulta con una cuenta bancaria alcanzó el 62% en 2025, frente al 58% en 2024 y el 53% en 2020. El número total de cuentas bancarias ascendió a 39,8 millones, 1,6 millones más que un año antes, correspondientes a 19,3 millones de personas físicas.

Por su parte, las cuentas de pago, impulsadas por el crecimiento de las entidades de pago, registraron una evolución aún más pronunciada y alcanzaron los 16,3 millones de cuentas, lo que supone 2,5 millones más que el año anterior.

El número de tarjetas bancarias en circulación aumentó un 7,7%, hasta situarse en 23,5 millones a finales de 2025. Sin embargo, la mayoría continúa utilizándose para retirar efectivo, una operación que representa el 85% de su uso, frente al 86% del año anterior.

El Banco Central añade que también se han realizado importantes esfuerzos para digitalizar numerosos tipos de pagos y transacciones administrativas. Una de las medidas más recientes en este ámbito ha sido precisamente la desmaterialización de las ayudas sociales directas.

«Las conclusiones de este estudio, compartidas con las autoridades marroquíes y los distintos actores del sector financiero, ponen de manifiesto la necesidad de una estrategia global y coordinada para reducir el uso del efectivo en Marruecos», subraya BAM, que identifica seis grandes medidas para lograr este objetivo.

Seis medidas para acelerar la transición

La primera consiste en mejorar el acceso a los servicios financieros, especialmente en las zonas rurales, con el fin de reforzar la inclusión financiera.

La segunda propone generalizar la digitalización de los pagos públicos, incluidas las ayudas sociales, las prestaciones de la Caja Nacional de Seguridad Social (CNSS) y el cobro de los impuestos locales, con el objetivo de eliminar progresivamente los flujos de efectivo.

La tercera medida plantea la creación de un fondo específico para equipar a los comerciantes con terminales de pago a bajo coste y reducir las comisiones de las transacciones.

La cuarta propone establecer una política tarifaria más favorable, con un límite máximo para las comisiones de intercambio fijado en el 0,65% y una reducción del coste de los pagos digitales, especialmente de las transferencias instantáneas.

La quinta consiste en desplegar una plataforma unificada de pagos instantáneos basada en un código QR interoperable que facilite las transacciones tanto nacionales como transfronterizas.

La sexta y última medida pasa por reformar el marco jurídico para definir con mayor claridad los pagos digitales y generalizar la facturación electrónica.

El Banco Central concluye que «una gobernanza ágil y mecanismos rigurosos de seguimiento serán esenciales para impulsar esta transición hacia un ecosistema financiero en el que los pagos digitales se conviertan en la norma, mejorando así la eficiencia económica, la transparencia y la inclusión financiera del país».

Por Lahcen Oudoud
El 23/07/2026 a las 14h50