Tras años amenazadas por la escasez de agua, las tierras agrícolas de Boudnib empiezan a recuperarse. El embalse de Kaddoussa ya está en funcionamiento y permite abastecer de forma regular con agua superficial a 5.000 hectáreas.
Es un avance importante para mantener la actividad agrícola en los oasis, reactivar la producción de dátiles y preservar las reservas subterráneas de la provincia.
Con una capacidad de almacenamiento de 224 millones de metros cúbicos y 65 metros de altura, el embalse es una de las principales infraestructuras hidráulicas de la cuenca del Guir-Ziz-Rhéris.
«Desde que entró en funcionamiento, ha permitido movilizar importantes recursos de agua superficial en la cuenca del Guir y atender las necesidades agrícolas de las tierras situadas aguas abajo», explica Souad Boumeshoul, jefa del Servicio de Evaluación y Planificación de los Recursos Hídricos de la Agencia de la Cuenca Hidráulica del Guir-Ziz-Rhéris.
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Las cifras dan cuenta del avance. Durante la campaña agrícola anterior se destinaron 13 millones de metros cúbicos al riego de estas tierras. Para la campaña actual están previstos 35 millones.
Las últimas lluvias también han aumentado las reservas del embalse. A 25 de octubre de 2026, su nivel de llenado era del 41,18%, con 92,32 millones de metros cúbicos almacenados.
5.000 hectáreas de regadío
Para llevar el agua hasta las explotaciones, se puso en marcha un proyecto de desarrollo del regadío y adaptación de los cultivos situados aguas abajo del embalse. Su objetivo es garantizar el suministro de agua a 5.000 hectáreas y promover un uso más eficiente de los recursos disponibles.
«El proyecto responde, ante todo, al reto de la escasez de agua en nuestra región. Busca aprovechar las aguas superficiales para impulsar una agricultura de regadío capaz de adaptarse al cambio climático», señala Jamal Mimouni, director regional de Agricultura de Drâa-Tafilalet.
Enmarcado en la estrategia «Generación Green 2020-2030», el perímetro incluye 825 hectáreas de oasis tradicionales repartidas en siete zonas y 4.125 hectáreas de tierras colectivas acondicionadas e incorporadas al programa. Los oasis reciben alrededor de 30 millones de metros cúbicos de agua al año.
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El proyecto beneficia a cerca de 16.000 agricultores de los oasis tradicionales, así como a 425 titulares de derechos que han invertido en tierras colectivas y a 39 inversores. Estos últimos se han centrado principalmente en plantar palmeras y producir dátiles, una actividad adaptada a las condiciones locales que contribuye a la economía de la región.
Las imágenes muestran el embalse y los oasis de dátiles de la provincia de Boudnib, que reciben agua de riego procedente de Kaddoussa.
Las obras comenzaron en 2018-2019 y finalizaron antes de que el proyecto entrara en funcionamiento en 2025. La infraestructura incluye una red de más de 220 kilómetros de tuberías subterráneas para llevar agua a los oasis y a las explotaciones agrícolas beneficiadas.
Más allá del riego, un proyecto económico y social
El programa incluye también medidas de desarrollo local. Se han concedido ayudas a 139 cooperativas para ampliar sus actividades, especialmente en agricultura, turismo y educación. Las comunas de Boudnib y Oued Naam son las principales beneficiarias. El objetivo es diversificar los ingresos y dinamizar la economía local.
Más allá del agua almacenada en el embalse, el reto ahora es garantizar un suministro duradero para los agricultores y los oasis de la región.
