Las relaciones comerciales entre Vietnam y Marruecos mantienen una trayectoria ascendente y abren nuevas oportunidades para las empresas vietnamitas interesadas en acceder al mercado norteafricano. En 2025, el comercio bilateral alcanzó cerca de 380 millones de dólares, un 25% más que un año antes. La tendencia se mantuvo durante los seis primeros meses de 2026, periodo en el que los intercambios aumentaron un 26%.
Según Tran Le Dung, responsable de la Oficina Comercial de Vietnam en Marruecos, las exportaciones vietnamitas al Reino abarcan una amplia variedad de productos. Entre los principales figuran teléfonos y componentes, ordenadores y productos electrónicos, textiles y prendas de vestir, calzado, café, pimienta, anacardos, productos pesqueros, arroz y derivados, maquinaria, alimentos procesados y diferentes bienes de consumo.
Por su parte, Vietnam importa principalmente de Marruecos fertilizantes y materias primas destinadas a su fabricación, productos químicos, minerales y otros insumos utilizados por la industria manufacturera.
Uno de los rasgos más destacados de la relación comercial bilateral es el importante superávit que Vietnam mantiene con Marruecos. Esta situación demuestra que el Reino no representa únicamente un mercado de consumo relevante para los productos vietnamitas, sino que puede desempeñar también un papel estratégico como plataforma de entrada hacia otros mercados del norte de África y, en determinados casos, de África occidental.
El contacto directo con importadores, distribuidores y empresas marroquíes ha permitido a la Oficina Comercial de Vietnam constatar que los productos vietnamitas gozan, en general, de una buena valoración por su calidad, sus precios competitivos y su capacidad para adaptarse a las exigencias de los clientes. En las actividades de encuentro empresarial organizadas durante los últimos años, los operadores marroquíes han mostrado especial interés por el café, los anacardos, la pimienta y otras especias, los productos del mar, los alimentos procesados, la confitería y los bienes de consumo.
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Entre estos productos, los fideos secos de arroz y las obleas de arroz utilizadas para preparar rollitos de primavera han logrado una particular aceptación entre los consumidores marroquíes. Su presencia refleja, según la parte vietnamita, el potencial existente para ampliar la oferta de productos asiáticos en el mercado marroquí.
Sin embargo, Tran Le Dung advierte de que el mercado marroquí presenta características específicas que las empresas vietnamitas deben tener en cuenta. Los consumidores conceden una gran importancia al precio y prestan especial atención al envase, al etiquetado en francés o árabe, al origen de los productos y al respeto de las normas culturales islámicas.
En el caso de los productos alimentarios y de otras mercancías sometidas a requisitos específicos, las empresas deben prestar especial atención a las certificaciones Halal, las normas de seguridad alimentaria, los controles sanitarios y fitosanitarios y la trazabilidad. El cumplimiento de estas exigencias resulta esencial para garantizar un acceso fluido al mercado.
Otro de los obstáculos es la todavía limitada visibilidad de las marcas vietnamitas en Marruecos. Muchos productos procedentes de Vietnam presentan una buena relación entre calidad y precio, pero los consumidores marroquíes no siempre conocen su origen, ya que en algunos casos llegan al mercado a través de intermediarios o son comercializados bajo las marcas de los propios distribuidores.
Por este motivo, el responsable de la Oficina Comercial vietnamita considera que las empresas no deberían limitarse a vender sus productos, sino que también deberían invertir en la construcción de sus propias marcas. Adaptar los envases al mercado marroquí, ofrecer información en francés y árabe y establecer alianzas con distribuidores que dispongan de redes comerciales consolidadas aparecen como elementos clave para ganar presencia.
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El atractivo de Marruecos reside también en las características de su economía. El país mantiene una importante demanda de materias primas, maquinaria, equipos y energía importados, además de alimentos y bienes de consumo. A ello se suma el fuerte desarrollo de las infraestructuras, la industria, la logística y el turismo, así como los preparativos para la Copa Mundial de la FIFA 2030, que están generando nuevas necesidades de maquinaria, equipamiento, materiales de construcción, mobiliario y productos destinados a los sectores hotelero y de la restauración.
En este contexto, Vietnam dispone de una capacidad productiva que le permite responder a una parte de esta demanda. El país cuenta con una importante producción de productos agrícolas tropicales, pescado y marisco, alimentos procesados, textiles, prendas de vestir, calzado, productos de madera y componentes electrónicos.
Pese a estas oportunidades, las empresas vietnamitas siguen enfrentándose a varios obstáculos para reforzar su presencia en el mercado marroquí.
El primero es la distancia geográfica y su impacto sobre los costes logísticos. Vietnam y Marruecos no disponen actualmente de una ruta marítima directa regular, lo que se traduce en tiempos de transporte relativamente largos y mayores costes asociados a la logística.
El segundo factor es la ausencia de un acuerdo de libre comercio entre ambos países. Marruecos mantiene acuerdos comerciales preferenciales con varios de sus principales socios, por lo que determinados productos vietnamitas deben competir con mercancías procedentes de la Unión Europea, Turquía y otros países que disfrutan de condiciones arancelarias preferenciales en el mercado marroquí.
El tercer desafío está relacionado con el endurecimiento progresivo de las exigencias marroquíes en materia de normas técnicas, seguridad alimentaria, controles fitosanitarios, etiquetado, certificación Halal y procedimientos aduaneros. Además, Marruecos ha reforzado sus mecanismos de defensa comercial frente a determinados productos cuando el crecimiento de las importaciones es considerado demasiado rápido.
Ante esta situación, Tran Le Dung recomienda a las empresas vietnamitas analizar cuidadosamente los derechos de importación aplicables a cada producto a partir de su código HS, así como las normas obligatorias y las certificaciones exigidas antes de cerrar cualquier contrato. También aconseja comprobar la solvencia y credibilidad de los socios comerciales, prestar especial atención a las condiciones de pago y, sobre todo cuando se trata de nuevos clientes, recurrir a mecanismos de pago seguros.
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La Oficina Comercial de Vietnam en Marruecos ha intensificado desde comienzos de año sus actividades de promoción comercial con el objetivo de poner en contacto directo a las empresas vietnamitas con importadores, distribuidores y redes de distribución marroquíes. La estrategia busca ir más allá de la simple difusión de información sobre el mercado y facilitar acuerdos comerciales concretos.
Entre las principales acciones de promoción figura la participación de Vietnam en el Salón Internacional de la Agricultura de Marruecos (SIAM 2026), celebrado en Meknès. El evento, considerado uno de los principales encuentros agrícolas y agroalimentarios de Marruecos y del continente africano, ofreció a las empresas vietnamitas una plataforma para presentar sus productos y establecer contactos con operadores marroquíes.
El crecimiento de los intercambios comerciales muestra, en definitiva, que Marruecos está adquiriendo una importancia creciente dentro de la estrategia vietnamita de expansión hacia África. Para Hanoi, el interés del mercado marroquí no se limita a sus consumidores: su posición geográfica, sus conexiones comerciales y el desarrollo de sus infraestructuras pueden convertir al Reino en un punto de apoyo para ampliar la presencia de productos vietnamitas en el norte y el oeste del continente.
El reto ahora será transformar este crecimiento del comercio bilateral en una presencia empresarial más sólida. Para ello, las empresas vietnamitas tendrán que reforzar sus marcas, adaptarse a las particularidades del mercado marroquí y construir relaciones duraderas con importadores y distribuidores locales. Si consiguen superar los obstáculos logísticos, arancelarios y regulatorios, Marruecos podría consolidarse como una de las principales puertas de entrada de Vietnam al mercado africano.
