Marruecos ocupa el segundo puesto de África en una nueva clasificación de The African Exponent dedicada a evaluar la capacidad de los países del continente para transformar el talento, la investigación y las competencias en innovación y resultados económicos. El Reino se sitúa únicamente por detrás de Sudáfrica y por delante de Egipto.
La clasificación no constituye una medición directa del nivel educativo de la población ni un «test de inteligencia». Su interés reside en evaluar hasta qué punto los países son capaces de convertir su capital humano en investigación, innovación, tecnología y producción industrial, teniendo en cuenta factores como las capacidades científicas, las infraestructuras de investigación, las patentes, el diseño industrial y la fabricación de alta tecnología.
El resultado sitúa a Marruecos en una dinámica que va más allá de la formación de competencias. El país intenta consolidar un modelo económico basado en la transformación industrial y en actividades de mayor valor añadido, con sectores como la automoción, la aeronáutica, la electrónica, las tecnologías digitales y los servicios avanzados.
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Esta evolución también aparece reflejada en el Global Innovation Index 2025 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), donde Marruecos alcanzó el puesto 57 entre 139 economías, su mejor posición histórica y un avance que le permitió entrar por primera vez entre los 60 primeros países.
El índice de la OMPI destaca especialmente el rendimiento marroquí en ámbitos como los diseños industriales, la fabricación de alta tecnología y el gasto en educación. Marruecos ocupa, respectivamente, los puestos 6, 12 y 16 a escala mundial en estos indicadores.
La progresión en innovación coincide además con otro dato significativo. El Banco Africano de Desarrollo situó en mayo de 2026 a Marruecos como líder africano en industrialización en su Africa Industrialisation Index 2025. El índice analiza no solo la producción industrial, sino también factores como las infraestructuras, la educación, la inversión, el acceso a la financiación y el entorno empresarial.
La combinación de ambos resultados dibuja una tendencia clara. Marruecos no solo busca disponer de una mano de obra cualificada, sino convertir las competencias y el conocimiento en capacidad productiva, una estrategia que acompaña la transformación del Reino en una plataforma industrial y tecnológica orientada tanto al mercado africano como a Europa.
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Esta apuesta se refleja también en la evolución de las exportaciones de productos de mayor contenido tecnológico y en la implantación de nuevas actividades industriales. Según la OMPI, las exportaciones marroquíes de alta tecnología alcanzaron 1.730 millones de dólares en 2023, un 23,6% más que un año antes.
El avance, sin embargo, no elimina los desafíos. El propio índice de innovación muestra que el componente de capital humano e investigación continúa siendo uno de los ámbitos en los que Marruecos dispone de mayor margen de mejora, al situarse en el puesto 84 a escala mundial en este apartado.
El reto para los próximos años será, por tanto, consolidar el vínculo entre universidades, centros de investigación y empresas, aumentar la producción científica y tecnológica y garantizar que la formación responda a las necesidades de una industria cada vez más especializada. La posición alcanzada en la clasificación africana muestra que Marruecos ha avanzado en la transformación de su talento, pero también que la siguiente etapa pasa por convertir ese capital humano en más innovación, más productividad y mayor valor añadido para la economía nacional.
