Marruecos, el Mundial y el soft power: una estrategia aún por construir

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, anuncia la concesión de la organización del Mundial 2030 al trío Marruecos-España-Portugal.

El 09/07/2026 a las 11h48

Un estudio publicado por el Centro Africano de Estudios Estratégicos y de la Digitalización, titulado «Marruecos y el Mundial: entre el rendimiento deportivo, la dinámica mediática y la construcción del soft power», sostiene que el Reino dispone de un enorme potencial, aunque todavía carece de una estrategia suficientemente estructurada para convertirlo en una influencia duradera.

El estudio parte del Mundial de Qatar 2022, considerado un momento fundacional para Marruecos. Según el informe, el rendimiento deportivo trascendió el ámbito del fútbol y se convirtió en un fenómeno simbólico de alcance mundial. La imagen del Reino pasó a asociarse a valores como la autenticidad y el arraigo cultural. En este sentido, el documento señala que «la camiseta de Marruecos» representa hoy un imaginario que va más allá del deporte. Sin embargo, advierte de que este capital intangible constituye un importante activo, aunque todavía frágil.

Una de las principales conclusiones del estudio es que esta dinámica no genera automáticamente soft power. Su autor subraya que este debe concebirse como una auténtica política pública. «El soft power no puede reducirse a un efecto indirecto del deporte, sino que debe ser gestionado y evaluado» como un proyecto estratégico, afirma. Desde esta perspectiva, el Mundial de 2030 representa más «un punto de partida» que una meta.

El informe también identifica varias debilidades. Entre ellas, destaca «la ausencia de una estrategia coordinada», la falta de coherencia entre los distintos actores institucionales y una producción mediática todavía insuficientemente orientada hacia el público internacional. Asimismo, pone de relieve la carencia de herramientas que permitan medir el impacto real de las iniciativas emprendidas, una situación que limita la capacidad de Marruecos para transformar un momento de emoción colectiva en una influencia duradera.

El periodo que conduce a 2030 se presenta como una oportunidad decisiva. Confluyen varios factores favorables, como la creciente visibilidad internacional del país, el papel activo de la diáspora y el dinamismo de una juventud altamente conectada. Si estos elementos se articulan en torno a un relato claro, el estudio considera que Marruecos podrá consolidar su posición en la escena internacional.

No obstante, el informe advierte de riesgos importantes. El principal consiste en creer que el soft power surgirá de forma natural como consecuencia de los éxitos deportivos y de la organización de grandes acontecimientos. El autor recuerda que «noventa minutos sin una buena gobernanza pueden echar por tierra semanas de impulso», subrayando así la importancia de gestionar con rigor los momentos más delicados. También alerta sobre la aparición de relatos alternativos o el riesgo de proyectar una imagen superficial del país.

Para tener éxito, el estudio identifica tres pilares fundamentales. En primer lugar, la autenticidad de los valores, al considerar que solo «los valores vividos y no simplemente proclamados» pueden generar una influencia creíble. En segundo lugar, la calidad de la gobernanza, especialmente en situaciones sensibles. Y, por último, el papel de la juventud, ya que el deporte debe ser «una herramienta de concienciación y no de anestesia».

El análisis propone además varias líneas de actuación. Entre ellas, estructurar una estrategia nacional de soft power, reforzar la producción de contenidos mediáticos con proyección internacional y movilizar más a la diáspora, descrita como «un escaparate y una red de influencia cotidiana». Asimismo, aboga por integrar el deporte en una lógica social y educativa para consolidar sus efectos a largo plazo.

En sus conclusiones, el estudio recuerda que «el soft power no es propaganda», sino la capacidad de generar confianza y adhesión. Marruecos dispone de los recursos necesarios para lograrlo. La verdadera cuestión, señala el informe, reside en su capacidad para alinear el discurso con las acciones. Como concluye el estudio, el desafío no se juega únicamente en los terrenos de juego, sino en la coherencia global del proyecto nacional.

Por la redacción
El 09/07/2026 a las 11h48