Una fragata marroquí, información transmitida a la prensa y agentes de los servicios de inteligencia españoles que, al parecer, habrían querido hacer pagar a Pedro Sánchez su gestión de la crisis migratoria. Detrás de la polémica surgida el 12 de octubre tras conocerse la presunta incursión de buques marroquíes en aguas de Sebta, se dibujaría otro enfrentamiento, esta vez en el seno del propio aparato del Estado español.
Así lo sostiene el diario español The Objective, que afirma que agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), los servicios de inteligencia españoles, habrían filtrado deliberadamente la información para «vengarse» del presidente del Gobierno.
La información inicial, publicada el 12 de octubre por Miguel González en El País, se refería a la presunta presencia de una fragata marroquí en aguas de Sebta. Pedro Sánchez restó importancia al incidente y lo calificó de «hecho puntual». Según The Objective, la publicación sorprendió a varios miembros del Gobierno reunidos en Madrid para los actos de la Fiesta Nacional, entre ellos la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Pero el asunto va más allá de los movimientos de los buques. Según el diario, la filtración sería un síntoma de la ruptura de confianza entre el Gobierno de Sánchez y una parte de los servicios de inteligencia españoles. Marruecos vuelve así a quedar envuelto en una disputa política cuyos principales protagonistas, según esta versión, están en Madrid.
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Versiones enfrentadas sobre las alertas de los servicios de inteligencia
Para entender el malestar, hay que remontarse a la crisis migratoria del pasado verano en Sebta y a las controversias posteriores sobre lo que las autoridades españolas sabían, o deberían haber sabido, antes de las llegadas masivas.
Según el diario, el CNI habría alertado a sus superiores políticos del riesgo de una entrada de «entre 80.000 y 100.000 migrantes». Los agentes considerarían ahora que el Gobierno restó importancia a sus advertencias e incluso desacreditó su trabajo.
La tensión habría aumentado tras la desclasificación por parte de La Moncloa de 40 documentos relacionados con la crisis. Presentada como un ejercicio de transparencia, la medida ha sido muy cuestionada por las fuentes de los servicios de inteligencia citadas por el diario, que acusan al Ejecutivo de divulgar la información de forma selectiva.
Los agentes denuncian una «manipulación política» y califican los documentos publicados de «burdos y selectivos». A su juicio, habrían sido seleccionados para proteger al Gobierno y al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien había afirmado que nadie habría podido anticipar la crisis.
El desacuerdo también habría llegado al ámbito judicial. En el marco de la investigación dirigida por la jueza María Tardón, de la Audiencia Nacional, el CNI habría entregado recientemente un documento que acredita que trasladó sus alertas a sus superiores políticos «con la máxima urgencia».
Según el diario, el Gobierno se negaría, sin embargo, a desclasificar todos los documentos solicitados por la justicia, ya que podrían comprometer a varios responsables de la cadena de mando, desde el delegado del Gobierno en Sebta hasta el jefe del Ejecutivo.
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El CNI no descarta nuevas filtraciones antes de las elecciones
Según las fuentes consultadas por The Objective, no se descartan «nuevas filtraciones perjudiciales» para el Gobierno antes de las próximas elecciones generales españolas.
Los agentes citados hablan de una sensación de «traición» por parte de quien consideran su máximo responsable político. Afirman haber sido expuestos a la «humillación» y al «descrédito internacional», pese a las muestras de solidaridad que, aseguran, recibieron de servicios de inteligencia aliados y de otras fuerzas de seguridad españolas.
A pocas semanas de las elecciones españolas, la posibilidad de nuevas revelaciones añade una dimensión política a este enfrentamiento. Marruecos queda una vez más en el centro de una controversia española cuyos motivos, según la versión publicada por el diario, serían ante todo internos.
