Desde la mañana de este viernes, las autoridades locales y las fuerzas de seguridad han elevado su nivel de alerta en toda la zona que rodea el paso de Bab Sebta. Se han movilizado importantes refuerzos, especialmente a lo largo de la costa, en el bosque de Belyounech, así como en los ejes que unen Fnideq con M’diq y Ksar Sghir.
Decenas de efectivos de las fuerzas del orden, apoyados por vehículos y patrullas mixtas de la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares y la Seguridad Nacional, han sido desplegados para impedir cualquier nuevo intento de aproximación a la valla alrededor del paso de Bab Sebta. Asimismo, se ha instalado un dispositivo de barreras metálicas en el litoral para bloquear cualquier paso por vía marítima.
Esta presencia de seguridad reforzada ha permitido un relativo retorno a la calma a lo largo del día, aunque las autoridades se mantienen en estado de alerta ante la posibilidad de nuevos movimientos durante la noche o a primera hora de la mañana del sábado, en un contexto de afluencia de jóvenes, a menudo menores, procedentes de distintas ciudades del Reino.
Entre Fnideq y el paso de Bab Sebta, las escenas de retorno se multiplican. Cientos, e incluso miles de jóvenes que habían logrado entrar en Sebta la víspera, emprenden el camino de vuelta.
Según varios testimonios recogidos sobre el terreno, la noche pasada en la ciudad ocupada se convirtió en una pesadilla. Los migrantes denuncian una falta total de alimento y agua, así como tensiones con algunos residentes. Muchos afirman haber tenido que dormir al raso, en condiciones precarias, e incluso algunos se refugiaron en tuberías de desagüe para protegerse.
El cierre de numerosos comercios, cafés y restaurantes en toda la ciudad agravó la situación, dejando a los recién llegados sin recursos. Varios testimonios dan cuenta de intentos infructuosos para obtener ayuda de vecinos o comerciantes.
Según el Gobierno español, más de 48.000 migrantes ya habían abandonado el enclave a finales de la tarde.
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Mientras la situación parece estabilizarse progresivamente, la ciudad de Fnideq empieza a medir la magnitud de los daños. La noche del jueves al viernes estuvo marcada por escenas de caos y violencia, provocando importantes pérdidas materiales.
Fuentes locales señalan la entrada de más de 50.000 personas en Sebta, por vía terrestre y marítima. El balance humano también sería grave, con más de 60 fallecimientos contabilizados, especialmente entre los candidatos a la emigración que intentaron la travesía a nado.
Dispositif sécuritaire renforcé autour de Bab Sebta. (S.Kadry/Le360). AP
En Fnideq, varios vehículos fueron incendiados o vandalizados, entre ellos unas 14 coches, así como motocicletas y autobuses. Los vehículos de las fuerzas del orden tampoco se libraron. Por otra parte, numerosos comercios sufrieron desperfectos durante las operaciones de persecución llevadas a cabo en la zona alrededor de Bab Sebta.
Los taxistas, particularmente afectados, señalan pérdidas importantes tras la paralización drástica de su actividad y los daños sufridos durante los enfrentamientos.
Aunque la calma parece regresar progresivamente, la vigilancia se mantiene en toda la zona, donde las autoridades prosiguen sus esfuerzos para evitar cualquier nuevo brote de tensión.






