Estos esfuerzos forman parte de un plan nacional preventivo de lucha contra los incendios forestales, desplegado en estrecha coordinación entre los distintos organismos implicados. Entre ellos figuran las unidades especializadas de las FAR, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares, Protección Civil, las autoridades locales, el Centro Nacional de Gestión de Riesgos Climáticos Forestales, la Agencia Nacional de Aguas y Bosques (ANEF) y la Dirección General de Meteorología.
Desde la Tercera Base Aérea de Kénitra, la flota de aviones Canadair asume una parte fundamental de las operaciones aéreas de extinción, organizadas conforme a una clasificación nacional de cuatro niveles.
En el primer nivel, los equipos terrestres se encargan de controlar el fuego, mientras que los medios aéreos, especialmente los Canadair, intervienen cuando el incendio alcanza el segundo nivel.
El tercer nivel requiere la movilización de las unidades aéreas de la Gendarmería Real, mientras que el cuarto contempla solicitar asistencia internacional para proteger vidas humanas, bienes y patrimonio forestal.
En declaraciones a la prensa, el teniente coronel Badr Bourassi, comandante del escuadrón de lucha contra los incendios forestales de la Tercera Base Aérea de Kénitra, explicó que su principal misión consiste en proteger los bosques, la población y los bienes mediante una intervención rápida y eficaz desde el momento en que se declara un incendio. Todo ello se lleva a cabo en coordinación permanente con los diferentes organismos, tanto en el ámbito central como sobre el terreno.
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La eficacia de las intervenciones depende de la disponibilidad y la movilización permanente del personal de vuelo y de los equipos técnicos, así como de una perfecta coordinación entre pilotos, técnicos y demás actores implicados, añadió. En este sentido, subrayó que la rapidez de respuesta resulta determinante para frenar la propagación de las llamas y reducir sus consecuencias.
El teniente coronel señaló asimismo que el escuadrón participa cada año en la campaña nacional contra los incendios forestales y que también ha intervenido en misiones en el extranjero, en el marco de la cooperación con países amigos. «Disponibilidad, profesionalidad y servicio a la Patria» son, según resumió, los principios que guían su actuación.
Por su parte, Anas Bel-haj, comandante de un Canadair, destacó que este avión anfibio especializado en la lucha contra los incendios forestales puede recoger agua directamente del mar, de los embalses o de los lagos sin necesidad de regresar a un aeropuerto.
La maniobra de carga de agua dura apenas 12 segundos y permite al aparato recoger más de 6.000 litros antes de dirigirse inmediatamente hacia el foco del incendio para realizar la descarga y contribuir a frenar el avance de las llamas. El piloto precisó que la aeronave está diseñada para operar en condiciones difíciles y que sus características técnicas le permiten acceder a zonas montañosas y macizos forestales de difícil alcance para otros medios.
Añadió que la tripulación está formada por dos pilotos que trabajan en perfecta coordinación para garantizar que todas las fases de la misión se desarrollen con los mayores niveles de seguridad y eficacia. Los Canadair constituyen uno de los principales medios de intervención movilizados por el Reino durante el verano para proteger los bosques, los bienes y las vidas humanas.
En cuanto a los helicópteros Super Puma de la Gendarmería Real, la suboficial Fatima Zahra Afechkou explicó que están equipados con un moderno sistema de extinción formado por un depósito instalado bajo la aeronave, con capacidad para unos 2.500 litros de agua o de producto retardante. El dispositivo puede recargarse en apenas 20 segundos desde un lago, un embalse o cualquier otra fuente de agua cercana al foco del incendio.
Gracias a este nuevo sistema, a la experiencia de los pilotos de la Gendarmería Real y a la coordinación con los equipos terrestres y las autoridades locales, cada misión se ejecuta con el máximo grado de precisión y profesionalidad, señaló.
Mohamed Diba, suboficial y piloto de un Turbo Thrush, explicó que este avión se encuentra entre las aeronaves especializadas en la lucha contra los incendios forestales. Puede transportar entre 2.000 y 2.500 litros y dispone de una autonomía de vuelo aproximada de cuatro horas y media. Las operaciones de descarga de productos contraincendios se realizan conjugando la rapidez de intervención con el cumplimiento de las exigencias de seguridad.
Todas las operaciones se desarrollan en estrecha coordinación con el centro de mando, las autoridades locales y los equipos desplegados sobre el terreno. Esta organización permite reforzar la eficacia de las intervenciones, limitar la propagación de las llamas y lograr el control total del incendio.
La disponibilidad operativa se apoya también en un programa de mantenimiento preventivo y periódico fuera de la temporada de incendios. Las aeronaves son sometidas durante varios meses a revisiones exhaustivas que incluyen la inspección y la puesta a punto de sus principales sistemas, especialmente los trenes de aterrizaje, los depósitos de agua y los motores.
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A estas labores se suman las operaciones de mantenimiento diarias y periódicas destinadas a reparar los efectos de la salinidad del agua del mar y del humo de los incendios, con el objetivo de preservar la plena disponibilidad de la flota durante todo el periodo de intervención.
Sobre la disponibilidad de los aparatos, el coronel mayor Rachid Akkaoui, comandante de la Base Aérea de Apoyo General de las FRA, afirmó que «gracias a la experiencia adquirida en la realización de las revisiones generales de los Canadair, la Base Aérea de Apoyo General de las Fuerzas Reales del Aire puede devolverlos al servicio en plenas condiciones operativas, respetando estrictamente los más altos estándares de aeronavegabilidad y seguridad aérea».
Esta capacidad, basada íntegramente en competencias nacionales, permite reducir el tiempo de inmovilización de las aeronaves, garantizar una mayor disponibilidad de la flota y reforzar la soberanía nacional en el ámbito del mantenimiento aeronáutico pesado.
Por su parte, la suboficial mayor Rahma Jomoua, técnica especializada en los sistemas de aviónica de los Canadair, explicó que la revisión general comprende, entre otras operaciones, la rehabilitación de los equipos de aviónica y de las redes de cableado eléctrico, fundamentales para la navegación, las comunicaciones y el control de la aeronave.
Estas labores incluyen la inspección de los equipos electrónicos, la reparación o sustitución de los componentes defectuosos y la comprobación de la integridad de las conexiones eléctricas conforme a las normas vigentes. Estos trabajos garantizan la fiabilidad de los sistemas electrónicos, mejoran el rendimiento de los aparatos y elevan los niveles de seguridad durante las diferentes misiones aéreas.
Este dispositivo integrado, basado en la coordinación institucional, la disponibilidad operativa, la formación continua y un mantenimiento especializado, refleja el compromiso de las Fuerzas Armadas Reales con la protección del patrimonio forestal y el medioambiente. También permite reforzar la capacidad del Reino para hacer frente a los incendios forestales con eficacia y rapidez y reducir sus consecuencias sobre la población y los bienes.
En este contexto, el director general de la Agencia Nacional de Aguas y Bosques, Abderrahim Houmy, destacó los importantes recursos humanos y técnicos movilizados por el Reino. El dispositivo incluye más de 2.800 vigilantes y guardas forestales repartidos por las distintas regiones del país, encargados de las labores de vigilancia y alerta temprana.
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Houmy precisó que el operativo cuenta con el apoyo de una flota aérea compuesta por aviones Canadair destinados a extinguir los incendios y contener su propagación, cada uno de ellos con capacidad para transportar seis toneladas de agua. A estos aparatos se suman helicópteros con una capacidad de dos toneladas y aviones Turbo Thrush, que pueden cargar entre una tonelada y media y tres toneladas.
El director general de la ANEF indicó asimismo que el dispositivo terrestre incluye un importante número de vehículos de primera intervención pertenecientes a la Agencia, además de los camiones y equipos de Protección Civil, las unidades especializadas de las FAR, la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares y las autoridades locales. Todos estos efectivos operan bajo un mando unificado y en coordinación permanente.
