Marruecos envejece con millones de mujeres fuera del sistema de protección social, advierte el HCP

El 19/05/2026 a las 09h42

El nuevo informe analítico del Alto Comisionado al Plan (HCP), elaborado junto a ONU Mujeres, advierte de que la combinación entre empleo informal, baja participación femenina y envejecimiento demográfico amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos estructurales del Marruecos de las próximas décadas.

Durante años, el debate sobre el mercado laboral marroquí se ha concentrado en el desempleo, la creación de empleo o el crecimiento económico. Pero el último informe del Alto Comisionado al Plan (HCP), titulado «Informalité, genre et vieillissement: inégalités cumulatives et effets intergénérationnels», desplaza el foco hacia una cuestión más profunda: cómo las fragilidades actuales del empleo pueden acabar condicionando el equilibrio social y económico del país durante generaciones enteras.

El diagnóstico es contundente. Marruecos no afronta tres problemas separados, la informalidad, la escasa inserción laboral femenina y el envejecimiento, sino «un sistema interdependiente de vulnerabilidades acumulativas». El informe sostiene que estas dinámicas se retroalimentan entre sí y terminan cristalizando en desigualdades diferidas que aparecen décadas después, especialmente en forma de pensiones extremadamente bajas o inexistentes para millones de personas.

El estudio llega además en un momento particularmente sensible. El Reino impulsa desde 2021 uno de los mayores proyectos sociales de su historia reciente, con la generalización de la protección social. Sin embargo, el propio HCP advierte de que ampliar la cobertura sanitaria o extender parcialmente las prestaciones no bastará si la estructura del mercado laboral sigue dominada por el empleo informal y la baja densidad contributiva.

Una economía donde la informalidad sigue siendo dominante

El dato central del informe resume la magnitud del problema: más de tres cuartas partes del empleo en Marruecos continúan siendo informales. No se trata únicamente de pequeñas actividades marginales, sino de una arquitectura económica completa donde millones de trabajadores operan fuera de los sistemas de cotización, jubilación o cobertura social estable.

El HCP subraya que esta realidad afecta tanto a la productividad como a la sostenibilidad futura del modelo social marroquí. «La informalidad fragiliza la cobertura social», escribe el informe, mientras que «la baja participación de las mujeres reduce la base contributiva».

El problema se vuelve todavía más delicado si se observa desde una perspectiva demográfica. Marruecos envejece rápidamente. Según las proyecciones recogidas en el documento, la tasa de dependencia de las personas mayores pasará del 18,7% en 2021 al 39,3% en 2050. Es decir, habrá cada vez menos población activa financiando a un número creciente de jubilados.

En ese contexto, la debilidad de la base contributiva deja de ser una cuestión social y se convierte en una cuestión macroeconómica.

Las mujeres, epicentro de la fractura futura

Uno de los aspectos más contundentes del informe es la radiografía de las desigualdades de género en el mercado laboral marroquí. El HCP recuerda que la tasa de actividad femenina apenas alcanzó el 19,1% en 2024, frente al 68,6% de los hombres, una de las cifras más bajas entre los países de renta media.

Pero el informe insiste en que el problema no se limita al acceso al empleo. Incluso cuando trabajan, siete de cada diez mujeres lo hacen en actividades informales. Muchas de ellas, además, desempeñan labores no remuneradas como ayuda familiar, lo que las excluye completamente de cualquier acumulación de derechos sociales o pensionistas.

Las consecuencias aparecen décadas más tarde. Según la Encuesta Nacional sobre el Empleo de 2021, solo el 15% de las mujeres mayores de 60 años perciben una pensión efectiva, frente al 37% de los hombres.

El informe es especialmente claro al explicar que esta brecha no nace al final de la vida laboral, sino mucho antes. «No corresponde a una ruptura al final de la trayectoria», escribe el HCP, sino al resultado de «desigualdades acumulativas» ligadas al acceso al empleo, la formalización, el salario y la continuidad profesional.

En otras palabras, la precariedad femenina actual es también una precariedad futura.

Una convergencia bloqueada a partir de 2040

Uno de los hallazgos más inquietantes del estudio es la existencia de un posible «techo estructural» en la reducción de las desigualdades. El informe sostiene que, sin reformas profundas y coordinadas, la convergencia entre hombres y mujeres en materia de pensiones podría frenarse de manera casi definitiva a partir de 2040.

El documento proyecta que la tasa de actividad femenina solo aumentaría 3,4 puntos porcentuales en medio siglo si continúan las tendencias actuales. Eso significaría que millones de mujeres seguirían llegando a la jubilación con trayectorias contributivas insuficientes o inexistentes.

El HCP advierte incluso de que algunos mecanismos aparentemente positivos pueden producir efectos ambiguos. Incrementar la participación femenina sin ampliar al mismo tiempo la capacidad del mercado formal podría terminar empujando a muchas mujeres hacia empleos precarios o informales. El informe señala que, en determinados escenarios simulados, «más de dos tercios de los nuevos empleos» creados para mujeres terminarían situándose en el sector informal.

El estudio rechaza así la idea de que bastaría con aumentar la oferta de trabajo femenina para resolver el problema. La cuestión central pasa por transformar la estructura productiva y la capacidad de absorción del empleo formal.

El análises del HCP plantea una reflexión de fondo sobre el futuro del contrato social marroquí. La institución insiste en que el envejecimiento no es, por sí solo, la raíz del problema. «Actúa menos como una causa autónoma que como un amplificador de desequilibrios acumulados», señala el informe.

El informe defiende que las políticas aisladas tienen efectos limitados y que solo una estrategia coordinada, combinando creación de empleo formal, reformas educativas, mejora de la productividad y reducción de las fricciones laborales, podría alterar realmente la trayectoria actual.

La próxima década aparece así como una ventana decisiva. Las generaciones actualmente activas serán las que sostengan el sistema cuando Marruecos entre plenamente en una fase de envejecimiento acelerado.

Por Faiza Rhoul
El 19/05/2026 a las 09h42