Redes sociales y adolescentes: lo que la ciencia sabe… y lo que todavía desconoce

Un adolescente consulta su teléfono.. AFP or licensors

El 20/08/2026 a las 12h30

¿Las redes sociales vuelven más ansiosos a nuestros adolescentes o atraen, en primer lugar, a quienes ya atraviesan dificultades? Según la especialista en psicopatología Yousra Lahlou, la respuesta no es tan sencilla. Atrapados entre el miedo a perderse cualquier información y la búsqueda constante de validación a través de los «likes», los usos compulsivos de estas plataformas terminan pesando sobre la salud mental de muchos jóvenes.

Antes, salir del colegio o llegar a casa suponía una verdadera pausa frente a las pequeñas humillaciones, las rivalidades y las tensiones propias de la adolescencia. Ese necesario tiempo de desconexión prácticamente ha desaparecido con la generalización del teléfono inteligente. Ahora, el patio del colegio entra también en la habitación de los adolescentes, las 24 horas del día, con un flujo constante de notificaciones, comparaciones permanentes y juicios cuantificables a la vista de todos.

Sueño interrumpido, menor capacidad de concentración y ansiedad permanente… Los efectos de este flujo continuo sobre mentes que todavía están en proceso de desarrollo son demasiado importantes como para ignorarlos. Cuando la intimidad del hogar deja de ofrecer protección y la búsqueda de validación se convierte en una presión constante, la cuestión ya no consiste únicamente en acompañar los usos digitales, sino en hacer frente a una auténtica trampa para la salud mental de los más jóvenes.

En esta entrevista con Le360, la doctora en psicología clínica y psicopatología Yousra Lahlou analiza los mecanismos de esta hiperconexión, pero invita a evitar las explicaciones simplistas. Si las plataformas pueden agravar el malestar, también pueden convertirse en refugio para adolescentes que ya sufren, creando un círculo vicioso que debe abordarse con cautela.

Le360: ¿Existe una relación demostrada entre el uso excesivo de las redes sociales y la ansiedad o la depresión entre los adolescentes?

Yousra Lahlou: Las investigaciones muestran actualmente una asociación entre el uso de las redes sociales y los síntomas de ansiedad o depresión entre los adolescentes, pero esta relación sigue siendo compleja y no significa que las redes sociales provoquen directamente depresión o ansiedad.

El vínculo parece especialmente marcado cuando el uso se vuelve problemático, con pérdida de control, necesidad compulsiva de conectarse y repercusiones sobre el sueño, las relaciones o la vida escolar. Por ello, hay que prestar menos atención al número de horas que se pasan en línea y más a la manera en que se utilizan las redes sociales y al lugar que ocupan en la vida psíquica del adolescente.

¿Se trata de una relación de causa y efecto o de una simple correlación? ¿Qué dice actualmente la ciencia?

La investigación no permite hablar de una relación causal simple y unidireccional. Los datos más recientes apuntan más bien a una relación dinámica y potencialmente bidireccional.

Un uso problemático puede contribuir a acentuar determinados síntomas, mientras que un adolescente que ya atraviesa dificultades también puede recurrir más a las redes sociales. Puede hablarse, por tanto, de una especie de círculo en el que la vulnerabilidad psicológica y los hábitos digitales pueden reforzarse mutuamente en algunos jóvenes.

¿De qué manera las redes sociales actúan como receptáculo o amplificador de las fragilidades psicológicas preexistentes en los adolescentes?

Las redes sociales pueden contribuir al sufrimiento psicológico, pero sus efectos dependen de la vulnerabilidad y del contexto de cada adolescente. Pueden revelar una fragilidad preexistente, amplificarla o convertirse en el espacio donde esta se manifiesta.

En algunos adolescentes, su uso puede responder a la soledad, a una sensación de vacío, a la necesidad de reconocimiento o a dificultades para relacionarse. La cuestión clínica es entonces menos «¿cuánto tiempo permanece conectado?» que «¿qué necesidad viene a satisfacer, buscar o evitar psicológicamente este uso?».

¿Las notificaciones permanentes y el miedo a perderse algo mantienen un estado de alerta crónico?

Pueden contribuir a mantener una forma de vigilancia y disponibilidad permanentes. El miedo a perderse una información, una interacción o una muestra de reconocimiento social puede llevar al adolescente a consultar constantemente el teléfono y dificultar la desconexión.

«Sobre todo, hay que evitar cualquier interpretación determinista. El riesgo depende de la interacción entre las vulnerabilidades del joven, su entorno y la manera en que utiliza las redes sociales»

Yousra Lahlou

El problema aparece cuando esta estimulación continua deja cada vez menos espacio para el aislamiento, el descanso y las pausas psicológicas. Las investigaciones encuentran, en particular, una asociación entre el uso problemático de las redes sociales, la ansiedad y el Fear of Missing Out (FoMO).

¿Qué perfiles de adolescentes están más expuestos al riesgo de depresión?

No existe un perfil único, pero determinados factores de vulnerabilidad aparecen de forma recurrente, como una baja autoestima, la soledad, las dificultades para relacionarse, la tendencia a compararse socialmente o los antecedentes de síntomas de ansiedad o depresión.

Algunos estudios también encuentran asociaciones más marcadas entre las adolescentes. Sobre todo, hay que evitar cualquier interpretación determinista. El riesgo depende de la interacción entre las vulnerabilidades del joven, su entorno y la manera en que utiliza las redes sociales.

¿Están apareciendo formas de sufrimiento específicas de esta generación, sin equivalente entre las anteriores?

Sería prudente hablar de sufrimientos completamente inéditos. La necesidad de reconocimiento, la comparación, el miedo al rechazo o la soledad ya existían. Lo que ha cambiado profundamente son las condiciones en las que estas experiencias se desarrollan.

La mirada de los demás puede ahora ser permanente, pública y cuantificable, mientras que determinadas experiencias de rechazo o humillación pueden prolongarse mucho más allá del colegio. No se trata necesariamente de un nuevo sufrimiento, sino de una nueva forma de vivirlo, exponerlo y, en ocasiones, prolongarlo.

¿Cómo modifica el uso intensivo de las redes las capacidades de concentración y el aprendizaje escolar?

El uso problemático de las redes sociales puede asociarse, entre los adolescentes, con mayores dificultades de atención. Las frecuentes interrupciones y el rápido paso de un contenido a otro pueden dificultar el mantenimiento de un esfuerzo de concentración prolongado, especialmente ante una lectura o un aprendizaje que requieren paciencia y continuidad.

El problema, por tanto, no es que las redes sociales «destruyan» la atención, sino que, cuando se utilizan de forma excesiva, pueden competir con las condiciones necesarias para un aprendizaje profundo.

¿A través de qué mecanismos la necesidad de novedad y gratificación inmediata propia de los formatos cortos hace más difícil tolerar las tareas que requieren un esfuerzo prolongado?

Actualmente no disponemos de suficientes datos para afirmar que los formatos cortos deterioren de manera duradera o irreversible las capacidades de atención.

Sin embargo, pueden favorecer un hábito de consumo basado en la novedad y la gratificación inmediata y hacer menos tolerables determinadas actividades que requieren un esfuerzo prolongado. Por el momento, resulta más preciso hablar de un posible efecto sobre los hábitos de atención que de un deterioro permanente de la capacidad de concentración.

¿Qué mecanismos hacen que las pantallas alteren el sueño de los adolescentes? ¿Qué consecuencias tiene la falta crónica de sueño sobre el estado de ánimo y los resultados escolares?

Pueden intervenir varios mecanismos, como el retraso de la hora de acostarse, la estimulación cognitiva y emocional vinculada a los contenidos, las notificaciones o la dificultad para interrumpir las conversaciones en línea.

«Las redes sociales modifican, en particular, la temporalidad del conflicto. Lo que antes podía tener un comienzo, un momento de confrontación y después una posibilidad de apaciguamiento puede prolongarse ahora a través de mensajes, publicaciones, capturas de pantalla o la intervención de otros jóvenes»

Yousra Lahlou

Para el adolescente, la conexión puede parecer así interminable. Sin embargo, el sueño participa directamente en la regulación emocional, la atención y la memoria. Su privación crónica puede favorecer la irritabilidad, afectar al estado de ánimo y perjudicar las capacidades de aprendizaje.

¿Cómo modifican las redes la manera en que los adolescentes gestionan los conflictos?

Las redes sociales modifican, en particular, la temporalidad del conflicto. Lo que antes podía tener un comienzo, un momento de confrontación y después una posibilidad de apaciguamiento puede prolongarse ahora a través de mensajes, publicaciones, capturas de pantalla o la intervención de otros jóvenes.

La posibilidad de tomar distancia y dejar que la tensión disminuya puede resultar más difícil, mientras que una reacción impulsiva puede hacerse inmediatamente pública. Pero las redes sociales también pueden permitir buscar apoyo o mantener un vínculo. Su efecto depende, por tanto, en gran medida del contexto y de la función que lo digital desempeña en las relaciones del adolescente.

Por Hajar Kharroubi
El 20/08/2026 a las 12h30