En el centro Al-Amal para el empoderamiento de las mujeres, en Targa, Marrakech, 26 alumnas del Community College de Qatar y trabajadoras de los Museos de Qatar participan, del 22 al 31 de octubre, en un programa de voluntariado centrado en el intercambio cultural y la transmisión de conocimientos.
El programa incluye talleres artísticos, iniciaciones a la fotografía y encuentros culinarios. El objetivo es acercar las culturas marroquí y catarí y ayudar a mujeres y jóvenes a adquirir competencias útiles para desarrollar sus proyectos.
La iniciativa da continuidad a los Años Culturales Marruecos-Qatar, que en 2024 propiciaron la celebración de actividades conjuntas. Los organizadores buscan ahora prolongar esta cooperación mediante acciones sobre el terreno en beneficio de las comunidades locales.
«Nuestra visita a Marruecos en 2024, en el marco del Año Cultural Qatar-Marruecos, nos animó a continuar los intercambios y dar continuidad a esta dinámica», explica Hazem Idriss, jefe del departamento de servicios comunitarios de los Museos de Qatar y portavoz de la delegación.
«Estamos aquí para mantener vivo este espíritu de intercambio y seguir trabajando con nuestros hermanos y hermanas marroquíes», añade.
Un mural con los colores de ambos países
En el centro Al-Amal, el intercambio adquiere primero una dimensión artística. Las participantes trabajan en un mural que combina elementos del patrimonio catarí con referencias arquitectónicas y artísticas marroquíes.
«Nos hemos inspirado en la cultura de Qatar y en la de Marruecos. Espero que, una vez terminado, el mural sea hermoso y exprese tanto nuestra cultura como la vuestra», explica Mariam Al-Sayegh, artista plástica y pintora catarí que participa en su elaboración.
La fotografía como herramienta para pequeños proyectos
Los talleres de fotografía tienen un enfoque más práctico. Buscan ayudar a las mujeres a presentar mejor sus productos y creaciones, en particular en los ámbitos de la restauración y la alimentación. La idea es enseñarles a tomar imágenes de calidad para dar visibilidad a sus actividades.
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La fotógrafa catarí Fatima Al-Emadi enseña a las participantes técnicas de fotografía de producto. Les muestra cómo realzar sus creaciones y preparar imágenes para, entre otros usos, los menús de restaurantes.
En los talleres participan trabajadoras del centro y mujeres marroquíes. «Este intercambio cultural nos ha aportado mucho. Estamos encantadas de haber participado», señala Al-Emadi.
La cocina, otro espacio de encuentro
La cocina también ocupa un lugar destacado en el programa. A través de recetas tradicionales marroquíes y cataríes, las participantes comparten sus conocimientos y descubren las costumbres culinarias y las tradiciones de hospitalidad de ambos países.
Para Maryam Hassan Al-Emadi, responsable del taller de cocina de la delegación catarí, esta iniciativa, organizada junto con los Museos de Qatar y el centro Al-Amal, fomenta el conocimiento mutuo. «Esta experiencia nos permite descubrir la cultura marroquí y compartir la nuestra. Estamos aquí para aprender unas de otras y transmitir nuestras tradiciones», explica.
Dar a conocer el patrimonio catarí
Otros talleres permiten a las participantes descubrir distintos aspectos del patrimonio de Qatar. Nouf Ibrahim Al-Abdullah, responsable de los programas de la biblioteca del Museo Nacional de Qatar, menciona las tradiciones vinculadas al hogar catarí, el mar, el desierto y el zoco Waqif, conocido por sus prendas tradicionales y sus especias.
«Con este taller queríamos dar a conocer el patrimonio catarí: la casa tradicional y los valores de generosidad y hospitalidad asociados a ella, así como el mar, el desierto y, por supuesto, el zoco Waqif», explica.
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La arquitecta egipcia Nahla Hijazi, residente en Qatar, también participa en los talleres dedicados a descubrir ambas culturas. Destaca los puntos en común entre los patrimonios marroquí y catarí y la importancia de darlos a conocer.
«Hemos organizado varios talleres para poner en valor la cultura catarí y hemos explicado a las participantes cómo acercar las culturas marroquí y catarí, así como los elementos que comparten», señala.
También recuerda la acogida que ha recibido en Marruecos. «La cultura marroquí es magnífica y diversa. Está llena de generosidad, hospitalidad, calidez, cariño y sonrisas», afirma.
Intercambios en beneficio de las mujeres
Para el centro Al-Amal, la iniciativa fomenta ante todo el conocimiento mutuo. «Las participantes marroquíes descubren la cultura catarí, mientras que las cataríes se familiarizan con la nuestra», resume Ghita Oussama, responsable del área de formación.
Además del intercambio cultural, los talleres ofrecen oportunidades concretas a las mujeres que reciben apoyo del centro. Los conocimientos adquiridos en fotografía, por ejemplo, pueden ayudarlas a promocionar mejor sus productos y desarrollar sus actividades.
Con esta iniciativa, las participantes buscan mantener vivos los vínculos entre Marruecos y Qatar más allá de los eventos culturales. En Targa, el arte, la cocina y la transmisión de conocimientos se convierten en herramientas para acercar ambas sociedades y apoyar las iniciativas locales.