Cien días, 145 millones de cruces y una línea divisoria que atraviesa la movilidad africana: de un lado, los exentos; del otro, los registrados. Este verano, para un viajero africano, disponer del permiso de residencia adecuado se ha convertido en el único pasaporte verdaderamente eficaz para no tener que dejar sus huellas en la frontera europea.