La música y el diálogo entre culturas marcaron la apertura de la 21.ª edición del Festival de las Andalucías Atlánticas, celebrada la noche del jueves 29 de octubre en Esauira. El alegato de André Azoulay en favor de la convivencia, la intervención en tres idiomas de Kaoutar Chakir Benamara y las actuaciones de Moshé Louk, Marouane Hajji y Nouhaila El Kalai dieron forma a una velada marcada por el espíritu de encuentro.
Organizado por la Asociación Esauira-Mogador hasta el 31 de octubre, el festival ha elegido como lema «Alif × Alef: dos letras, una misma historia». Una referencia a las primeras letras de los alfabetos árabe y hebreo que evoca los vínculos entre las lenguas, las culturas y los repertorios musicales reunidos sobre el escenario.
Tras la interpretación del himno nacional, coreado por el público, André Azoulay, consejero del rey Mohammed VI y presidente fundador de la Asociación Esauira-Mogador, abrió el turno de intervenciones. La ceremonia contó con la presencia del gobernador de la provincia, Mohammed Rachid, así como de personalidades marroquíes y extranjeras de los ámbitos diplomático, cultural y artístico.
En un contexto internacional marcado por las tensiones y los repliegues identitarios, André Azoulay defendió la singularidad de la experiencia marroquí. «Marruecos hace aquí lo que el mundo ya no sabe hacer», afirmó, destacando la capacidad de Esauira para reunir a personas de distintas confesiones en torno al placer de compartir y convivir.
«Musulmanes, judíos, cristianos o agnósticos están aquí, ciertamente, por la música, pero también están en Marruecos, en Esauira, por la felicidad de estar juntos en toda su diferencia y en la riqueza de toda su diversidad», subrayó.
Esta diversidad, añadió, constituye un componente esencial del modelo marroquí. «Aquí, todas las diversidades son bienvenidas. No representan ni una crisis ni una complejidad, sino nuestra forma de ser, que constituye el motor central de nuestra modernidad social». Su intervención concluyó con un entusiasta «¡Viva Marruecos y viva Esauira!».
Hicham Dinar et Marwan Hajji à l'ouverture de la 21ème édition du festival Les Andalousies Atlantiques à Essaouira.
El consejero real también expresó sus condolencias al pueblo español y al rey Felipe VI tras la catástrofe ferroviaria ocurrida el 28 de octubre en la provincia de Toledo. Explicó que la menor participación española en esta edición se debía al luto nacional decretado tras el accidente. España observa, en efecto, tres días de duelo desde el 29 de octubre.
Sobre el escenario, esta voluntad de acercamiento encontró su expresión musical en el matrouz, una forma de diálogo poético y musical entre las tradiciones judía y árabe. El encuentro entre Moshé Louk y Marouane Hajji, junto con la participación de Nouhaila El Kalai, dio vida al hilo conductor de esta edición: mantener vivo un patrimonio común y garantizar su transmisión.
Kaoutar Chakir Benamara, tres idiomas para un mismo mensaje
La intervención de Kaoutar Chakir Benamara, secretaria general de la Asociación Esauira-Mogador, fue uno de los momentos destacados de la ceremonia. Encargada de presentar el programa de la velada, se dirigió al público en árabe, francés y hebreo.
Su intervención en esta última lengua fue recibida con una prolongada ovación, especialmente por parte de los asistentes israelíes. Un momento de complicidad con el público que reflejó plenamente la vocación del festival.
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«La música es un puente hacia el otro y una memoria viva que une el pasado con el futuro. La música es un idioma que no necesita traductor», declaró.
Moshé Louk y Marouane Hajji, dos voces en sintonía con el matrouz
A continuación, llegó el turno de la música con Moshé Louk, sobrino del rabino Haïm Louk, y Marouane Hajji, una de las figuras del canto árabe-andalusí, cuyos comienzos están ligados al Festival de las Andalucías Atlánticas. Ambos artistas hicieron dialogar sus voces a través del matrouz, una tradición que entrelaza poesía árabe y hebrea sobre una base musical andalusí.
Acompañados por la Orquesta Andalusí de Ashdod, bajo la dirección de Elad Levi, y por los músicos marroquíes dirigidos por Anass Belhachemi, los artistas recurrieron a un patrimonio compartido por las tradiciones judía y musulmana de Marruecos.
El concierto rindió también homenaje al rabino Haïm Louk y a Abderrahim Souiri, dos voces emblemáticas de la historia del festival.
Nouhaila El Kalai, un reencuentro con su primer público
La velada continuó con Nouhaila El Kalai, cantante originaria de Fez que participaba por cuarta vez en las Andalucías Atlánticas. Fue precisamente en este escenario donde debutó a los 13 años.
Con su voz cristalina, interpretó varias casidas inspiradas en los repertorios de El Kaoui y del chgouri. Tras una primera parte en solitario, se unió a Marouane Hajji para un dúo que puso el broche final a su actuación.
Ante la prensa, la artista expresó su alegría por regresar a Esauira, ciudad que considera su segundo hogar, y destacó su «energía extraordinaria».
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Hicham Dinar, la transmisión sobre el escenario
La velada inaugural también debía acoger un relevo simbólico entre Abderrahim Souiri y Hicham Dinar. Ante la ausencia del primero, cuyas razones no fueron precisadas, Marouane Hajji acompañó esta secuencia dedicada a las nuevas generaciones.
Recordó que el joven artista esauirense, al igual que él, dio sus primeros pasos en las Andalucías Atlánticas. Formado en las tradiciones musicales de su ciudad, Hicham Dinar se dedica especialmente al canto espiritual, en los registros del samaâ y el madih.
La promoción de nuevas voces constituye uno de los ejes fundamentales del festival. Su director artístico, Abdessalam Khaloufi, lo destacó ante la prensa al señalar que, más allá de celebrar un patrimonio vivo y los valores de la convivencia, el evento acompaña la aparición de jóvenes talentos, varios de los cuales han logrado consolidarse posteriormente en la escena musical.








