La amenaza suena contundente, pero todavía no es una decisión. Según la información publicada este jueves, Feijóo y su equipo valoran incluir la retirada en la campaña electoral. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ya ha descartado esa opción y ha recordado que existen acuerdos firmados con la FIFA, los países coorganizadores y el Gobierno.
Hay una precisión que cambia el alcance de la propuesta. España ya no está en una candidatura pendiente de aprobación. La FIFA designó a España, Portugal y Marruecos como anfitriones en diciembre de 2024. La sede de la final, en cambio, aún no se ha decidido.
El antecedente colombiano
El antecedente más cercano es Colombia. La FIFA le había asignado el Mundial de 1986 en 1974, pero el Gobierno de Belisario Betancur renunció a organizarlo en octubre de 1982, alegando dificultades económicas y la imposibilidad de cumplir las exigencias de la FIFA. México acabó sustituyéndola tras un nuevo proceso de selección.
Un país puede abandonar una organización ya adjudicada. Pero no resuelve el escenario español. Colombia iba a ser la única anfitriona y se retiró antes de que empezara el torneo. En 2030, España comparte la organización con Marruecos y Portugal, y la adjudicación ya se hizo a las tres federaciones.
Leer también : Mundial 2030: la FIFA inspeccionará las sedes de Marruecos
La RFEF, además, firmó el acuerdo conjunto de candidatura con las federaciones marroquí y portuguesa. La ley española define las federaciones deportivas como entidades privadas con personalidad jurídica propia. Un futuro Gobierno podría retirar apoyos o garantías públicas, pero no equivale a ordenar sin más a la RFEF que rompa sus compromisos. El procedimiento y las consecuencias concretas dependerían de los acuerdos firmados, cuyo contenido completo no es público.
Una retirada no garantizaría la final a España
La FIFA conserva la decisión sobre la sede de la final. Por tanto, anunciar una retirada no obligaría al organismo a conceder ese partido a España. Tampoco supondría automáticamente cancelar el Mundial o expulsar a Marruecos. Lo más probable sería abrir una negociación sobre el reparto de partidos y las obligaciones de cada anfitrión. Esa salida es una inferencia, porque las condiciones completas de los acuerdos no se han publicado.
El coste podría ser también deportivo, económico y diplomático. España lleva años preparando infraestructuras, sedes y servicios para el torneo. Una ruptura afectaría a la coordinación con Portugal y Marruecos y dejaría a la FIFA la tarea de reorganizar parte de la competición. La magnitud de las posibles indemnizaciones o sanciones no puede determinarse sin conocer los contratos.
La amenaza también puede volverse contra quien la formula
En términos de imagen, el órdago presenta un riesgo claro. Si España se retirase porque no obtiene la final, podría proyectar la imagen de un socio que condiciona su participación a recibir el partido más importante. Eso debilitaría su argumento de que merece albergarlo por su capacidad organizativa y su peso futbolístico. Es una lectura política, no una consecuencia automática.
La amenaza también podría perjudicar la posición negociadora española. Si la FIFA percibe que España está dispuesta a marcharse, podría tratar la retirada como un problema que debe gestionar, no como una razón para concederle la final. Y Marruecos tendría margen para presentarse como un anfitrión más comprometido con la organización.
Leer también : Mundial 2030: «España no es nadie frente a Marruecos», según Santi Cañizares
Por ahora, la propuesta parece más útil como mensaje de campaña que como plan jurídicamente cerrado. Feijóo puede defenderla y, si llega al Gobierno, promover que España reconsidere su papel. Pero convertir esa promesa en una retirada efectiva exigiría resolver los compromisos de la RFEF, las garantías públicas y la relación con los otros anfitriones. Colombia se marchó cuando organizar el Mundial en solitario se volvió inviable. España tendría que explicar por qué abandona un torneo compartido después de haberlo aceptado, y por qué perder la final justificaría ese coste.
