Tras una nueva investigación sobre el terreno, Amnistía Internacional afirma haber documentado desde el 30 de julio un total de 50 casos de presuntos malos tratos, torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes contra personas migrantes. La mayoría de los episodios se atribuyen a militares, aunque también se señala a miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
La nueva investigación recoge 28 casos, incluidos los de 13 menores. Amnistía describe golpes con puños y porras, patadas y descargas con táser contra personas que dormían en la calle. Según la ONG, las agresiones habrían causado fracturas, contusiones, heridas y traumatismos. La organización afirma haber contrastado los relatos con testimonios, fotografías y partes médicos.
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La reiteración de las denuncias agrava las preguntas sobre la respuesta de las autoridades. Amnistía sostiene que 18 de los nuevos episodios ocurrieron después de que Defensa anunciara una investigación interna, tras las primeras acusaciones. La organización dice que ha pedido información al Ministerio y a la Fiscalía de Sebta, pero que no tiene constancia de que se haya identificado a militares concretos ni de que los presuntos implicados hayan sido apartados del servicio.
Una denuncia que viene de antes
La alerta de este jueves no es la primera de Amnistía. A finales de julio, cuando decenas de miles de personas llegaron a Sebta desde Marruecos, la organización pidió que la respuesta de las autoridades respetara los derechos humanos y garantizara el acceso al asilo. En agosto reclamó información sobre la gestión de la llegada y alertó de posibles devoluciones sumarias. El 30 de septiembre publicó una investigación basada en entrevistas sobre el terreno y denunció 22 casos de presuntas agresiones.
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Ahora, tras una nueva visita realizada entre el 23 y el 26 de octubre, Amnistía afirma que los abusos han continuado pese al anuncio de la investigación. Su director en España, Esteban Beltrán, sostiene que algunas personas migrantes temen dormir por miedo a que las despierten a golpes y denuncian amenazas para que no cuenten lo ocurrido. Son acusaciones de la organización, pendientes de esclarecerse en las investigaciones correspondientes.
Amnistía reclama el cese inmediato de las agresiones y una investigación «pronta, imparcial, independiente y exhaustiva», además de apartar cautelarmente a los agentes presuntamente implicados mientras se esclarecen los hechos. También pide que se cierre la investigación por organización criminal abierta contra la ONG No Name Kitchen, que presta asistencia a migrantes, y que se permita trabajar sin amenazas ni obstáculos a organizaciones humanitarias y periodistas.
