Cada vez que suben las temperaturas, también aumenta la demanda de climatizadores. Con el objetivo de preparar sus viviendas para los próximos episodios de calor intenso, cada vez más familias recurren a los instaladores. Para los profesionales del sector, el verano representa con diferencia la época de mayor actividad, una tendencia reforzada por la frecuencia de las olas de calor.
Adil, responsable de una empresa especializada en soluciones de climatización, confirma esta realidad. «Cada vez que se registra un episodio de calor extremo, recibimos un fuerte incremento de solicitudes tanto para viviendas como para oficinas», explica.
Sin embargo, el crecimiento de la demanda procede sobre todo de los particulares. «Durante esta temporada, la mayor parte de nuestros clientes son familias. En el caso de las empresas, intentamos repartir las instalaciones a lo largo del resto del año para evitar la saturación del verano», precisa.
El equipo más solicitado sigue siendo el climatizador split de pared, instalado directamente en las estancias principales de la vivienda. «Es, con diferencia, el modelo que más compran los particulares durante el verano», afirma Adil.
Contrariamente a la creencia más extendida, el origen de los equipos no supone una diferencia determinante. «La práctica totalidad de los climatizadores que se comercializan en Marruecos se fabrican en China. Lo que realmente cambia es la calidad de fabricación, la eficiencia energética, el equipamiento disponible y el servicio posventa», señala.
Para este profesional, el aspecto más importante sigue siendo una instalación adecuada. «Cuando se realiza correctamente, incluso un equipo de gama estándar ofrece un excelente rendimiento y cubre perfectamente las necesidades de un hogar, especialmente en las ciudades costeras, donde los episodios de calor extremo suelen ser menos prolongados», concluye.
Otro de los factores que explica el auge de estos equipos es el precio. Hoy en día, un climatizador ya no está reservado a los hogares con mayor poder adquisitivo. «Un modelo nuevo de 9.000 BTU puede adquirirse a partir de 2.800 dirhams. A partir de ahí, los precios pueden alcanzar los 5.000 dirhams, según la marca, las prestaciones y los servicios incluidos», detalla.
Como consecuencia, la climatización se ha democratizado de forma notable en los últimos años. «Hasta hace poco era un producto destinado a una clientela con mayor capacidad económica. Hoy, ante la repetición de las olas de calor y la bajada de los precios, se está convirtiendo en un equipamiento casi imprescindible en muchos hogares», observa.
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Este cambio también se refleja en las ventas de ventiladores. Hamid, vendedor del sector, lo comprueba a diario. «Los ventiladores clásicos se venden mucho menos que antes. Desde que los climatizadores son más asequibles, la demanda ha caído de forma considerable», explica.
Más allá del precio, la principal diferencia radica en el nivel de confort. «Un climatizador enfría realmente una habitación, mientras que un ventilador solo mueve el aire. Además, es mucho más silencioso, lo que resulta especialmente cómodo durante la noche», añade.
Los ventiladores, sin embargo, no han desaparecido del mercado. Su uso se ha desplazado hacia equipos más especializados. «Actualmente instalamos sobre todo sistemas de ventilación profesionales en restaurantes, supermercados y villas. Estos equipos permiten renovar el aire y eliminar los olores», precisa.
El mercado marroquí de la refrigeración atraviesa así una profunda transformación. La combinación de olas de calor cada vez más frecuentes y la reducción del precio de los equipos ha convertido progresivamente la climatización en un estándar para numerosos hogares. Los ventiladores tradicionales, por su parte, pierden terreno poco a poco, aunque siguen manteniendo una posición competitiva en la gama de entrada.
