En la intersección entre la salud pública, la industria y las políticas del medicamento, Layla Laassel Sentissi se ha consolidado a lo largo de los años como una de las voces más influyentes del sector farmacéutico marroquí. Farmacéutica de formación, con experiencia tanto en farmacia comunitaria como en la industria, dirige actualmente la Federación Marroquí de la Industria y la Innovación Farmacéuticas (FMIIP), desde donde impulsa el desarrollo de una producción nacional más innovadora, más competitiva y capaz de responder a los retos de la soberanía sanitaria del Reino.

Le360: La reforma de la Ley 17.04, aprobada en junio de 2026, se presenta como una alineación con los estándares internacionales. Concretamente, ¿qué disposiciones suponen el mayor cambio para los industriales marroquíes y en qué plazos se espera su aplicación?
Layla Laassel Sentissi: Sabe, en nuestra industria la regulación crea, ante todo, un clima de confianza. De ella dependen la calidad de la atención sanitaria, la inversión y la capacidad del país para establecer alianzas internacionales.
Esta reforma introduce cambios en varios aspectos esenciales. Las nuevas autorizaciones de comercialización —aceleradas, condicionales o destinadas a la exportación— aportan una mayor flexibilidad y acompañan a las empresas que desarrollan una estrategia internacional.
La farmacovigilancia ocupa igualmente un lugar central. La responsabilidad del laboratorio acompaña al medicamento durante todo su ciclo de vida, mediante un seguimiento continuo de su seguridad.
Marruecos prosigue además su camino hacia el nivel 3 de madurez regulatoria de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A mi juicio, se trata de un objetivo estratégico para reforzar la credibilidad de nuestro sistema y aumentar el atractivo de nuestra industria.
La siguiente etapa será la de la aplicación efectiva de la reforma. Los textos reglamentarios deberán establecer procedimientos claros, plazos previsibles y una coordinación fluida entre las autoridades y la industria. Será precisamente la calidad de esa ejecución la que otorgará todo su alcance a la reforma.
¿Cómo acompaña la FMIIP a los laboratorios marroquíes en su expansión hacia nuevos mercados de exportación?
Esta primera exportación tiene un verdadero valor demostrativo. Confirma que un laboratorio marroquí puede cumplir las exigencias regulatorias de un mercado altamente selectivo. Además, se enmarca en una dinámica ya iniciada, puesto que los medicamentos fabricados en Marruecos ya están presentes en más de cuarenta países, incluidos algunos mercados europeos.
La exportación sigue siendo un trabajo de largo recorrido. Cada país tiene sus propias normas, procedimientos y socios locales. El éxito depende de la calidad, de la confianza regulatoria, del conocimiento del mercado y de la solidez de las alianzas comerciales.
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Precisamente en esos ámbitos la FMIIP acompaña a sus miembros. Facilitamos la apertura de nuevos mercados mediante misiones económicas, encuentros B2B, ferias internacionales e intercambios con las autoridades de distintos países. También trabajamos en la convergencia de las normas y en el reconocimiento de los estándares de calidad, factores decisivos para acceder a los mercados internacionales.
A mi juicio, cada éxito individual refuerza la credibilidad del conjunto de la industria farmacéutica marroquí. Nuestra misión consiste en transformar esos logros en alianzas duraderas e integrar a un mayor número de laboratorios marroquíes en las cadenas de valor internacionales.
¿Qué potencial representa la industria del cannabis terapéutico para el sector farmacéutico marroquí en los próximos años?
Esta primera exportación confirma el salto cualitativo que está experimentando nuestra industria. El sector entra ahora en una nueva etapa centrada en la transformación industrial, la calidad farmacéutica, la investigación y la creación de valor.
Marruecos dispone de varios activos para estructurar esta industria: un sólido saber hacer industrial, un marco regulatorio en constante evolución y un ecosistema científico cada vez más fortalecido. La articulación de estos elementos puede permitir el desarrollo de productos que respondan a los estándares internacionales.
Sabe, toda innovación farmacéutica sigue un proceso exigente. Se basa en el dominio de los procesos de producción, la solidez de los datos científicos, la calidad de la fabricación y la confianza de los profesionales sanitarios. El cannabis terapéutico responde exactamente a esa misma lógica.
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Esta dinámica también puede generar nuevas oportunidades en el ámbito de la investigación clínica. Las alianzas entre la industria farmacéutica, las universidades y los centros de investigación desempeñarán un papel clave para documentar los usos terapéuticos y desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades de los pacientes.
Esta primera exportación marca un punto de partida. Demuestra que Marruecos dispone de las capacidades necesarias para posicionarse en este segmento. El siguiente paso será consolidar el ecosistema e integrar esta industria en una estrategia de investigación, producción y exportación.
En su opinión, ¿cuáles son las fortalezas industriales con las que ya cuenta Marruecos y cuáles son los principales obstáculos —financiación, regulación o formación— que aún deben superarse?
Layla Laassel Sentissi: Sabe, el concepto de «hub» implica una responsabilidad. Para mí, significa ser un país capaz de producir a gran escala, garantizar la calidad, abastecer a varios mercados y favorecer la circulación de conocimientos y tecnologías.
Marruecos ya ha recorrido un largo camino. Contamos con más de sesenta años de experiencia, 57 establecimientos farmacéuticos y capacidades de producción que abarcan medicamentos convencionales, inyectables, insulina, tratamientos oncológicos, vacunas, biotecnología y biosimilares. Nuestros medicamentos se comercializan en más de cuarenta países y nuestra capacidad industrial opera actualmente en torno al 50%. Ese margen disponible puede respaldar nuevos proyectos destinados a los mercados africanos.
Dar el salto a una mayor escala exige cumplir tres condiciones.
La primera está relacionada con la financiación. Los inversores valoran la calidad del proyecto, los volúmenes previstos y la visibilidad de la demanda. La ampliación de la cobertura sanitaria, la contratación pública y las compras agrupadas pueden contribuir a ofrecer un escenario más predecible.
La segunda se refiere al marco regulatorio: avanzar en la convergencia normativa, el reconocimiento mutuo y la digitalización de los procedimientos.
La tercera tiene que ver con el desarrollo de competencias. La evolución hacia una industria de mayor valor añadido requiere más perfiles especializados en fabricación, control de calidad, regulación, bioprocesos y transferencia tecnológica. El proyecto de crear un Instituto de Formación para los Oficios de la Industria Farmacéutica puede responder a las necesidades de Marruecos y convertirse también en un centro de formación para profesionales africanos.
Desde mi punto de vista, las bases ya existen. Ahora es necesario integrarlas en una auténtica estrategia continental.
¿Qué papel desempeña la FMIIP en esta dinámica continental, especialmente en materia de transferencia de conocimientos hacia otros países africanos?
Layla Laassel Sentissi: La soberanía farmacéutica africana debe construirse sobre la complementariedad. Cada país cuenta con capacidades, experiencia y necesidades propias. Nuestra responsabilidad colectiva consiste en conectar esas fortalezas y estructurar cadenas de valor a escala continental.
El Foro de Casablanca nació precisamente con ese objetivo. Fue el segundo encuentro de este tipo organizado por la AUDA-NEPAD, después del celebrado en Kenia. La elección de Marruecos respondió a una lógica clara: extender esta dinámica al norte de África, una región que concentra cerca de la mitad del valor del mercado farmacéutico africano y que ya dispone de importantes capacidades industriales y científicas.
La implicación de la FMIIP responde a esa misma visión. La Federación es el interlocutor exclusivo de la industria farmacéutica marroquí en el ámbito internacional. Hemos tejido una amplia red de relaciones con empresas, instituciones, agencias reguladoras y organismos financiadores mediante misiones económicas, el Pharma Day, la recepción de delegaciones africanas y nuestra participación en eventos como CPHI y Arab Health.
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Tras la celebración del Foro, la FMIIP recibió un mandato específico: asumir durante doce meses la secretaría del Comunicado de Casablanca, en coordinación con la AUDA-NEPAD y los puntos focales nacionales. Nuestra misión consiste en supervisar los compromisos adquiridos, coordinar las consultas técnicas, acercar a los promotores de proyectos a las entidades financiadoras y facilitar su materialización industrial.
En cuanto a la transferencia de conocimientos, apostamos por un modelo de codesarrollo basado en la formación, el intercambio de procesos, el aseguramiento de la calidad, la experiencia regulatoria, el mantenimiento, la investigación, la bioequivalencia y, según cada proyecto, acuerdos de producción o empresas conjuntas (joint ventures).
En definitiva, nuestra labor consiste en reunir a los actores adecuados y transformar la cooperación en proyectos concretos.
¿Puede Marruecos posicionarse para atraer estas inversiones frente a otros destinos como Europa del Este o Asia?
Layla Laassel Sentissi: Actualmente, la industria farmacéutica europea busca proximidad, seguridad y capacidad de ejecución. En mi opinión, Marruecos reúne esas tres condiciones.
Como ya he señalado, contamos con un tejido industrial consolidado: 57 establecimientos farmacéuticos, equipos cualificados, infraestructuras operativas y capacidad de producción disponible. Un grupo europeo puede apoyarse en un ecosistema que ya fabrica medicamentos maduros, inyectables, tratamientos oncológicos, vacunas y biosimilares.
La ubicación geográfica también juega a nuestro favor. Marruecos está muy próximo a Europa, dispone de conexiones logísticas rápidas con sus mercados y constituye una puerta de entrada al continente africano. Fabricar en Marruecos permite abastecer tanto al mercado europeo como a los mercados africanos en expansión.
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Nuestra propuesta se basa en la coindustrialización: contratos de fabricación, licencias, transferencia progresiva de procesos y proyectos conjuntos en ámbitos como las vacunas, la biotecnología y los biosimilares, incorporando además componentes de investigación y formación.
La confianza regulatoria también será un factor decisivo. Una cooperación más estrecha entre la AMMPS y las agencias reguladoras europeas en materia de inspecciones, buenas prácticas de fabricación, farmacovigilancia y métodos de evaluación reforzaría el atractivo de nuestras instalaciones industriales.
De este modo, Marruecos puede ofrecer a Europa una plataforma industrial de proximidad, conectada con dos continentes y capaz de contribuir a garantizar la seguridad de las cadenas de suministro estratégicas.
Durante el simposio sobre investigación clínica celebrado en mayo de 2026, ¿cuáles fueron las principales recomendaciones para reforzar las capacidades de Marruecos en este ámbito y qué obstáculos frenan actualmente el desarrollo de los ensayos clínicos en el Reino?
Layla Laassel Sentissi: El simposio permitió establecer un diagnóstico compartido. Marruecos cuenta con los cimientos necesarios: un marco jurídico, profesionales médicos cualificados, una industria farmacéutica estructurada, centros en desarrollo e instituciones comprometidas. El reto consiste ahora en lograr que todo este ecosistema funcione de manera plenamente integrada.
Para un promotor internacional, la previsibilidad es determinante. Debe conocer los plazos, las instituciones implicadas, el circuito administrativo y los requisitos aplicables. Una coordinación insuficiente entre los comités de ética, la AMMPS, la CNDP y los distintos establecimientos puede hacer que un ensayo clínico se pierda incluso antes de comenzar.
La primera recomendación consiste, por tanto, en reorganizar los procedimientos: fijar objetivos claros en materia de plazos, hacer visible el estado de tramitación de los expedientes y establecer una coordinación técnica eficaz. Asimismo, es necesario diferenciar con mayor claridad los procedimientos aplicables a los ensayos intervencionistas y a los estudios observacionales.
El segundo eje de trabajo se centra en los datos sanitarios. Su valor depende de la calidad, la codificación, la trazabilidad y la interoperabilidad. Podemos avanzar mediante la creación de registros sobre patologías prioritarias y el desarrollo de estudios de vida real.
El tercer eje está relacionado con el capital humano. Los investigadores necesitan coordinadores de estudios, gestores de investigación clínica hospitalaria, especialistas en gestión de datos, bioestadísticos y expertos en calidad. El simposio también destacó la importancia de la bioequivalencia y la farmacometría para reforzar la evidencia científica sobre los medicamentos genéricos y los biosimilares.
Posteriormente se elaboró un documento de trabajo junto con los participantes del simposio, que fue remitido a las partes interesadas. A partir de septiembre se celebrarán reuniones de trabajo destinadas a transformar estas recomendaciones en medidas concretas. El objetivo sigue siendo claro: impulsar la investigación clínica en Marruecos para acelerar el acceso a medicamentos innovadores y reforzar la confianza en los medicamentos genéricos y los biosimilares.
