La ciudad de Casablanca presta el servicio de limpieza urbana mediante concesiones adjudicadas por zonas geográficas o «lotes» a empresas privadas. Tras una nueva licitación para el periodo 2026-2033, varios contratos cambiaron de operador, dando paso a un complejo proceso de transición.
Los lotes 2 y 4, que abarcan respectivamente Aïn Chock–Hay Hassani y Aïn Sebaâ–Hay Mohammadi junto con Sidi Bernoussi–Zenata, han sido los más afectados por este relevo. El principal problema, según fuentes municipales, ha sido el estado del material heredado del operador saliente.
«Recibimos vehículos y maquinaria en un estado lamentable. Averda no realizaba el mantenimiento del equipamiento conforme a lo establecido en el pliego de condiciones», asegura un representante del Ayuntamiento de Casablanca. Una situación que, según esta fuente, refleja las deficiencias acumuladas durante los últimos meses.
Según diversas fuentes, los problemas se agravaron después de que Averda, grupo libanés que gestionaba parte del servicio de limpieza de la ciudad, quedara excluido de la nueva licitación para el periodo 2026-2033. La empresa fue eliminada en la fase administrativa por no cumplir varios requisitos del pliego, entre ellos la presentación de los estados financieros correspondientes a los ejercicios 2024 y 2025.
Algunos observadores consideran que, tras su exclusión, el operador saliente habría relajado el mantenimiento de la maquinaria. Durante cerca de un mes, los vehículos habrían seguido prestando servicio sin las revisiones necesarias, mientras el Ayuntamiento ultimaba las negociaciones con las nuevas empresas adjudicatarias.
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Estas negociaciones, que se prolongaron durante un mes y medio, retrasaron la plena entrada en funcionamiento de los nuevos concesionarios: Arma, responsable del lote 2, y SOS NDD, encargada del lote 4. Ante el deterioro del servicio de limpieza en la ciudad, el wali de la región Casablanca-Settat, Mohamed Mhidia, intervino para exigir una respuesta inmediata.
Durante una reunión celebrada el pasado viernes, el wali instó a las dos empresas a asumir de inmediato sus responsabilidades. Ante la falta de un parque de maquinaria plenamente operativo, Arma y SOS se vieron obligadas a recurrir a soluciones provisionales, entre ellas el alquiler de vehículos y equipos, para garantizar la continuidad del servicio.
«La situación está mejorando progresivamente», aseguran desde el Ayuntamiento, que destaca la movilización de los equipos municipales, trabajando día y noche para restablecer un nivel de servicio aceptable.
Más allá del aspecto operativo, la transición también planteó un problema social. La situación de los trabajadores de Averda, que quedaron en la incertidumbre tras la salida de la empresa, obligó a intervenir directamente a las autoridades.
Por instrucciones del wali, se decidió imponer a las nuevas concesionarias la incorporación de toda la plantilla de Averda, respetando sus derechos laborales y su estatus. Asimismo, quedó resuelto el pago de los salarios pendientes correspondientes al mes de junio, cuyos ingresos se efectuaron el lunes 6 de julio.
La crisis también ha generado tensiones políticas. Algunos partidos de la oposición en el Ayuntamiento, especialmente el PJD, han aprovechado la situación para criticar la gestión municipal a pocos meses de las elecciones legislativas.
Pese a estas dificultades, los responsables municipales se muestran optimistas. Confían en que la recuperación progresiva del servicio y las medidas correctoras puestas en marcha permitan volver a la normalidad en los próximos días.
Cabe señalar que, tras perder los contratos de Casablanca, Averda únicamente mantiene en Marruecos la concesión del servicio de recogida de residuos en la provincia de Nouaceur.
