El retroceso de la demanda europea está modificando el equilibrio entre las grandes plataformas de suministro textil. Entre enero y mayo de 2026, las compras de prendas de vestir y artículos confeccionados realizadas por la Unión Europea a terceros países alcanzaron los 38.652 millones de euros, un 11,9% menos que un año antes. Los volúmenes disminuyeron un 6%, hasta los 2,732 millones de toneladas, mientras que el valor medio de las importaciones cayó un 6,2%, hasta los 14,1 euros por kilogramo.
El informe de Eurostat describe así una contracción que no responde únicamente a una reducción de las cantidades. El descenso más pronunciado del valor refleja también una presión sobre los precios y una reorientación de las compras europeas hacia las ofertas de menor coste.
Marruecos escapa parcialmente a esta tendencia. Las importaciones europeas procedentes del Reino alcanzaron los 1.053 millones de euros durante los cinco primeros meses de 2026, un 9% menos que en el mismo periodo del año anterior. El retroceso sigue siendo significativo, pero es inferior al registrado por el conjunto del mercado. Esta resistencia relativa permite al país conservar el octavo puesto entre los proveedores de la Unión Europea y elevar su cuota de mercado del 2,6% al 2,7%, lo que supone un aumento relativo del 3,3% interanual.
El comportamiento de las exportaciones marroquíes se explica menos por las cantidades enviadas que por el valor de los productos vendidos. Según el informe, el volumen de las importaciones europeas procedentes de Marruecos cayó un 18,6%, hasta las 40.693 toneladas. La contracción es, por tanto, más del doble en volumen que en valor, una señal de que la composición de las ventas ha compensado parcialmente el descenso de las cantidades.
El valor unitario medio de las importaciones marroquíes se sitúa así en 25,9 euros por kilogramo, frente a los 23,1 euros del año anterior, lo que supone un aumento del 11,8%. Marruecos ocupa el segundo puesto entre los diez principales proveedores europeos por este criterio, solo por detrás de Túnez, cuyo valor unitario alcanza los 29,8 euros.
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La distancia con los grandes proveedores asiáticos sigue siendo considerable. El informe sitúa el valor unitario en 12,9 euros por kilogramo para China y en 13,4 euros para Bangladesh. Incluso Turquía, tercer proveedor de la Unión Europea por valor, se sitúa en 20,8 euros por kilogramo. Marruecos no compite, por tanto, en las mismas condiciones que las grandes plataformas basadas en producciones de gran volumen y precios reducidos.
Este diferencial, sin embargo, no permite concluir automáticamente que haya aumentado el valor añadido industrial o los márgenes de los fabricantes marroquíes.
El núcleo de la confección confirma el posicionamiento marroquí
El análisis de las categorías 61 y 62, correspondientes respectivamente a las prendas de punto y a las prendas confeccionadas con tejidos, confirma con mayor claridad el posicionamiento de Marruecos. Las importaciones europeas correspondientes a estas dos categorías retrocedieron un 12,1%, hasta los 33.846 millones de euros, mientras que los volúmenes disminuyeron un 8,2%. Su valor unitario medio cayó un 4,2%, hasta los 19,7 euros por kilogramo.
Las compras realizadas a Marruecos alcanzaron, por su parte, los 1.028 millones de euros, un 9% menos. Los volúmenes retrocedieron en la misma proporción, hasta las 32.375 toneladas. El valor unitario se mantuvo así prácticamente estable en 31,7 euros por kilogramo, con un aumento interanual del 0,1%.
El informe sitúa de nuevo a Marruecos en el segundo puesto entre los diez principales proveedores por valor unitario de las prendas de vestir, por detrás de Túnez, con 38,3 euros por kilogramo, pero por delante de Vietnam, con 29,4 euros, y Turquía, con 28,1 euros. La estabilidad del precio marroquí, en un momento en que la media del mercado está disminuyendo, constituye un indicador más sólido que el aumento registrado en el conjunto de los productos confeccionados.
El incremento del 11,8% del valor unitario global debe, en efecto, interpretarse con cautela. La práctica estabilidad registrada en las categorías 61 y 62 sugiere que una parte de este aumento responde a un efecto de composición entre prendas de vestir y otros artículos confeccionados. El núcleo de la oferta marroquí no está experimentando una inflación generalizada de sus precios, pero sí consigue mantener su nivel de valoración frente al retroceso del mercado europeo.
Una resistencia superior a la de Turquía
La comparación con Turquía, principal objeto de análisis del informe, refuerza esta conclusión. Las ventas turcas de prendas de vestir y productos confeccionados a la Unión Europea cayeron un 15,8%, hasta los 3.410 millones de euros. Su cuota de mercado pasó del 9,2% al 8,8%, mientras que los volúmenes disminuyeron un 16,3%.
Marruecos sigue estando muy lejos de Turquía en términos de volumen, ya que sus ventas representan menos de un tercio de los suministros europeos procedentes de este país. Su evolución relativa es, sin embargo, más favorable durante el periodo analizado. Marruecos gana terreno en un mercado en retroceso, mientras que Turquía pierde cuota pese a registrar un ligero aumento del 0,6% en su valor unitario.
La competencia dentro del Magreb también sigue siendo estrecha. Las importaciones europeas procedentes de Túnez disminuyeron solo un 4%, hasta los 999,9 millones de euros. La cuota tunecina pasó del 2,4% al 2,6%, frente al 2,7% de Marruecos. El Reino conserva así una ligera ventaja en valor y cuota de mercado, aunque su vecino muestra una mayor resistencia interanual y un valor unitario superior.
El acceso sin aranceles ya no es suficiente
El régimen comercial constituye un importante apoyo, pero por sí solo no ofrece protección frente a la competencia. Según el informe, los productos marroquíes entran en la Unión Europea sin derechos de aduana gracias al acuerdo euromediterráneo y al certificado EUR.1. Turquía, Túnez, Vietnam, Bangladesh, Pakistán y Myanmar también disfrutan, mediante distintos mecanismos, de un acceso exento de aranceles.
China sigue siendo, sin embargo, el principal proveedor de la Unión Europea, con ventas por valor de 11.679 millones de euros y una cuota de mercado del 30,2%, pese a estar sujeta a un arancel estándar del 12%. Su peso demuestra que las preferencias arancelarias no pueden compensar por sí solas las diferencias de costes, capacidad productiva o volumen.
La ventaja de Marruecos reside más bien en la combinación de un acceso comercial favorable y la capacidad de mantener un valor unitario elevado. El principal reto consiste ahora en convertir este posicionamiento en una ganancia sostenible de cuota de mercado sin prolongar el descenso de los volúmenes.
La comparación con 2024 obliga, no obstante, a relativizar el repunte observado en términos interanuales. Entre enero y mayo de 2024 y el mismo periodo de 2026, el valor de las compras europeas a Marruecos disminuyó un 4,2%, al pasar de 1.099 millones a 1.053 millones de euros. Su cuota de mercado también se mantiene ligeramente por debajo del 2,8% registrado dos años antes.
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Los volúmenes, en cambio, se han situado prácticamente en los niveles de 2024, con 40.693 toneladas en 2026 frente a las 40.719 toneladas contabilizadas dos años antes. El retroceso reciente aparece así tanto como una corrección tras el aumento registrado en 2025 como una posible pérdida estructural de capacidad comercial.
Marruecos no escapa al retroceso del mercado europeo, pero consigue defender sus precios, ganar una fracción de cuota de mercado y mantener su posición frente a proveedores de mucha mayor dimensión.
