La Policía Nacional española ha confirmado que las redes de tráfico de personas comenzaron a trasladar a la Península a algunos de los migrantes llegados a Sebta durante la entrada masiva del pasado 30 de julio. Dos organizaciones que operaban entre la ciudad y Cádiz cobraban hasta 9.000 euros por cada viaje, según informó este viernes la Cadena SER.
La primera prueba se produjo durante la madrugada del 14 de agosto. Los agentes localizaron en la playa de El Burgo, en La Línea de la Concepción, a siete personas que acababan de desembarcar de una pequeña embarcación procedente de Sebta.
Los pasajeros habían pagado 8.000 euros por una travesía de unos 40 kilómetros. Viajaron hacinados en una barca de cinco metros de eslora y dos de manga, sin chalecos salvavidas, y quedaron a la deriva en el Estrecho de Gibraltar. La intensa niebla dificultó además la navegación y habría complicado cualquier posible operación de rescate.
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El patrón de la embarcación fue detenido y enviado a prisión por un presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. La investigación analiza también posibles agravantes relacionados con el ánimo de lucro, la vulnerabilidad de las víctimas y el peligro para su vida e integridad.
Una segunda operación permitió detener a otras cuatro personas, dos en Sebta y dos en Cádiz. Los investigadores localizaron la lancha rápida utilizada por la organización encallada en una zona rocosa de Benzú.
La red mantenía a los migrantes ocultos en viviendas, garajes y otros espacios de Sebta mientras esperaban el momento de la salida. Después los trasladaba en vehículos de apoyo hasta el punto de embarque, evitando las zonas sometidas a vigilancia policial.
Las embarcaciones eran pilotadas por personas con experiencia para sortear los controles en el Estrecho. Una vez llegaban a la costa gaditana, otros miembros de la organización recibían a los migrantes y se encargaban de dispersarlos por la Península.
