Nuevas revelaciones sobre el caso Hichem Aboud: cuando el terrorismo de Estado argelino se alía con el crimen organizado

El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune.

El 02/07/2026 a las 12h40

Una investigación antiterrorista francesa, revelada por Le Monde, saca a la luz los métodos utilizados por el régimen argelino para intentar eliminar a sus opositores en Francia. Apoyándose en redes del crimen organizado y de la delincuencia de los suburbios para tratar de asesinar al periodista Hichem Aboud en Roubaix, el poder argelino habría recurrido a una estrategia de subcontratación criminal de bajo coste que le permite, además, mantener una negación plausible de los hechos. Crónica de un presunto proyecto de terrorismo de Estado que terminó en un rotundo fracaso.

Las revelaciones han sido publicadas por Le Monde. Basándose en la investigación antiterrorista francesa sobre el intento de asesinato del periodista y opositor argelino Hichem Aboud en Francia, el diario desvela unos métodos tan inquietantes como burdos: el recurso del régimen argelino a la pequeña delincuencia y al crimen organizado en territorio francés para ejecutar operaciones contra sus detractores políticos.

De la investigación se desprende que, para llevar a cabo sus operaciones de represión y represalias contra opositores exiliados en Francia, el régimen argelino habría adoptado una estrategia basada en externalizar la violencia. En lugar de recurrir a agentes secretos fácilmente identificables, la injerencia se canalizaría mediante una auténtica subcontratación criminal. Según el diario, esta se apoya en intermediarios vinculados al crimen organizado —especialmente con conexiones en Marsella y Aix-en-Provence—, que a su vez reclutan, mediante aplicaciones de mensajería cifrada como Telegram o Signal, a jóvenes delincuentes fácilmente reemplazables procedentes de los suburbios.

Como señala Le Monde, citando un documento judicial de los servicios antiterroristas, el método está perfectamente definido: se trata de «redes criminales activadas al servicio de una potencia extranjera». Este modus operandi ofrece una doble ventaja a sus presuntos patrocinadores: un coste económico muy reducido y, sobre todo, la posibilidad de negar cualquier implicación en caso de fracaso, haciendo pasar un asesinato político por un simple ajuste de cuentas.

Crónica de un plan frustrado

El caso salió a la luz de forma completamente fortuita tras un espectacular robo cometido en el departamento francés de Saona y Loira, relata Le Monde. En noviembre de 2024, un grupo de jóvenes delincuentes de Lyon asaltó el Museo de Arte Sacro del Hiéron, en Paray-le-Monial, mutilando con una radial térmica la Via Vitae, una obra maestra de orfebrería en oro y piedras preciosas valorada entre 3,5 y 6 millones de euros.

En 2025, durante la operación policial llevada a cabo por la Sección de Investigación de Dijon, los gendarmes incautaron el teléfono móvil de uno de los responsables logísticos del robo, Abdeljalil B., de 19 años. Al analizar los mensajes cifrados encontrados en el dispositivo, los investigadores de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) y de la Fiscalía Nacional Antiterrorista (PNAT) descubrieron un segundo encargo, mucho más inquietante, recibido dos meses después del robo por un individuo identificado con el seudónimo «Lapègre.69».

«Siguiendo el rastro, los investigadores realizaron un descubrimiento aún más preocupante. Los mensajes recuperados del teléfono de Abdeljalil B. revelan la existencia de un complot de otra naturaleza: un proyecto para asesinar a un opositor argelino», señala el diario. El objetivo no era otro que Hichem Aboud.

«Al sospechar que se trataba de una operación clandestina ordenada por los servicios del régimen argelino en territorio francés, la justicia antiterrorista asumió la investigación. Tras diez meses de pesquisas, cuatro sospechosos, entre ellos Abdeljalil B., fueron imputados y enviados a prisión el 23 de mayo por tentativa de asesinato o complicidad en tentativa de asesinato en relación con una empresa terrorista y por asociación criminal con fines terroristas», añade Le Monde.

El mensaje que destapó toda la trama era explícito: «Hermano, hay que apagar a un tipo (...). Te doy 5.000 pavos por adelantado y otros 5.000 cuando termines el trabajo. Yo pongo el fusil de asalto, el coche; solo tienes que encontrar un conductor, tú manejas el arma y le pegas un tiro».

Tres ejecutores —Abdeljalil B. («Zorro69»), Walid B. («John Wick»), estudiante de informática, y Jahid B. («El Escocés»), ya encarcelado anteriormente por hechos violentos— organizaron una operación tipo go fast hacia el norte de Francia. A bordo de un vehículo robado y armados con un fusil de asalto, se dirigieron a una vivienda de ladrillo rojo en Roubaix. Las instrucciones recibidas a través de Signal eran precisas: una fotografía de la víctima, una captura de Google Maps y la indicación «planta baja, piso, primeras ventanas a la derecha».

Hacia las cinco y media de la madrugada, los atacantes llamaron a la puerta gritando «¡Policía, abran!», con la intención de obligar a la víctima a salir. El ruido alertó a una vecina, que abrió la ventana y provocó la huida del comando. Horas más tarde regresaron para vigilar la vivienda mientras fumaban cannabis, sin saber que Hichem Aboud, consciente de las amenazas que pesaban sobre él, ya había abandonado Francia con destino a Marruecos.

En mayo de 2026, el grupo fue formalmente imputado por «tentativa de asesinato en relación con una empresa terrorista». Durante su declaración, Abdeljalil B. confirmó sin rodeos cuál era su misión: «No voy a mentir, acepté. Soy un idiota. Mi papel era disparar, matar».

La mano de Argel

Aunque los presuntos ejecutores aseguraron desconocer la dimensión política de la operación y afirmaron haber actuado únicamente por dinero, la identidad de la víctima deja poco margen para la duda. Hichem Aboud, septuagenario y antiguo miembro de los servicios de inteligencia argelinos, es refugiado político y uno de los opositores más firmes al presidente Abdelmadjid Tebboune. Con cerca de 750.000 seguidores en YouTube, denuncia regularmente la corrupción del régimen argelino.

Citado por Le Monde, el abogado del periodista, Moulay Abdeljalil Dalil Essakali, considera evidente la implicación de Argel. «Todos los ataques repetidos contra él durante los últimos años llevaban la firma de Argel. En el caso de Roubaix, es posible que quienes organizaron la operación cambiaran de método recurriendo a jóvenes ya conocidos por la Policía para despistar a los investigadores franceses», explica.

La justicia francesa sigue muy de cerca esta hipótesis y considera ya este tipo de vínculos entre delincuencia organizada e injerencia estatal bajo la calificación de terrorismo.

Este intento de asesinato en Roubaix se inscribe, según el artículo, en una estrategia continuada de terrorismo de Estado. No sería la primera vez que Hichem Aboud es objeto de actos violentos o de intentos de secuestro y desestabilización en suelo europeo.

Este modo de actuación recuerda al empleado contra otras figuras destacadas de la disidencia argelina en Francia, como Amir Boukhors, conocido como Amir DZ. Este ciberactivista, especialmente crítico con el régimen argelino, también fue objeto en el pasado de intentos de secuestro y de planes para neutralizarlo. El recurso al crimen organizado y a delincuentes comunes para ejecutar este tipo de operaciones confirma, según el artículo, la deriva del régimen argelino hacia métodos propios del hampa destinados a silenciar, por todos los medios, las voces disidentes incluso en territorio francés.

Por Tarik Qattab
El 02/07/2026 a las 12h40