El Soberano subrayó que esta evolución se produce en un contexto marcado por la estabilidad y la eficacia institucional, que han permitido al país obtener resultados positivos en numerosos sectores. «Gracias al clima de seguridad y estabilidad, unido a la eficacia institucional, se multiplican los indicadores positivos en todos los sectores de actividad, consolidando la dinámica de desarrollo económico y reforzando aún más la soberanía nacional», afirmó, al recordar asimismo el crecimiento del 4,9% registrado en 2025 y las perspectivas favorables para el año en curso.
Esta dinámica alcanza también al sector agrícola, que se benefició de una campaña prometedora tras las abundantes precipitaciones. «Esta coyuntura favorable ha permitido al país reforzar su seguridad hídrica y alimentaria», señaló el Rey, destacando los avances logrados en un ámbito estratégico para la economía nacional.
La industria sigue siendo, sin embargo, uno de los principales motores de este avance. Marruecos, indicó el Soberano, ha consolidado su posición como «polo de atracción para las inversiones industriales, turísticas y financieras», gracias especialmente al desarrollo de sectores de alto valor añadido.
Leer también : Discurso del Trono: la estabilidad, la industrialización, la tecnología y la justicia social, claves del éxito de Marruecos
Los sectores del automóvil, la aeronáutica, las energías renovables y las industrias agroalimentarias se han convertido en pilares esenciales del tejido productivo nacional por su capacidad para atraer inversiones, generar riqueza y crear empleo.
La industria del automóvil constituye uno de los principales ejemplos de esta transformación. «Marruecos se ha convertido hoy en el primer exportador de automóviles de África, con una capacidad de producción anual de alrededor de un millón de vehículos», recordó el Rey. Precisó además que los sectores del automóvil y la aeronáutica representan ya más del 40% de las exportaciones nacionales, por delante de la industria de los fosfatos.
Esta evolución se extiende también a la aeronáutica, un sector en el que el Reino aspira a dar un nuevo salto mediante su incorporación a los segmentos más avanzados de la cadena de valor mundial. El Soberano recordó así la puesta en marcha de nuevas unidades industriales que permitirán a Marruecos ingresar en «el reducido círculo de países que albergan algunos de los mayores centros especializados en la fabricación de motores y sistemas de aterrizaje para aeronaves».
En los sectores de futuro, Marruecos pretende asimismo anticiparse a las transformaciones tecnológicas mundiales. El desarrollo de una industria integrada de baterías eléctricas refleja la capacidad del Reino para «anticiparse a las futuras transformaciones tecnológicas» e incorporarse a las cadenas de producción vinculadas a las industrias estratégicas.
La transición energética constituye otro de los grandes ejes de esta estrategia. Los proyectos emprendidos en el ámbito de las energías renovables buscan convertirlas en «un pilar de la seguridad energética y en un factor de atracción para las industrias que buscan una energía competitiva y descarbonizada».
Esta ambición se prolonga con el despliegue de la Oferta Marruecos para el hidrógeno verde, cuya aplicación operativa ya ha superado una primera etapa con la concesión de autorizaciones a un grupo de megaproyectos.
Leer también : Discurso del Trono. Cómo Marruecos se ha convertido en un actor internacional creíble, respetado y escuchado
Por último, el turismo confirma su papel en la dinámica económica nacional. El sector registró en 2025 unos resultados históricos, con cerca de 20 millones de visitantes, incluidos los miembros de la comunidad marroquí residente en el extranjero, consolidando así su posición entre los motores del crecimiento del Reino.
A través de estos diferentes sectores, Marruecos prosigue una trayectoria de transformación basada en la diversificación productiva, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de su soberanía económica.
