Según Nawfal Bouamri, presidente de la OMDH, los 40.000 migrantes irregulares fueron víctimas de distintas formas de violencia, desde golpes y lesiones hasta la privación deliberada de agua y alimentos. Sus derechos no habrían sido protegidos de conformidad con los convenios internacionales, afirmó durante una rueda de prensa celebrada en la sede de esta organización cercana a la izquierda para presentar su informe sobre la crisis de Sebta y Melilla.
«Hemos seguido muy de cerca esta crisis, sobre la que la OMDH ha elaborado un informe detallado. Ahora pasaremos a una nueva etapa, la de acudir a las instancias internacionales», declaró Bouamri en respuesta a una pregunta de Le360.
El presidente de la organización también condenó los discursos de odio y racistas de la derecha española que acompañaron esta crisis. «Pedimos a la parte española que ponga fin a los discursos de odio y xenófobos contra los migrantes marroquíes y su país», afirmó ante la presencia de varios medios españoles.
En cuanto a los menores, el presidente de la OMDH lamentó que las autoridades españolas en Sebta todavía no hayan comunicado ni su número ni sus nacionalidades. Asimismo, denunció, basándose en testimonios recabados, que este martes se habría decidido enterrar 60 cadáveres en un cementerio musulmán y otros 20 cuerpos en otro camposanto, después de haberlos clasificado «únicamente en función del color de su piel».
Los migrantes eran de distintas nacionalidades —marroquíes, argelinos, tunecinos, egipcios, sudaneses, yemeníes e incluso afganos—, según Bouamri, quien reclamó «una identificación precisa de los cuerpos y una comunicación rápida con las familias».
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La OMDH insta además a España a abrir una investigación independiente sobre todas las denuncias de violaciones de derechos humanos.
El informe reclama que se hagan públicos los resultados de las investigaciones, incluidas las relativas a las denuncias de agresiones sexuales, y que se respete el derecho de todas las víctimas y de sus familias a conocer la verdad.
La investigación también deberá examinar los testimonios coincidentes que apuntan al cierre coordinado de comercios con el propósito de privar de alimentos a las personas que llegaron a la ciudad ocupada de Sebta.
Por último, la OMDH pide a la parte española que ponga fin a todas las campañas de propaganda y a los discursos racistas que alimentan la discriminación contra los migrantes en general y contra quienes cruzaron la frontera hacia las ciudades ocupadas de Sebta y Melilla.
