La operación de repatriación de los migrantes que entraron de forma ilegal en Sebta ya está en marcha. Comenzó este jueves y prosigue activamente este viernes 31 de julio de 2026. La medida es fruto de un acuerdo alcanzado con rapidez y de una estrecha coordinación al más alto nivel entre las autoridades marroquíes y españolas.
Las medidas adoptadas contemplan la repatriación sistemática de todas las personas que participaron en este intento de entrada, descartando cualquier posibilidad de regularización. Asimismo, también se prevé la apertura de procedimientos judiciales.
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades españolas destacaron la cooperación con Marruecos. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, denunció la instrumentalización de las resoluciones judiciales por parte de las redes de tráfico de migrantes y subrayó la «cooperación ejemplar» entre Rabat y Madrid. Asimismo, agradeció la labor preventiva de las fuerzas de seguridad marroquíes y recordó que hasta el 15 de julio de 2026 no se había registrado ninguna llegada por mar a Sebta.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se pronunció a través de la red social X. «Estamos movilizando todos los recursos necesarios, trabajando con las autoridades marroquíes e internacionales y preparando las medidas necesarias para restablecer la normalidad lo antes posible», afirmó.
La tensión acumulada en el litoral de Fnideq y Sebta desembocó en el caos durante las jornadas del miércoles 29 y el jueves 30 de julio de 2026. Tras la difusión de llamamientos a través de las redes sociales y del boca a boca, miles de personas se concentraron en las playas de Fnideq, el punto más cercano a Sebta.
Al menos 18 muertos durante la travesía
Decididos y organizados en grupos, miles de candidatos a la emigración se lanzaron al mar con la intención de llegar a Sebta a nado, bordeando el espigón marítimo. Sobre el terreno, las fuerzas del orden tuvieron que hacer frente a una situación de gran violencia y a una presión en materia de seguridad prácticamente incontrolable. Según los perfiles de los migrantes identificados, el 60% eran ciudadanos argelinos que aguardaban una brecha en el dispositivo de seguridad. Alrededor del 35% eran marroquíes, en su mayoría jóvenes alentados por rumores sobre una supuesta ausencia de consecuencias legales, mientras que el 5% restante procedía de países del África subsahariana.
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La travesía resultó especialmente dramática debido a las fuertes corrientes y remolinos existentes junto al espigón. El balance provisional comunicado por el Gobierno español eleva a al menos 18 los fallecidos confirmados —cuyos cuerpos fueron recuperados en Sebta—, además de una veintena de desaparecidos y varios heridos de gravedad.
El origen de esta oleada migratoria se encuentra en la utilización de una resolución judicial por parte de las redes de tráfico de seres humanos. El 8 de julio de 2026, la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo español dictó una sentencia, a raíz del recurso presentado por un ciudadano argelino, que prohíbe las devoluciones inmediatas (devoluciones en caliente) de los migrantes que llegan por vía marítima.
El alto tribunal estableció que, antes de cualquier expulsión de un migrante llegado por mar, debe abrirse un procedimiento administrativo individual de identificación. Difundida a partir del 10 de julio, esta resolución fue tergiversada en las redes sociales y erróneamente interpretada como una garantía frente a las devoluciones inmediatas y como una oportunidad para acceder a los procesos de regularización abiertos en España.
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Aunque la gestión de la emergencia humanitaria y de seguridad fue asumida de forma conjunta por Rabat y Madrid, este episodio vuelve a poner de manifiesto el problema de fondo: el insostenible estatus de las dos ciudades ocupadas de Sebta y Melilla.
