Lo que inicialmente se presentó como una ola espontánea de desesperación resulta ser, a la luz de una investigación rigurosa conducida mediante métodos de inteligencia de fuentes abiertas, una maniobra de influencia, desinformación y agitación táctica minuciosamente teledirigida. El asalto masivo orquestado en la frontera de los enclaves de Sebta y Melilla se apoya en una infraestructura digital muy estructurada. En el centro geográfico y operativo de esta maquinación emerge un pivote estratégico incontestable, materializado en un nodo de mando administrado desde líneas telefónicas registradas bajo el prefijo internacional +213, correspondiente a Argelia. El informe redactado por el analista y experto en inteligencia José María Gil Garre demuestra la manera en que este actor instrumentalizó las redes sociales para orquestar un asalto físico de una magnitud inédita.
El análisis revela una distinción fundamental entre los simples canales de amplificación y el grupo gestionado desde el territorio argelino. Mientras que la mayoría de los perfiles en las redes sociales buscaban acumular visibilidad o «me gusta», al administrador que operaba bajo el prefijo telefónico +213 se le encomendó una misión de encuadramiento estrictamente táctica y operativa sobre el terreno.
Este actor dirigió directamente el canal de mensajería instantánea WhatsApp titulado «سبتة كرياج هجمة» (Hijma Kiraj Sebta / Ataque para el salto a Sebta), detectado desde el 28 de julio de 2026. Posteriormente, cuando el dispositivo de seguridad marroquí y español cerró los accesos a Sebta, este mismo administrador reaccionó abriendo de inmediato, el 31 de julio de 2026, un segundo canal estratégico bautizado «هجمة» (Hijma / Asalto), destinado específicamente a reorientar el asalto hacia el enclave de Melilla.
El administrador bajo el prefijo argelino no difundió imágenes o llamadas de carácter general de manera pasiva, sino que impartió verdaderas consignas de organización y combate urbano. En particular, recomendó la división de las multitudes en células reducidas y pequeños grupos de acción para eludir más fácilmente los controles carreteros y el filtrado de las fuerzas de seguridad. Asimismo, impuso una sincronización horaria precisa fijando los momentos de ataque inmediatamente después de la última oración de la noche (Ichaa). Además, exigió una estricta disciplina mediante el apagado de los teléfonos móviles durante la noche del ataque para impedir cualquier geolocalización o interceptación, al tiempo que garantizaba un acondicionamiento psicológico orientado a reforzar la determinación de los asaltantes para rebasar los controles mediante la saturación digital.
Leer también : Sebta: la sentencia que abrió una brecha en la frontera
El desarrollo de esta operación se articuló según una secuencia cronológica de cinco fases diferenciadas. La primera fase, dedicada a la fabricación del relato inicial entre el 8 y el 15 de julio de 2026, comenzó con la manipulación de una decisión judicial. Aprovechando la publicación de un auto dictado el 8 de julio de 2026 por el Tribunal Supremo español, la máquina de propaganda deformó a sabiendas esta jurisprudencia relativa a las devoluciones marítimas para metamorfosearla en una información falsa viral que pretendía formalmente que la frontera estaba ya legalmente abierta y que las fuerzas de seguridad no tenían derecho a efectuar devoluciones.
La segunda fase, desarrollada entre el 15 y el 25 de julio de 2026, hizo bascular la operación hacia una lógica de amplificación masiva a través de las redes sociales, con TikTok y Facebook a la cabeza. Estas plataformas se vieron inundadas de mapas marítimos detallados y rutas precisas a nado a partir de las localidades de Belyounech y Fnideq, acompañados de instrucciones logísticas avanzadas sobre el material de buceo requerido.
La tercera fase, situada entre el 28 y el 30 de julio de 2026, marcó la activación del nodo argelino +213 y la entrada en acción decisiva de su mando. La activación del grupo de WhatsApp con el prefijo +213 permitió emitir consignas tácticas directas, culminando con la orden de una concentración generalizada fijada para la noche del 30 al 31 de julio en Fnideq.
La cuarta fase se tradujo, durante esa misma noche, en un asalto físico violento. La quinta fase, del 31 de julio al 2 de agosto de 2026, mostró la capacidad de respuesta táctica del red argelina al adaptarse de inmediato al cierre de la vía de Sebta. Mediante la creación instantánea del grupo Hijma Melilla, el administrador intentó sortear el dispositivo policial reorientando la presión migratoria hacia Melilla.
Leer también : Cómo la llegada masiva a Sebta hizo añicos el espejismo del Eldorado europeo
Las capturas de conversaciones de WhatsApp incautadas el 31 de julio confirman este giro dentro del grupo bautizado «هجمة للكراج نحو مليلية». La capacidad de impacto y la resiliencia de esta campaña se basaron en una rigurosa distribución de roles entre las distintas plataformas digitales de este ecosistema especializado.
Bajo la gestión directa del número de administración argelino +213, la aplicación de mensajería WhatsApp actuó como puesto de mando, control logístico y distribución de órdenes operativas en tiempo real. Por su parte, TikTok funcionó como el vehículo principal de la guerra psicológica y la captación. A través de cuentas especialmente activas como @haragaa_ceuta1, vinculada directamente a un número de registro argelino, y @haragama00 (Haraga El Ghorba), la plataforma acumuló cerca de 7 millones de visualizaciones difundiendo vídeos motivacionales concebidos para adoctrinar a los jóvenes.
En paralelo, Facebook albergó al menos cinco grandes grupos que sumaban más de 250.000 miembros, actuando como un centro logístico en el que se intercambiaba material de buceo, trajes de neopreno e información sobre las patrullas. Por último, Instagram aportó una legitimación visual a través de la validación social, apoyándose en cuentas especializadas como @magog_i o @ceu.ta_haraga, que propagaban imágenes de incursiones con éxito para mantener la ilusión de la victoria.
El análisis confirma que TikTok constituyó el principal mecanismo de amplificación masiva, en particular mediante la cuenta vinculada al número argelino que publicaba vídeos de asalto asociados al lema «La frontera no es el fin», mientras que el perfil Haraga El Ghorba generaba por sí solo cerca de 7 millones de visualizaciones.
En su evaluación general, el analista José María Gil Garre establece con un elevado nivel de confianza la existencia material de una campaña de coordinación táctica planificada, la especialización funcional de los canales digitales, así como la localización efectiva del administrador bajo el prefijo telefónico +213. Todo ello, sumado a la capacidad de este actor argelino para reorientar la dinámica del asalto de Ceuta hacia Melilla en un lapso de menos de 24 horas.
La investigación demuestra que las fronteras española y marroquí fueron escenario de una maniobra distribuida de guerra híbrida. La utilización acreditada de la red telefónica y del territorio argelinos para teledirigir los asaltos constituye una amenaza de seguridad de primer orden y la constatación de una injerencia digital altamente estructurada.
