La arqueología reescribe la historia de Marruecos: el Reino ya era un gran centro de intercambio hace más de 5.000 años

Vista aérea del yacimiento arqueológico de Oued Beht, en la provincia de Khemisset.

El 28/06/2026 a las 15h00

Durante décadas, la historia antigua del Mediterráneo se escribió mirando casi exclusivamente hacia Egipto, Grecia, Roma o Fenicia. Sin embargo, nuevos estudios arqueológicos, genéticos y de datación por carbono sitúan a Marruecos en el centro de esa historia mucho antes de la llegada de los fenicios. Lejos de ser una periferia, el actual territorio marroquí fue un espacio de innovación agrícola, comercio e intercambio entre África y Europa desde hace más de cinco milenios.

¿Y si una parte importante de la historia del Mediterráneo hubiera sido contada de forma incompleta? Esa es la pregunta que plantea el arqueólogo marroquí Hamza Benattia en un reciente artículo publicado en The Conversation, donde reúne los resultados de excavaciones arqueológicas, análisis de ADN antiguo y dataciones mediante carbono 14 para mostrar una realidad muy distinta a la que durante años predominó en los libros de Historia.

La conclusión es clara: el noroeste de África, y especialmente el actual Marruecos, desempeñó un papel mucho más relevante en la Prehistoria de lo que tradicionalmente se había pensado.

Marruecos ya era un puente entre África y Europa

Durante mucho tiempo se asumió que las primeras sociedades complejas llegaron al territorio marroquí con los comerciantes fenicios, hace unos 3.000 años. Sin embargo, las investigaciones actuales demuestran que miles de años antes ya existían comunidades agrícolas perfectamente organizadas que mantenían contactos con la península ibérica y otras regiones del Mediterráneo occidental.

La explicación también es geográfica. El estrecho de Gibraltar, con apenas 14 kilómetros en su punto más estrecho, nunca fue una barrera, sino un corredor natural que facilitó los intercambios entre África y Europa desde tiempos prehistóricos.

Según el estudio, las comunidades asentadas en el norte de Marruecos cruzaban regularmente el Estrecho, intercambiaban conocimientos, objetos y materias primas con la actual España y Portugal y mantenían también relaciones con las poblaciones del Sáhara.

Uno de los descubrimientos más llamativos procede del yacimiento de Oued Beht, considerado hoy uno de los mayores asentamientos agrícolas prehistóricos conocidos en África.

Las excavaciones muestran que hace unos 5.800 años sus habitantes ya cultivaban cereales, criaban ganado y almacenaban excedentes de alimentos en cientos de silos excavados bajo tierra.

Lejos de tratarse de una pequeña aldea, el enclave ocupaba unas diez hectáreas y pudo albergar a más de un millar de personas, una cifra excepcional para aquella época y que revela un elevado nivel de organización social.

Los investigadores consideran que el progresivo avance de la desertificación del Sáhara impulsó a estas comunidades a desarrollar una agricultura más estable y sistemas de almacenamiento capaces de garantizar su supervivencia.

Contactos permanentes con la península ibérica

El trabajo también desmonta la idea de que el Estrecho de Gibraltar separaba dos mundos aislados.

Las similitudes entre cerámicas decoradas halladas en Marruecos y en la península ibérica, así como la presencia de objetos elaborados con marfil o cáscaras de huevo de avestruz, evidencian la existencia de intercambios constantes entre ambas orillas hace miles de años.

Más adelante, durante el tercer milenio antes de Cristo, Marruecos también participó en el denominado fenómeno del Vaso Campaniforme, una extensa red cultural que se extendía desde Europa atlántica hasta el Mediterráneo occidental.

Sin embargo, los investigadores subrayan que las comunidades marroquíes no se limitaron a copiar modelos europeos. Integraron nuevas técnicas y objetos manteniendo sus propias tradiciones, lo que demuestra una notable capacidad de adaptación.

Mucho antes de los fenicios

Otra de las ideas que cuestiona el estudio es el papel atribuido históricamente a la llegada de los fenicios.

Tradicionalmente se consideró que su desembarco marcó el inicio de las sociedades complejas en Marruecos. Sin embargo, las excavaciones realizadas en lugares como Kach Kouch muestran que las poblaciones locales ya contaban con estructuras sociales consolidadas y continuaron desarrollando su propia arquitectura y modo de vida tras la llegada de los comerciantes procedentes del Mediterráneo oriental.

Los habitantes del territorio adoptaron algunas innovaciones, como la cerámica elaborada con torno o determinadas herramientas de hierro, pero sin abandonar su identidad cultural.

En palabras de Benattia, la llegada de los fenicios no supuso el comienzo de la historia de Marruecos, sino simplemente un nuevo capítulo dentro de una evolución mucho más larga marcada por el intercambio, la innovación y la capacidad de adaptación.

El arqueólogo recuerda que buena parte del territorio marroquí sigue siendo poco conocido desde el punto de vista arqueológico y que las futuras excavaciones podrían modificar aún más nuestra visión del pasado.

Lo que ya parece indiscutible es que Marruecos desempeñó un papel mucho más activo en la construcción de las primeras redes de intercambio del Mediterráneo de lo que se pensaba hasta ahora. La combinación de arqueología, genética y nuevas técnicas de datación está permitiendo recuperar una parte de la historia del Reino que durante décadas permaneció prácticamente ausente de los grandes relatos sobre el mundo antiguo.

Por Faiza Rhoul
El 28/06/2026 a las 15h00