«España lideró con Portugal la candidatura y luego se adhirió Marruecos». Con esta frase, pronunciada en el programa Hora 25 de la Cadena SER, Milagros Tolón quiso defender las aspiraciones españolas de albergar la final del Mundial de 2030.
La ministra reaccionaba a una información publicada por el diario británico The Times, posteriormente desmentida por la FIFA, según la cual Gianni Infantino habría prometido a Marruecos la final del torneo a cambio del apoyo de la federación marroquí en unas futuras elecciones a la presidencia del organismo.
El desmentido de la FIFA no impidió que Tolón aprovechara la polémica para reivindicar un supuesto liderazgo español sobre la candidatura. Su afirmación contiene una parte cierta: España y Portugal comenzaron a trabajar juntas antes de que Marruecos entrara en el proyecto. Sin embargo, convierte esa precedencia temporal en una jerarquía que nunca ha sido reconocida por la FIFA.
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Marruecos no se incorporó a una candidatura oficial ya presentada ni recibió una plaza concedida por España. Cuando comenzó formalmente el procedimiento internacional que desembocó en la designación de los anfitriones, el Reino ya era uno de los tres socios en igualdad de condiciones.
De un proyecto ibérico a una candidatura tripartita
España y Portugal anunciaron en 2020 su intención de preparar una candidatura conjunta y formalizaron el acuerdo entre sus federaciones en junio de 2021. En octubre de 2022, el proyecto llegó incluso a incorporar a Ucrania, un componente que terminaría desapareciendo.
El 14 de marzo de 2023, el rey Mohammed VI anunció desde Kigali que Marruecos presentaría junto a España y Portugal una candidatura para organizar el Mundial de 2030. Nacía entonces el proyecto tripartito que finalmente sería seleccionado.
La fecha es esencial. El proceso formal de atribución del Mundial no comenzó hasta octubre de 2023, siete meses después de la entrada de Marruecos. Para entonces, la candidatura ya estaba integrada por las tres federaciones.
La propia Real Federación Española de Fútbol lo dejó por escrito. Tras una reunión celebrada el 18 de octubre de 2023, la RFEF anunció que las federaciones marroquí, portuguesa y española presentarían conjuntamente su carta de intención ante la FIFA. El organismo español definió ese documento como «el primer paso formal hacia la candidatura conjunta». El acto tuvo lugar diez días después en Rabat.
Por tanto, el primer paso formal no fue dado por España y Portugal en solitario, sino conjuntamente por Marruecos, Portugal y España.
La FIFA nunca reconoció un liderazgo español
La documentación de la FIFA tampoco concede a España la condición de líder del proyecto. El organismo internacional siempre se refiere a una candidatura conjunta formada por tres federaciones y tres países, sin establecer ninguna subordinación entre ellos.
El 4 de octubre de 2023, el Consejo de la FIFA acordó por unanimidad que la única candidatura para organizar el Mundial de 2030 sería la de Marruecos, Portugal y España. Ese es, además, el orden utilizado habitualmente por la institución.
El expediente definitivo fue presentado por la Federación Real Marroquí de Fútbol, la Federación Portuguesa de Fútbol y la Real Federación Española de Fútbol. Tras su evaluación, el Congreso extraordinario de la FIFA designó el 11 de diciembre de 2024 a los tres países como organizadores, con tres partidos conmemorativos en Uruguay, Argentina y Paraguay.
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Ni la decisión de la FIFA ni el expediente de candidatura hablan de una propuesta española a la que Marruecos se hubiera limitado a adherirse. Tampoco atribuyen a Madrid el liderazgo político, institucional o deportivo del proyecto.
Más de tres décadas persiguiendo el Mundial
La presentación de Marruecos como un invitado tardío ignora, además, una parte fundamental de la historia. Cuando se incorporó al proyecto tripartito, el Reino llevaba más de 30 años intentando organizar la Copa del Mundo.
Su primera candidatura fue para el Mundial de 1994. Estados Unidos ganó la votación con diez apoyos, frente a los siete obtenidos por Marruecos y los dos de Brasil.
El Reino volvió a intentarlo para 1998. Francia se impuso entonces por 12 votos contra siete. Marruecos presentó una tercera candidatura para el torneo de 2006, finalmente atribuido a Alemania, y regresó con fuerza en la carrera por albergar la edición de 2010.
La votación oficial de aquel año fue especialmente ajustada: Sudáfrica obtuvo 14 votos y Marruecos, diez. Solo cuatro votos separaron al Reino de convertirse en el primer país africano y árabe que organizaba un Mundial.
Años después, aquella elección quedó rodeada por graves sospechas de corrupción y manipulación. En unas grabaciones divulgadas en 2015, Ismail Bhamjee, antiguo miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, llegó a asegurar que Marruecos había ganado realmente la votación por dos votos y que el resultado había sido alterado.
Estas declaraciones nunca provocaron una rectificación oficial de la FIFA y no permiten afirmar como hecho probado que Marruecos ganara. Sí confirman hasta qué punto aquella atribución estuvo rodeada de sombras y lo cerca que el Reino estuvo de obtener el torneo.
Cinco intentos antes de 2030
Marruecos presentó todavía una quinta candidatura para organizar el Mundial de 2026. Compitió contra el poderoso proyecto conjunto de Estados Unidos, Canadá y México, que terminó imponiéndose por 134 votos frente a 65.
Cuando Mohammed VI anunció en marzo de 2023 la candidatura conjunta con España y Portugal, Marruecos no descubría entonces su ambición mundialista. Llegaba con cinco expedientes anteriores, varias décadas de experiencia, una prolongada estrategia de inversión deportiva y el recuerdo de haber rozado la organización del torneo en distintas ocasiones.
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España y Portugal habían impulsado primero un proyecto ibérico, eso es indiscutible. Pero Marruecos también poseía su propio recorrido y sus propias aspiraciones antes de unir fuerzas con sus dos vecinos europeos.
La candidatura finalmente sometida al procedimiento de la FIFA no fue la suma tardía de Marruecos a un expediente español ya constituido. Fue una nueva candidatura tripartita, presentada formalmente por las tres federaciones y evaluada como un proyecto común.
Tres anfitriones, ningún país invitado
Tolón puede recordar que España y Portugal comenzaron a trabajar juntas antes de marzo de 2023. Lo que no puede convertir es esa ventaja cronológica en un derecho de propiedad sobre el Mundial ni en un liderazgo que ningún documento oficial reconoce.
La formulación precisa sería que España y Portugal impulsaron inicialmente un proyecto ibérico y que, en marzo de 2023, este dio paso a una candidatura conjunta con Marruecos. A partir de ahí, los tres países presentaron el expediente, fueron evaluados y resultaron elegidos en igualdad de condiciones.
Marruecos no llegó de invitado, no se subió a una candidatura oficial en marcha y tampoco necesitó que España le descubriera la ambición de organizar una Copa del Mundo. Llevaba persiguiéndola desde finales de los años ochenta. En 2030, después de cinco intentos fallidos, finalmente la albergará como uno de sus tres organizadores.
