El primer terminal de gas licuado de Marruecos se retrasa y queda en manos del próximo Gobierno

El 30/08/2026 a las 15h08

Seis meses después de la suspensión de la licitación, el terminal de GNL de Nador West Med continúa sin reactivarse. El proyecto acumula retrasos, aunque no ha sido abandonado. Actualmente está siendo reajustado y el expediente deberá pasar al próximo Gobierno, que será el encargado de materializarlo.

Los rumores que acompañaron al reciente descenso de los flujos de gas hacia Marruecos a través de España, en el contexto de la crisis migratoria de Sebta, volvieron a poner de relieve una vulnerabilidad estructural del sistema de abastecimiento del Reino. Aunque no se ha establecido ninguna relación entre ambos acontecimientos y Madrid negó cualquier intención de utilizar el gas como medio de presión, la dependencia marroquí de infraestructuras situadas en España plantea, a largo plazo, la cuestión de su soberanía energética.

En este contexto, el proyecto del terminal de GNL y de la unidad FSRU de Nador West Med conserva toda su importancia estratégica. Sin embargo, seis meses después de la suspensión, el pasado febrero, de la licitación correspondiente al proyecto, ¿cuál es realmente la situación del expediente?

«El expediente avanza y actualmente está siendo reajustado. La licitación se está modificando y el trabajo continúa», señala una fuente del Ministerio de Transición Energética y Desarrollo Sostenible.

Esta aclaración llega después de que la suspensión del procedimiento, anunciada el 3 de febrero de 2026, suscitara numerosos interrogantes sobre el futuro de esta infraestructura. El Ministerio justificó entonces su decisión por la aparición de «nuevos parámetros e hipótesis» relacionados con el proyecto, sin aportar más detalles sobre su naturaleza.

El proceso no ha sido abandonado. Actualmente está siendo objeto de ajustes destinados a incorporar esos nuevos parámetros antes de reactivar el procedimiento.

La misma fuente sostiene que este tipo de revisión no tiene nada de excepcional en una infraestructura de semejante envergadura. «Son cosas habituales que suceden en proyectos tan grandes, que a veces necesitan un reajuste», explica.

El objetivo consiste en revisar los distintos componentes del expediente para disponer de una estructura adaptada a las nuevas hipótesis adoptadas y garantizar la viabilidad del proyecto a largo plazo.

A tres semanas de las elecciones legislativas, el expediente deberá ser trasladado al futuro equipo gubernamental, que tendrá que tomar el relevo y ejecutar el proyecto. «Corresponderá al próximo Gobierno materializarlo», precisa la misma fuente, al tiempo que subraya que las reuniones continúan y que la infraestructura sigue incluida en la hoja de ruta energética del Reino.

El puerto de Nador West Med está llamado a convertirse en la primera verdadera puerta de entrada marítima de gas natural licuado a Marruecos. El proyecto inicial contempla, entre otras instalaciones, un terminal de GNL equipado con una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU), así como una red de gasoductos que conectará el puerto con el Gasoducto Magreb-Europa (GME) y este último con las principales zonas industriales y energéticas del Reino.

La licitación lanzada en diciembre de 2025 se refería concretamente al desarrollo del terminal de GNL y de las infraestructuras necesarias para conectarlo con el GME y con las zonas industriales de Kénitra y Mohammedia. El proyecto representa una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares en esta primera fase.

Su dimensión estratégica quedó claramente subrayada durante la reunión de trabajo presidida por el rey Mohammed VI el 17 de enero de 2026, dedicada al complejo portuario e industrial de Nador West Med. El centro energético del puerto debía albergar el primer terminal de GNL del Reino, con una capacidad anunciada de 5.000 millones de metros cúbicos anuales.

La suspensión de la licitación se produjo apenas unos días después de esa reunión, lo que contribuyó a alimentar los interrogantes sobre el futuro del proyecto.

No obstante, el desafío va más allá de la construcción de un terminal en Nador. Afecta a toda la cadena de abastecimiento gasístico del Reino.

Actualmente, Marruecos compra GNL en los mercados internacionales, principalmente a Estados Unidos y Perú. Sin embargo, ese gas debe recibirse y regasificarse en terminales españoles antes de ser transportado al Reino a través del GME, hasta las centrales de gas de Tahaddart, cerca de Tánger, y de Aïn Beni Mathar, cerca de Jerada.

Esta configuración supone que una parte de la cadena logística continúa dependiendo de infraestructuras situadas fuera del territorio nacional.

Conviene, sin embargo, distinguir esta vulnerabilidad estructural de la reciente evolución de los volúmenes importados. Como explicamos en un artículo anterior, el descenso observado en los últimos días no fue provocado por la crisis migratoria de Sebta. Se explica principalmente por la disminución de la demanda eléctrica tras el pico estival.

La demanda de electricidad pasó de unos 8.400 MW a comienzos de julio a alrededor de 7.400 MW a finales de agosto, es decir, cerca de 1.000 MW menos. La reducción de la actividad de las centrales de gas disminuyó mecánicamente sus necesidades de combustible. En ese momento no se había señalado ninguna restricción por parte de España.

Por tanto, la crisis de Sebta no ha desembocado en una crisis energética entre Rabat y Madrid. Sin embargo, ha reavivado una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto puede Marruecos apoyarse en infraestructuras extranjeras para garantizar su abastecimiento de gas?

Este interrogante surge cuando se prevé que la demanda marroquí de gas natural aumente durante los próximos años.

El desarrollo industrial, la reconversión de determinadas capacidades de producción eléctrica y la evolución de la combinación energética podrían incrementar las necesidades de gas. Paralelamente, el Reino trata de reducir progresivamente su dependencia del carbón y acelerar el desarrollo de las energías renovables.

En esta ecuación, el gas está llamado a desempeñar un papel de transición y flexibilidad, especialmente para acompañar la creciente integración de las energías renovables en el sistema eléctrico.

El terminal de Nador West Med responde precisamente a esta ambición. Permitirá a Marruecos importar GNL directamente desde los mercados internacionales, almacenarlo y regasificarlo en su propio territorio antes de inyectarlo en la red nacional.

El proyecto responde así a tres imperativos: atender el aumento de las necesidades de gas, acompañar la evolución de la combinación energética y reducir la dependencia de infraestructuras situadas en el extranjero.

Eso es precisamente lo que hace especialmente intrigante la suspensión decretada en febrero. Aunque el proyecto se presenta como estratégico y continúa vigente, varios meses después siguen sin explicarse claramente las razones concretas que llevaron a suspender el procedimiento.

Esta zona de sombra continúa alimentando los interrogantes sobre el calendario y la nueva estructura del proyecto.

Pese a ello, el carácter estratégico de la infraestructura no parece estar en entredicho. «El proyecto tiene carácter estratégico y debe ejecutarse», insiste la misma fuente.

Por Wadie El Mouden
El 30/08/2026 a las 15h08