La revolución del vehículo eléctrico en Europa tiene un protagonista cada vez más importante al otro lado del Estrecho. Así lo refleja el último estudio de mercado elaborado por el ICEX, dependiente del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España, que analiza la evolución del sector de la automoción eléctrica en Marruecos y concluye que el país se está consolidando como un auténtico hub industrial para abastecer al mercado europeo.
El informe destaca que la automoción ya constituye el primer sector exportador marroquí, con unas ventas al exterior que alcanzaron los 15.000 millones de euros, representando alrededor del 33 % del total de las exportaciones nacionales. Además, el 90 % de la producción se destina a la exportación, siendo la Unión Europea su principal mercado y España uno de sus socios más relevantes, al absorber directamente el 20 % de las exportaciones del sector.
Una industria que gana peso en Europa
El estudio pone de relieve la impresionante evolución de la industria automovilística marroquí durante los últimos años. Marruecos produjo más de 560.000 vehículos en 2024 y ya dispone de una capacidad instalada cercana a los 700.000 automóviles anuales. Para 2026, ICEX estima que el país superará las 150.000 unidades eléctricas e híbridas, una cifra que ilustra el cambio de escala que vive el sector.
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La concentración industrial se articula principalmente alrededor de los polos de Tánger, Kenitra, Casablanca y Jorf Lasfar, donde se ubican los principales fabricantes internacionales, proveedores de componentes y nuevos proyectos vinculados a las baterías y a la movilidad eléctrica.
ICEX subraya además el peso de los grandes fabricantes ya implantados en el país. Renault mantiene su estrategia de polos industriales entre Marruecos y España, mientras que Stellantis continúa ampliando su planta de Kenitra hasta alcanzar una capacidad de 450.000 vehículos anuales, especializada en vehículos urbanos eléctricos como el Citroën Ami, el Opel Rocks-e o el Fiat Topolino.
Uno de los aspectos más destacados del informe es la competitividad industrial marroquí. Según el estudio, el coste laboral medio por vehículo ronda los 90 euros, frente a los 820-960 euros registrados en España. A ello se suma un salario mínimo industrial competitivo y un mix energético cada vez más descarbonizado, con más del 46 % de energía limpia certificada, factores que permiten fabricar baterías en Marruecos a un coste aproximadamente 20 % inferior al de Europa del Este, aumentando además la rentabilidad de las inversiones industriales.
Para el organismo español, estas ventajas convierten al Reino en un destino especialmente atractivo para la relocalización de parte de la cadena de suministro europea en un contexto marcado por la transición energética y la necesidad de reducir emisiones.
Nuevas inversiones para dominar la cadena de valor
El informe también destaca la llegada de grandes proyectos industriales que permitirán a Marruecos reforzar su posición en la fabricación de baterías. Entre ellos figura la inversión de Gotion High-Tech en Kenitra, valorada en 1.300 millones de dólares, cuya primera fase contempla una capacidad de 20 GWh antes de evolucionar hasta los 120 GWh previstos en el proyecto final. A ello se suman las inversiones de CNGR y BTR en Jorf Lasfar para producir materiales catódicos destinados a baterías de nueva generación.
ICEX recuerda igualmente que Marruecos dispone de importantes ventajas en el acceso a materias primas estratégicas gracias a sus reservas de fosfatos y a su producción de cobalto de alta pureza, dos elementos considerados esenciales para el desarrollo de la movilidad eléctrica.
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Más allá del crecimiento de la industria marroquí, el estudio insiste en las oportunidades que este desarrollo representa para las empresas españolas. ICEX considera que las compañías españolas gozan de una excelente reputación en sectores como la matricería, los componentes industriales y el suministro de materiales avanzados, especialmente el denominado «acero verde», cada vez más demandado por los fabricantes para reducir la huella de carbono de los vehículos destinados al mercado europeo. Asimismo, el corredor logístico entre España y Marruecos permite operar bajo sistemas Just in Time, reforzando aún más la integración industrial entre ambas orillas del Estrecho.
De cara al futuro, el organismo español considera que el país seguirá acelerando su transformación industrial. El objetivo fijado pasa por elevar la integración local de la cadena de suministro hasta el 80 % y alcanzar una capacidad de un millón de vehículos anuales antes de 2030, consolidando definitivamente a Marruecos como uno de los grandes centros europeos de producción del automóvil eléctrico.
