Aunque el ritmo de crecimiento de las llegadas y de los ingresos turísticos es inferior al registrado en 2025, la actividad sigue mostrando una evolución positiva en los principales destinos turísticos del continente. Entre enero y junio, el número de visitantes aumentó un 4,54%, hasta alcanzar los 23 millones. Este avance responde a varios factores, entre ellos la consolidación de la recuperación del sector de los viajes, la reducción de la estacionalidad, las estrategias de promoción impulsadas por los distintos gobiernos, la simplificación de los trámites de visado, la mejora de la conectividad aérea y la diversificación de la oferta turística.
Sin embargo, estos factores se vieron parcialmente contrarrestados por el estallido del conflicto en Oriente Próximo a finales de febrero, que afectó negativamente a los flujos turísticos hacia la región. A ello se sumaron el aumento del precio de los billetes de avión, provocado por el encarecimiento del queroseno, y la incertidumbre derivada de la situación geopolítica.
Además, la región registró una menor afluencia de turistas procedentes de los países del Golfo. Aunque su volumen no es especialmente elevado, salvo en el caso de Egipto, se trata de un segmento con un elevado nivel de gasto.
La moderación del crecimiento durante el primer semestre se explica, en gran medida, por el impacto de la guerra en Oriente Próximo, que alteró el tráfico aéreo regional y redujo la llegada de viajeros procedentes de esa zona. El conflicto también provocó un fuerte incremento del precio del queroseno, encareciendo especialmente los vuelos de larga distancia y desincentivando parte de la demanda. A ello se añade que el crecimiento registrado en 2025 fue excepcional (+18%), lo que hacía muy difícil repetir cifras similares este año.
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No obstante, esta evolución esconde importantes diferencias entre los tres países. Mientras Marruecos incrementó un 6% la llegada de turistas, Túnez apenas registró un crecimiento del 2,1%.
Pese a esta desaceleración, Marruecos, Egipto y Túnez se encaminan a cumplir los objetivos turísticos fijados para 2026. La disputa por el liderazgo turístico africano seguirá abierta durante el resto del año, ya que la diferencia entre Marruecos y Egipto al término del primer semestre sigue siendo reducida.
Marruecos: el destino con el crecimiento más sólido, un 6% más de visitantes
Con 9,4 millones de turistas hasta finales de junio, un 6% más que en el mismo periodo de 2025, Marruecos consolida su posición como primer destino turístico de África y aventaja en más de 400.000 visitantes a Egipto, su principal competidor. Este resultado se apoya en el aumento de las llegadas de turistas franceses (+9%), alemanes (+14%), belgas (+9%), neerlandeses (+10%), italianos (+6%), polacos (+32%) y estadounidenses (+9%), entre otros. El Reino ha logrado captar parte del flujo de viajeros europeos que tradicionalmente elegían Oriente Próximo y que han optado por otros destinos debido a la situación geopolítica. Además, su proximidad con Europa ha limitado el impacto del encarecimiento de los billetes de avión, a diferencia de otros destinos más alejados.
Paralelamente, las pernoctaciones aumentaron un 9% hasta finales de junio, frente al 12,4% registrado un año antes, impulsadas principalmente por los buenos resultados de Ouarzazate (+24%), Rabat (+18%), Agadir (+13%), Casablanca (+12%) y Marrakech (+10%).
En cuanto a los ingresos turísticos, alcanzaron los 53.800 millones de dirhams (5.720 millones de dólares, al tipo de cambio medio de 1 dólar = 9,40 dirhams) hasta finales de mayo, un 14,6% más que en el mismo periodo del año anterior. Este crecimiento supera ampliamente el de las llegadas, pese a la apreciación del dirham frente al dólar. Como resultado, el gasto medio por turista se situó en 6.987 dirhams, equivalentes a unos 743 dólares por visitante.
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De cara al segundo semestre, las autoridades y los profesionales del sector confían en mantener el ritmo de crecimiento gracias a la temporada estival. Marruecos contará, además, con el regreso de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) durante las vacaciones de verano. Según los datos de la Operación Marhaba hasta el 20 de julio de 2026, 1,86 millones de MRE habían accedido al país, un 1,04% más que un año antes. Este flujo debería contribuir a alcanzar el objetivo de 21 millones de turistas en 2026. Para ello, el Reino apuesta por reforzar las conexiones aéreas internacionales, ampliar las rutas con nuevos mercados emisores y mejorar la conectividad con China, Estados Unidos y los países de Oriente Próximo. Para el verano de 2026 dispone de 7,74 millones de plazas aéreas internacionales, un 13% más que el año anterior.
Las campañas de promoción de Marruecos en las principales ferias internacionales de turismo también deberían contribuir a atraer un mayor número de visitantes extranjeros.
Para acompañar esta dinámica, Marruecos prevé ampliar su capacidad hotelera con la construcción de 60.000 nuevas camas hasta 2030, año en el que el Reino será sede del Mundial de fútbol y espera recibir 26 millones de turistas. Esta ampliación representará cerca del 20% de la capacidad hotelera actual, estimada en unas 300.000 camas.
Egipto: el impulso del Gran Museo Egipcio frente al impacto de las tensiones regionales
Después de ceder en 2025 el liderazgo turístico africano a Marruecos, Egipto aspira a recuperar la primera posición que ocupó durante muchos años y ha intensificado sus esfuerzos para reforzar su atractivo turístico.
A pesar de un contexto regional especialmente complejo, marcado por la guerra en Oriente Próximo tras el conflicto en Gaza, Egipto mostró una notable capacidad de resistencia durante el primer semestre de 2026. Hasta finales de junio recibió 9 millones de turistas, un 4% más que en el mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio egipcio de Turismo y Antigüedades. Los visitantes europeos representan cerca del 70% del total, con rusos, alemanes y británicos como principales mercados emisores.
Diversos factores permitieron compensar parcialmente el impacto de la situación regional. Entre ellos destaca la apertura, en noviembre de 2025, del nuevo Gran Museo Egipcio (GEM), que ha impulsado tanto la afluencia de visitantes como los ingresos turísticos. Según las autoridades, el museo recibe unas 15.000 visitas diarias y su dirección prevé alcanzar los 6 millones de visitantes en 2026. El recinto alberga más de 100.000 piezas arqueológicas, incluida la colección completa de Tutankamón, y ha revitalizado el turismo cultural, que había perdido protagonismo frente al turismo de sol y playa. A ello se suma la depreciación de la libra egipcia frente al dólar y al euro, que ha hecho del país un destino más competitivo, así como la política de visado a la llegada para numerosos países, que facilita la entrada de visitantes.
Les arrivées de touristes au Maroc, en Égypte et en Tunisie (en millions) à fin juin 2026.
Los ingresos turísticos también evolucionaron por encima del crecimiento de las llegadas, lo que refleja un mayor gasto y estancias más prolongadas. Hasta finales de mayo alcanzaron los 6.800 millones de dólares, correspondientes a 7,5 millones de visitantes, lo que supone un gasto medio de 907 dólares por turista.
De cara al conjunto del año, tras recibir 19 millones de turistas en 2025, Egipto espera alcanzar los 21 millones en 2026, un incremento del 10,5%. Además de los factores ya mencionados, el país puso en marcha el 1 de agosto de 2026 un programa piloto de visado digital a la llegada, que sustituye el visado en papel por un código QR para simplificar los trámites de entrada. Este código puede obtenerse antes del viaje, durante el vuelo o tras el aterrizaje a través de un portal oficial, y también puede ser gestionado por las agencias de viajes.
No obstante, las tensiones geopolíticas siguen representando un riesgo para el turismo egipcio, más expuesto que otros destinos de la región. Además, el país afronta un déficit de capacidad hotelera que limita su crecimiento durante la temporada alta. En este contexto, alcanzar el objetivo de entre 16.000 y 17.800 millones de dólares de ingresos turísticos en 2026 será un desafío.
Túnez: crecimiento limitado y preocupación por la temporada estival
Los resultados del turismo tunecino durante el primer semestre de 2026 quedaron por debajo de las expectativas. El país recibió 4,55 millones de turistas, apenas un 2,1% más que un año antes. Esta evolución se explica por el impacto del conflicto en Oriente Próximo, que redujo las reservas durante la primavera, y sobre todo por la caída del 10% en la llegada de turistas libios, teniendo en cuenta que Libia es tradicionalmente el segundo mercado emisor hacia Túnez, solo por detrás de Argelia.
Argelia y Libia siguen siendo los principales mercados emisores del país. En conjunto aportaron 2,44 millones de turistas hasta finales de junio, un 1,3% más que en el mismo periodo de 2025. Mientras las llegadas desde Libia retrocedieron un 10%, las procedentes de Argelia aumentaron un 11%, hasta situarse en torno a 1,3 millones de visitantes.
Por su parte, las llegadas de turistas europeos crecieron un 2,3% respecto al primer semestre de 2025, hasta alcanzar 1,31 millones de visitantes, equivalentes al 29% del total. Los principales mercados fueron Francia (+2,5%, con 518.113 turistas), Reino Unido (+8,6%, 217.354), Alemania (+6,6%, 120.949), Polonia (-0,7%, 107.494) e Italia (+2,7%, 67.141).
En cuanto a los ingresos, estos ascendieron a 3.350 millones de dinares, unos 1.140 millones de dólares, hasta finales de junio, un 4,4% más que un año antes. El gasto medio por turista se situó en 250 dólares, una cifra reducida que refleja el modelo de turismo de masas predominante en el país y su limitada capacidad para generar ingresos en divisas.
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De cara al resto del año, Túnez espera alcanzar los 12 millones de turistas, frente a los 11,3 millones registrados en 2025. Tras una primavera discreta, el país confía en la temporada estival, impulsada por el regreso de los miembros de la diáspora tunecina y por la fidelidad de los turistas europeos que frecuentan sus destinos de playa.
Sin embargo, además de la incertidumbre geopolítica, el sector teme el impacto de los frecuentes cortes de agua y electricidad registrados desde el inicio del verano como consecuencia de las altas temperaturas. Estas interrupciones también afectan a los establecimientos hoteleros, obligando a cancelar actividades nocturnas y reduciendo el confort de los visitantes, que en plena ola de calor se enfrentan a hoteles sin suministro eléctrico, sin agua y sin aire acondicionado, en ocasiones con temperaturas superiores a los 40 grados.





