Los documentos eran esperados. Pedro Sánchez se había comprometido ante el Congreso a hacer pública la información disponible sobre la entrada masiva de migrantes en Sebta y el Gobierno español terminó cumpliendo su promesa este miércoles.
La Moncloa abrió el acceso a cerca de 40 documentos y comunicaciones elaborados entre el 1 de julio y el 1 de agosto por el Centro Nacional de Inteligencia, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Guardia Civil. El dosier también incluía algunos intercambios mantenidos por el CNI con la Delegación del Gobierno en Sebta y con una unidad de la Guardia Civil.
La publicación, presentada como un ejercicio de transparencia, no tardó en alimentar interpretaciones divergentes. Apenas estuvieron disponibles los documentos, dos versiones comenzaron a imponerse en los medios españoles.
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Por un lado, varias informaciones destacaron las referencias a la actuación de las fuerzas marroquíes y trataron de vincular los acontecimientos con una supuesta permisividad de Marruecos. Por otro, diferentes medios centraron sus críticas en la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, en la rapidez de su respuesta y en el hecho de que determinadas informaciones no fueran elevadas como una alerta formal.
La controversia se concentró especialmente en las comunicaciones realizadas el 29 de julio, un día antes de la llegada de decenas de miles de personas. En ellas se mencionaban llamamientos difundidos en las redes sociales para entrar irregularmente en Sebta durante las celebraciones de la Fiesta del Trono y se hacía referencia a dos grupos que sumaban 180.000 seguidores. La cifra se convirtió rápidamente en uno de los principales argumentos utilizados para sostener que las autoridades españolas habían sido advertidas de la magnitud de lo que iba a suceder.
La respuesta de La Moncloa
Pocas horas después de la publicación del dosier, el Gobierno español remitió a EFE una aclaración destinada a fijar su interpretación de los documentos.
La Moncloa afirma que el CNI nunca alertó de una llegada masiva de migrantes a Sebta. Según el Ejecutivo, las comunicaciones del 29 de julio se limitaron a informar de la circulación de convocatorias en Facebook y WhatsApp para intentar entrar en la ciudad durante la Fiesta del Trono.
El Gobierno rechaza que los 180.000 seguidores mencionados en esos mensajes representaran una estimación del número de personas que podían participar en la entrada. Esa cifra, precisa, únicamente reflejaba el alcance potencial de la difusión de los llamamientos en las redes sociales.
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La Moncloa sostiene, por tanto, que se ha confundido el tamaño de los grupos digitales con una previsión sobre la cantidad de personas que acudirían físicamente a la frontera. Para el Ejecutivo, los documentos no contenían ninguna estimación capaz de anticipar una movilización de las dimensiones finalmente registradas los días 30 y 31 de julio.
El Gobierno también subraya que el CNI no emitió una alerta formal dentro de su cadena de mando ni informó directamente al presidente, a un ministro o a cualquier otro miembro del Ejecutivo.
Las comunicaciones se realizaron mediante mensajes de WhatsApp y conversaciones telefónicas con el gabinete de la Delegación del Gobierno en Sebta y con la Unidad Central Especial número 3 de la Guardia Civil. La Moncloa considera que esa vía de transmisión demuestra que el servicio de inteligencia no atribuyó a la información el nivel de gravedad que ahora le conceden algunos medios.
Según el Ejecutivo español, si el CNI hubiera considerado que existía un riesgo real e inminente de una llegada masiva, habría activado los procedimientos oficiales y elevado la alerta a sus superiores. Nada de eso ocurrió, insiste el Gobierno.
Esta misma línea fue defendida este miércoles en Bruselas por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, después de sus reuniones con responsables europeos. «No me consta que hubiera ningún informe que advirtiera de la magnitud», afirmó. El ministro añadió que representantes de Frontex le habían asegurado que sus sistemas de vigilancia por satélite tampoco detectaron indicios anómalos en la frontera y que «no había ninguna señal de que ocurriera fuera de lo normal».
La jornada terminó así como había comenzado, con una nueva voz incorporándose a la cacofonía política y mediática española en torno a Sebta. Los mismos documentos que debían esclarecer qué se sabía y cuándo se sabía alimentaron, apenas publicados, relatos enfrentados sobre Marruecos, los servicios de inteligencia y la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez.
