Colegios públicos españoles en Marruecos: ¿cuánto cuestan y cómo conseguir plaza?

La porte d'entrée de l'école espagnole Juan Ramon Jimenez, à Casablanca. 

La entrada del Colegio Español Juan Ramón Jiménez, en Casablanca.. DR

El 22/08/2026 a las 15h19

Marruecos alberga la mayor red de centros públicos españoles fuera de España. Once colegios e institutos, repartidos por ocho ciudades, escolarizan a más de 5.000 alumnos con el mismo currículo y las mismas titulaciones que en España. Algunos llevan abiertos más de un siglo y, para una familia marroquí, el coste anual oscila generalmente entre 16.160 y 25.880 dirhams.

No son academias de idiomas, establecimientos privados ni sedes del Instituto Cervantes. Son colegios e institutos públicos de titularidad del Estado español, gestionados por la Consejería de Educación de la Embajada de España en Marruecos y abiertos tanto a alumnos españoles como marroquíes.

Aunque su existencia continúa siendo desconocida para buena parte de la población, Marruecos concentra una red sin equivalente en ningún otro país. De los centros públicos que España administra directamente en el extranjero, once se encuentran en el Reino. En ellos estudiaban 5.002 alumnos durante el curso 2024-2025, atendidos por 397 profesores, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Ministerio español de Educación.

La enseñanza sigue el sistema educativo español, desde los tres años hasta Bachillerato, pero incorpora la lengua árabe y la civilización marroquí. A ellas se añaden el inglés y, en numerosos centros, el francés. El resultado es una educación plurilingüe que permite obtener los mismos títulos oficiales que en España sin abandonar Marruecos.

Once centros en ocho ciudades

La red no está distribuida de manera uniforme. Su mayor presencia se concentra en el norte del país, donde la enseñanza española conserva una implantación histórica particularmente profunda.

Tetuán cuenta con tres establecimientos. El Colegio Español Jacinto Benavente imparte Infantil y Primaria; el Instituto Nuestra Señora del Pilar recibe al alumnado de ESO y Bachillerato; y el Juan de la Cierva está dedicado exclusivamente a la Formación Profesional.

Este último es, además, una rareza dentro de toda la acción educativa española en el exterior. Es el único centro público español fuera del país especializado en FP. Ofrece cuatro ciclos de grado medio —Cuidados Auxiliares de Enfermería, Instalaciones Eléctricas y Automáticas, Mecanizado e Instalaciones de Telecomunicaciones— y dos de grado superior, Automatización y Robótica Industrial y Programación de la Producción en Moldeo de Metales y Polímeros.

En Tánger, el Colegio Ramón y Cajal cubre Infantil y Primaria, mientras el Instituto Severo Ochoa permite continuar desde la ESO hasta Bachillerato. Entre ambos reúnen alrededor de 1.120 estudiantes.

Alhucemas, Nador, Larache, Rabat y Casablanca cuentan cada una con un centro integrado que permite realizar prácticamente toda la escolaridad, desde Infantil hasta segundo de Bachillerato. Son el Melchor de Jovellanos, el Lope de Vega, el Luis Vives, el Colegio Español de Rabat y el Juan Ramón Jiménez, respectivamente.

La red se completa con el Colegio Español La Paz de Laâyoune. El establecimiento, que ya impartía Infantil, Primaria y ESO, incorpora en 2026-2027 los bachilleratos de Humanidades y Ciencias Sociales y de Ciencias y Tecnología, lo que permitirá completar allí toda la enseñanza no universitaria.

Una historia que comenzó hace más de un siglo

La presencia de estas escuelas no responde a una expansión reciente. Buena parte de la red nació durante las primeras décadas del siglo XX y ha sobrevivido a la desaparición del Protectorado, a la independencia de Marruecos y a los profundos cambios experimentados por ambos países.

El centro más antiguo es el Lope de Vega de Nador, cuyos orígenes se remontan a 1914. Su edificio actual fue inaugurado en 2014, precisamente cuando la institución celebraba su centenario.

Un año después de aquel primer establecimiento, en 1915, abrió sus puertas Nuestra Señora del Pilar de Tetuán. Comenzó con 65 alumnos, españoles y marroquíes, en una vivienda provisional situada en la subida a la alcazaba. Más de un siglo después, continúa siendo uno de los grandes referentes de la enseñanza secundaria española en la ciudad.

Las raíces del Jacinto Benavente se sitúan en la organización de la enseñanza primaria española en Tetuán a partir de 1923. Ese mismo año comenzó a funcionar en Larache el Grupo Escolar España, antecedente del actual Luis Vives. Entre sus antiguos alumnos figura el dramaturgo Antonio Buero Vallejo. El inmueble que todavía ocupa el colegio fue construido entre 1941 y 1948.

En Alhucemas ya existían en 1928 una escuela de niños y otra de niñas. Ambas acabarían dando lugar al actual Melchor de Jovellanos, nombre adoptado en 1967.

El Ramón y Cajal de Tánger comenzó a funcionar alrededor de 1935 bajo el nombre de Grupo Escolar Manuel Bartolomé Cossío. El Severo Ochoa nació como Instituto Politécnico Español mediante un decreto de 1946 y recibió a sus primeros alumnos en 1949.

La Paz abrió en Laâyoune durante el curso 1944-1945 con un único maestro y 37 escolares. A comienzos de la década de 1970 llegó a contar con alrededor de 1.000 alumnos. Tras atravesar años de fuerte reducción de su actividad, el colegio ha vuelto a crecer y amplía ahora su oferta hasta Bachillerato.

Los centros de Casablanca y Rabat son más recientes. El Juan Ramón Jiménez fue creado en 1967 para responder a la demanda de la colonia española de Casablanca. El Colegio Español de Rabat abrió en 1996, después del cierre progresivo del antiguo Colegio Miguel de Cervantes, que había impartido clases en la capital hasta 1992.

Cuánto cuesta estudiar en ellos

Que sean públicos no significa que la escolarización resulte completamente gratuita. El sistema distingue entre el alumnado con nacionalidad española y el que no la posee.

Los alumnos españoles no pagan por la enseñanza, pero sí deben abonar una cuota anual por servicios, actividades y enseñanzas complementarias. Para el curso 2026-2027, esa cantidad va desde los 4.780 dirhams de Alhucemas hasta los 9.000 de Rabat y Casablanca, según las tarifas publicadas en el Boletín Oficial del Estado.

Los alumnos marroquíes y de otras nacionalidades pagan esa misma cuota y, además, un precio público por la enseñanza. Al sumar ambos conceptos, el coste anual alcanza los 16.160 dirhams en Alhucemas, 18.512 en Larache, 20.142 en Nador y 20.916 en los centros de Tánger y Tetuán. En Rabat y Casablanca asciende a 25.880 dirhams por curso.

No se trata de una mensualidad, sino de una cantidad anual que puede pagarse de una sola vez o dividirse en dos plazos, generalmente en julio y enero. Expresado únicamente como referencia, el coste para un alumno marroquí equivale a entre 1.616 y 2.588 dirhams mensuales si se reparte entre los diez meses del curso.

En el Juan de la Cierva, un alumno marroquí paga en total 14.190 dirhams por un ciclo de grado medio y 14.519 por uno de grado superior. El alumnado español abona únicamente la cuota complementaria, fijada generalmente en 5.545 dirhams.

Las tarifas de enseñanza y las cuotas complementarias publicadas para 2026-2027 no incluyen al Colegio La Paz de Laâyoune. Por ello, su importe debe consultarse directamente con el centro y no puede deducirse de los precios aplicados en otras ciudades.

También existen reducciones para familias con varios hijos matriculados y, en casos económicos especialmente graves, la Consejería puede autorizar ayudas, rebajas o exenciones. Estas últimas están limitadas a un máximo del 2% del alumnado de cada centro.

No basta con pagar para conseguir una plaza

El acceso no funciona como el de un colegio privado. Cada establecimiento publica sus plazas disponibles y abre un procedimiento de admisión anual. En el curso 2026-2027, el periodo ordinario de solicitudes se desarrolló entre el 1 y el 24 de abril.

La nacionalidad española no es obligatoria. La normativa establece expresamente que los centros están dirigidos indistintamente a alumnado español y extranjero. Sin embargo, cuando la demanda supera las vacantes, las solicitudes se valoran mediante un baremo de hasta diez puntos.

Se tiene en cuenta la vinculación del candidato con la lengua y la cultura españolas, haber estudiado anteriormente dentro del sistema español, el expediente académico, la presencia de hermanos en alguno de los centros y determinadas relaciones familiares o profesionales con España.

Los aspirantes procedentes de otros sistemas educativos pueden tener que realizar pruebas para comprobar que sus conocimientos se ajustan al curso solicitado. También puede evaluarse su competencia en español, aunque la ausencia de conocimientos previos del idioma no impide automáticamente el acceso en todos los niveles. El diploma DELE B1 o superior permite sustituir la prueba lingüística.

El procedimiento incluye, además, una entrevista con el alumno y su familia. No presentarse a una prueba o entrevista obligatoria supone quedar excluido. La plaza, por tanto, depende de las vacantes, del resultado de la evaluación y de la puntuación obtenida, no únicamente de la capacidad para pagar las cuotas.

Un título español sin salir de Marruecos

La principal diferencia con otros colegios internacionales es que estos centros no se limitan a enseñar español. Imparten oficialmente el currículo vigente en España y conceden los títulos españoles de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato o Formación Profesional.

Un estudiante puede comenzar con tres años y terminar segundo de Bachillerato dentro del mismo sistema, presentarse a las pruebas de acceso a la universidad y continuar posteriormente sus estudios en España. Al tratarse ya de un título español, no necesita homologarlo para incorporarse al sistema educativo español.

La enseñanza se adapta, no obstante, al país en el que se desarrolla. El currículo incluye lengua árabe y civilización marroquí, impartidas por docentes puestos a disposición por el Ministerio marroquí de Educación. Un nuevo acuerdo firmado por Marruecos y España en diciembre de 2025 consolidó esta cooperación y la presencia del profesorado marroquí en los centros.

No son, por tanto, pequeños colegios reservados a los hijos de diplomáticos o expatriados españoles. Son instituciones públicas, algunas centenarias, plenamente integradas en las ciudades donde se encuentran y frecuentadas también por familias marroquíes que buscan una alternativa al modelo educativo francófono o a los establecimientos internacionales privados.

Once centros, más de 5.000 alumnos y una historia que en algunos casos supera los cien años. Una de las presencias educativas extranjeras más antiguas y extensas de Marruecos continúa funcionando, paradójicamente, sin que muchos marroquíes sepan siquiera que existe.

Por Faiza Rhoul
El 22/08/2026 a las 15h19