Se ha abierto un nuevo frente político y legislativo en el Capitolio contra la milicia del Polisario. Mientras el grupo separatista trata de obstaculizar el proceso diplomático auspiciado por las Naciones Unidas, en Washington se multiplican las iniciativas para lograr su inclusión oficial en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO).
El pasado 30 de julio, el congresista republicano Ronny Jackson, de Texas, y su colega demócrata Josh Gottheimer, de Nueva Jersey, presentaron conjuntamente una nueva Polisario Front Terrorist Designation Act. La propuesta insta al secretario de Estado de Estados Unidos a designar formalmente al Polisario como organización terrorista tras una evaluación exhaustiva de sus presuntos vínculos con el régimen iraní y sus aliados regionales. El texto obtuvo de inmediato el respaldo de seis legisladores, reflejando un equilibrio político entre republicanos y demócratas.
«Durante demasiado tiempo, Irán y sus organizaciones aliadas, como Hezbolá, han utilizado al Frente Polisario para extender la inestabilidad en África Occidental», declaró Ronny Jackson, quien insistió en la necesidad de que la Administración estadounidense investigue y desmantele estas redes. Por su parte, Josh Gottheimer subrayó la gravedad de la situación. «Cuando un grupo recibe drones y armamento del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y coordina sus actividades con organizaciones terroristas respaldadas por Irán, debemos llamarlo por lo que es: una organización terrorista. Enfrentarse a Irán y a sus aliados no es una cuestión partidista», afirmó.
Se consolida la ofensiva legislativa
La iniciativa conjunta de Jackson y Gottheimer refuerza una ofensiva parlamentaria ya consolidada en dos frentes dentro del Congreso estadounidense. El proyecto de ley impulsado por el republicano Joe Wilson continúa ganando apoyos y suma ya 16 copatrocinadores, tras las recientes incorporaciones de Scott DesJarlais, una influyente figura del ala conservadora, y Matt Van Epps, excomandante de operaciones especiales y graduado de West Point. El texto señala expresamente el suministro de drones iraníes del IRGC al Polisario, así como el intercambio de información y la cooperación militar operativa en la región sahelo-sahariana.
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En el Senado, el proyecto S.4063, promovido por Ted Cruz, Tom Cotton y Rick Scott, también sigue ganando terreno con el reciente respaldo del senador David McCormick, cuarto copatrocinador de peso. El texto establece un mecanismo vinculante que obligaría al secretario de Estado a imponer automáticamente severas sanciones financieras, el congelamiento de activos y restricciones de viaje si se confirma la cooperación entre la milicia de Tinduf y Teherán.
La ofensiva impulsada desde el Capitolio coincide con el momento en que la milicia de Tinduf mantiene una postura de bloqueo diplomático. Mientras la comunidad internacional ha respaldado la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que consagra la iniciativa marroquí de autonomía bajo soberanía de Marruecos como la única solución al conflicto, y Estados Unidos ha logrado reunir en la mesa de negociaciones a las cuatro partes implicadas, incluida Argelia, el Polisario intenta revertir ese proceso.
Este bloqueo responde, según el artículo, a dos factores principales. Por un lado, el temor a su propia desaparición política. La culminación de unas negociaciones basadas en el plan marroquí supondría el fin del Polisario como actor político, así como de sus recursos financieros y de su representatividad. Por otro, el doble juego de Argelia. Incapaz de asumir una confrontación directa con Washington tras aceptar participar en las negociaciones, el régimen argelino recurriría a su aliado para intentar paralizar el proceso y ganar tiempo.
Al optar por una estrategia de confrontación y rechazar el marco impulsado por las Naciones Unidas, el Polisario queda cada vez más aislado. Mientras Washington explora ya alternativas representativas, como el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), cuya dirección fue recibida recientemente por el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, el Congreso de Estados Unidos se prepara para dar el que podría ser el golpe jurídico definitivo contra el movimiento separatista.
