Marruecos entra en una nueva fase en la gestión del riesgo bancario. La Corporación Financiera Internacional (IFC) y el grupo alemán EOS Holding preparan la creación de un vehículo de inversión destinado a adquirir carteras de créditos morosos de entidades financieras marroquíes.
Bautizado como DARP NPL EOS Morocco, este vehículo podría alcanzar los 60 millones de euros, unos 650 millones de dírhams. Según la información disponible sobre el proyecto, IFC y EOS aportarían hasta 30 millones de euros cada uno en fondos propios. La iniciativa deberá, no obstante, recibir todavía el visto bueno del consejo de administración de IFC, cuya revisión está prevista para el 15 de octubre de 2026.
El proyecto llega en un momento en que Marruecos busca desarrollar un mercado secundario de créditos impagados que permita a los bancos transferir con mayor rapidez sus activos deteriorados a inversores especializados. La evolución responde a una limitación cada vez más visible. Las entidades bancarias cuentan con provisiones y mecanismos de recuperación, pero siguen expuestas a procedimientos que pueden prolongarse durante años y a un mercado todavía poco desarrollado de activos problemáticos.
Según el informe anual de supervisión bancaria de Bank Al-Maghrib correspondiente a 2025, el volumen de créditos dudosos de los bancos aumentó un 5%, hasta alcanzar los 102.300 millones de dírhams. La tasa de morosidad se situó en el 8,3% sobre base individual, mientras que el nivel de cobertura mediante provisiones se mantiene elevado.
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La tendencia continuó en 2026. A finales de mayo, los créditos impagados alcanzaron los 105.970 millones de dírhams, un 4,9% más que un año antes, según los datos de Bank Al-Maghrib. El comercio, la industria y la construcción figuran entre los sectores más expuestos, lo que demuestra que el aumento de los impagos no responde únicamente a dificultades individuales, sino también a las tensiones que atraviesan varios segmentos de la economía.
Esta acumulación no supone necesariamente una amenaza inmediata para la estabilidad financiera, ya que los bancos marroquíes cuentan con colchones de provisiones y fondos propios. Pero tampoco es neutra. Cuanto más tiempo permanece un crédito inmovilizado en los balances, más capital y recursos de gestión consume, reduciendo la capacidad de las entidades para financiar nuevos proyectos.
Al transferir parte de los créditos deteriorados a operadores especializados, los bancos podrían liberar capacidad de balance, acelerar la gestión de los expedientes y concentrar sus equipos en la concesión y seguimiento de nuevos préstamos.
La apuesta por un mercado secundario
Este es precisamente el mecanismo que pretende poner en marcha el proyecto DARP NPL EOS Morocco. El vehículo estaría destinado a adquirir carteras de créditos frente a particulares, pequeñas y medianas empresas y grandes compañías. También podría hacerse cargo de activos inmobiliarios recuperados por los bancos durante los procedimientos de cobro.
El modelo se basa en una especialización que todavía falta en el mercado marroquí. Un banco está estructurado principalmente para conceder créditos, gestionar la relación con sus clientes y recuperar las cuotas pendientes. Un inversor especializado en activos problemáticos opera con una lógica diferente. Entre sus funciones figuran evaluar el valor de recuperación de una cartera, segmentar a los deudores, negociar reestructuraciones y buscar maximizar la rentabilidad a más largo plazo.
Esta especialización puede mejorar las tasas de recuperación, pero también exige determinadas condiciones. La valoración de las carteras debe ser transparente, los datos suficientemente fiables y los procedimientos judiciales previsibles. De lo contrario, los inversores aplicarán fuertes descuentos, reduciendo el precio de cesión de los créditos y limitando el interés económico de la operación para los bancos.
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La información publicada sobre el proyecto subraya así que la creación de un mercado secundario no depende únicamente de la disponibilidad de capital. También requiere un ecosistema capaz de valorar, transferir, gestionar y recuperar los activos deteriorados dentro de un marco jurídico y prudencial claramente definido.
La creación de este mercado exigirá, por tanto, coordinación entre las autoridades financieras, los bancos, los inversores y el sistema judicial. Según la información disponible sobre el proyecto, un texto para regular la transferencia directa de créditos dudosos habría sido remitido a la Secretaría General del Gobierno. Bank Al-Maghrib trabaja paralelamente en los aspectos fiscales, judiciales y prudenciales necesarios para poner en marcha este mercado.
El futuro marco deberá precisar las condiciones de cesión, las obligaciones de información, el tratamiento contable de las pérdidas, la protección de los prestatarios y el estatuto de las sociedades encargadas de la recuperación de créditos. También deberá evitar que la transferencia de créditos se convierta simplemente en una externalización opaca del riesgo.
Para los hogares y empresas endeudados, el cambio de acreedor puede modificar las condiciones de negociación. Un inversor especializado puede, en algunos casos, ofrecer una reestructuración más rápida que un banco, pero también puede adoptar una estrategia de cobro más estricta. La credibilidad del futuro mercado dependerá, por tanto, de su capacidad para combinar eficiencia financiera, respeto de los derechos de los deudores y prevención de prácticas abusivas.
Una señal para los inversores internacionales
Para IFC, la operación tendría una importancia particular. Si recibe la aprobación, sería su primera inversión en Marruecos en el marco de su Distressed Asset Recovery Program, dedicado a la recuperación de activos problemáticos. La participación de la institución busca aportar capital y conocimientos técnicos, además de servir de referencia para atraer a otros inversores.
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Los 60 millones de euros siguen siendo una cantidad limitada frente al volumen total de créditos impagados. Por sí solos, no podrían transformar el balance del sector bancario marroquí. Su importancia reside en otro aspecto. Una primera operación bien estructurada puede establecer referencias de precios, poner a prueba los procedimientos de transferencia y reducir la incertidumbre que suele frenar la entrada de capital privado en los mercados de activos deteriorados.
La cifra de 11.300 millones de dólares, presentada por varios medios como una estimación del tamaño potencial del mercado marroquí de deuda problemática, debe interpretarse con cautela. No corresponde al importe de la financiación de IFC y EOS y tampoco debe confundirse con el volumen oficial de créditos impagados publicado por Bank Al-Maghrib.
A medio plazo, la aparición de un mercado secundario podría reforzar la resiliencia del sistema bancario marroquí y mejorar la asignación del crédito.
La iniciativa de IFC y EOS aparece así como un primer paso, más que como una solución definitiva. Al convertir los créditos dudosos en activos negociables y gestionables por operadores especializados, Marruecos busca reducir la presión sobre los balances bancarios. El siguiente reto será transformar esta operación piloto en un verdadero mercado, capaz de contribuir a la financiación de la economía sin trasladar el riesgo hacia un ámbito menos controlado.
