Los depósitos bancarios en Marruecos alcanzaron 1.423,2 mil millones de dírhams a finales de julio de 2026, un 9,1% más que un año antes, según los últimos datos de Bank Al-Maghrib (BAM). Los depósitos de los hogares aumentaron también un 9,1%, hasta 1.034,5 mil millones de dírhams, de los cuales 233.900 millones estaban en manos de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE).
La cifra permite medir con mayor precisión el peso de la diáspora en el sistema financiero nacional. Los 233.900 millones de dírhams depositados por los MRE representan aproximadamente el 22,6% de todos los depósitos de los hogares y alrededor del 16,4% del conjunto de los depósitos bancarios. En otras palabras, aproximadamente uno de cada cinco dírhams depositados por los hogares en el sistema bancario pertenece a marroquíes que residen fuera del país.
Este peso no se limita a una reserva de ahorro. Para el sistema bancario, los depósitos de los MRE constituyen una fuente importante y relativamente estable de recursos que las entidades pueden captar, gestionar y canalizar hacia la financiación de hogares y empresas. El efecto económico es, por tanto, doble, ya que la diáspora aporta liquidez al sistema financiero y, al mismo tiempo, mantiene una parte significativa de sus recursos dentro de la economía marroquí. Esta interpretación se desprende de la magnitud de estos depósitos y de su creciente peso dentro del ahorro bancario.
Un crecimiento más rápido en 2026
La evolución reciente muestra una aceleración. A finales de 2025, los MRE mantenían 222.800 millones de dírhams en depósitos bancarios, frente a los 233.900 millones registrados en julio de 2026. Esto supone un aumento de aproximadamente 11.100 millones de dírhams en apenas siete meses, aunque la comparación debe interpretarse teniendo en cuenta que enfrenta un dato de cierre anual con uno mensual.
Leer también : Finanzas públicas en Marruecos: un margen presupuestario bajo presión
La trayectoria es especialmente significativa si se observa la evolución de los últimos años. El informe anual de Bank Al-Maghrib señala que los depósitos de los MRE aumentaron un 1,8% en 2024, después de crecer un 2,8% en 2023 y un 6,8% en 2022. A finales de 2024, el volumen se situaba cerca de los 207.000 millones de dírhams, frente a los 222.800 millones de finales de 2025.
El aumento registrado en 2026 se produce, por tanto, después de varios años de crecimiento sostenido, pero con ritmos diferentes. Entre 2024 y finales de 2025, el stock de depósitos de los MRE aumentó en torno a un 7,6%, mientras que entre finales de 2025 y julio de 2026 el volumen ya ha aumentado cerca de un 5%. La comparación apunta a una nueva aceleración del ahorro mantenido por la diáspora en el sistema bancario marroquí.
Las transferencias aportan otro impulso a la economía
El peso financiero de los MRE no se limita a los depósitos. Sus transferencias constituyen otra de las principales vías mediante las cuales la diáspora contribuye a la economía marroquí. Según la Office des Changes, los envíos realizados por los MRE alcanzaron 122.023 millones de dírhams en 2025, frente a 118.979 millones en 2024, lo que supone un aumento del 2,6%.
La comparación histórica muestra una progresión prácticamente continua. Las transferencias pasaron de 95.480 millones de dírhams en 2021 a 110.761 millones en 2022, 115.216 millones en 2023, 118.979 millones en 2024 y 122.023 millones en 2025. El ritmo de crecimiento, sin embargo, se ha moderado desde el fuerte incremento registrado entre 2021 y 2022, con aumentos posteriores más contenidos.
Leer también : Marruecos refuerza su protección ante posibles quiebras bancarias
Estos flujos tienen un impacto directo sobre la economía real, ya que una parte de las cantidades recibidas se destina al consumo de los hogares, la vivienda, la educación, la salud, el ahorro y la inversión. También generan una entrada recurrente de divisas que contribuye al equilibrio exterior del país y refuerza la capacidad de financiación de la economía.
Un recurso estratégico para el sistema financiero
Desde la perspectiva bancaria, la importancia de los MRE reside tanto en el volumen de sus depósitos como en la relación entre transferencias y ahorro. Los fondos enviados desde el extranjero pueden terminar depositados en cuentas bancarias, aumentando los recursos disponibles para las entidades financieras. El stock de 233.900 millones de dírhams registrado en julio confirma la dimensión alcanzada por este canal de financiación.
La importancia de estos recursos también se entiende al compararlos con el resto del sistema. Mientras los depósitos de los hogares aumentaron un 9,1% interanual, hasta 1.034,5 mil millones de dírhams, los depósitos de las empresas privadas no financieras crecieron un 11,7%, hasta 255.300 millones. La banca dispone así de una base de depósitos en expansión procedente tanto de los hogares como del tejido empresarial.
El aumento de los depósitos también coincide con una expansión del crédito bancario. A finales de julio de 2026, el crédito bancario alcanzó 1.286,2 mil millones de dírhams, un 10,3% más interanual. Aunque los datos no permiten atribuir directamente este crecimiento a los depósitos de los MRE, la combinación de una mayor captación de ahorro y una expansión del crédito refleja un sistema bancario que dispone de más recursos mientras aumenta la financiación concedida a la economía.
Un impacto que va más allá de los bancos
La contribución de los MRE trasciende, por tanto, el balance de las entidades financieras. Sus transferencias aportan ingresos a los hogares, sostienen el consumo y permiten financiar determinados proyectos de vivienda e inversión. Al mismo tiempo, los recursos que permanecen depositados en Marruecos fortalecen la intermediación financiera y pueden contribuir indirectamente a financiar la actividad económica.
La magnitud de estos flujos explica por qué los MRE constituyen un componente estructural de la economía marroquí. En 2025, sus transferencias superaron los 122.000 millones de dírhams, mientras que el ahorro bancario acumulado por esta comunidad alcanzó 222.800 millones al cierre del año. En julio de 2026, este último volumen ya había aumentado hasta 233.900 millones.
El reto para Marruecos consiste ahora en transformar una parte creciente de estos recursos en inversión productiva y financiación de proyectos, además de mantener su capacidad para atraer y conservar el ahorro de los MRE. La evolución de los depósitos y de las transferencias muestra que la diáspora no solo constituye una fuente de ingresos para numerosas familias, sino también un actor relevante para la estabilidad y la financiación de la economía nacional.
Con más de 233.900 millones de dírhams depositados en los bancos y más de 61.000 millones transferidos solo durante el primer semestre de 2026, los MRE mantienen un peso considerable en el sistema financiero marroquí. El crecimiento registrado este año, superior al observado en varios ejercicios anteriores, refuerza el papel de la diáspora como fuente de ahorro, liquidez y recursos para la economía del Reino.
