Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, intervino este sábado 31 de octubre en un programa especial emitido por la cadena 2M, en el que analizó el fin del mandato de la MINURSO.
«Pasar de la gestión al cambio»
Nasser Bourita enmarcó este acontecimiento en la línea marcada por la doctrina real. «Recordemos lo que Su Majestad el Rey viene diciendo sobre la cuestión del Sáhara durante estos últimos años: debemos pasar de la gestión al cambio», señaló al comienzo de su intervención.
El ministro precisó el alcance de esta orientación. «No se trata únicamente de un lema o de un concepto, sino de una práctica diaria y de instrucciones claras», afirmó. Según explicó, gestionar significa «seguir unas reglas del juego e intentar obtener resultados dentro de ese marco».
Leer también : El veto ruso o el favor involuntario que Moscú le hizo a Marruecos
Estas reglas se remontan a otra época, recordó, ya que se trata de un conflicto que se prolonga desde hace cerca de cinco décadas. «El cambio consiste en comprobar, antes de actuar, si esas reglas siguen siendo válidas, si nos conducen en la dirección adecuada o si, por el contrario, contribuyen a mantener el problema», añadió.
Una resolución que debía ser «decisiva»
El principio estaba claro: el texto de este año debía marcar un punto de inflexión. «La premisa era que la resolución de este año debía ser decisiva, en el sentido de que se apoyara en la resolución 2797 y aclarara todos los parámetros que guiarán la actuación de Naciones Unidas: ¿cuáles son las bases de la negociación?, ¿cuál es su objetivo?, ¿con quién se debe negociar? y ¿cuál es la situación humanitaria en Tinduf? Debía ser un texto claro, sin ningún margen de ambigüedad. Esa era nuestra premisa y trabajábamos sobre esa base», explicó.
El ministro indicó que Marruecos sabía desde hacía tiempo que Rusia podía oponerse al texto. Ante esa posibilidad, Rabat tuvo que tomar una decisión. «¿Debíamos considerar ese escenario como un peligro, intentar gestionarlo, debilitar la resolución y conceder a Rusia lo que quería para que el texto saliera adelante? ¿O debíamos verlo como una oportunidad para revisar las reglas del juego, tanto en el Consejo de Seguridad como en la MINURSO?», planteó.
Bourita criticó la dinámica de negociar cada detalle del texto a costa de su contenido. «¿Vamos a limitarnos a decir: “Quitad esta palabra”, “añadid esta otra”, “debilitad esto” o “reducid aquello”?», preguntó. Marruecos optó por otra vía. «Quizá lo que Rusia pretende no sea un peligro, sino una oportunidad para revisar determinadas reglas del juego que impedían que el proceso llegara a buen puerto», explicó.
A su juicio, la resolución debía ser decisiva por el cambio en las reglas, y no por cuestiones de redacción, como suprimir una coma o añadir una frase. «Por tanto, no fue ninguna sorpresa», afirmó.
Sin marcha atrás
Preguntado sobre la naturaleza de esta nueva etapa, Nasser Bourita descartó que suponga un retroceso. En primer lugar, aludió a la evolución diplomática de los últimos años. «Es irreversible. Contamos con el respaldo de las grandes potencias que forman parte del Consejo de Seguridad y hemos visto cómo once países votaron a favor, entre ellos tres miembros permanentes», señaló. También consideró irreversible la evolución de los apoyos en África, el mundo árabe y Europa.
El segundo motivo tiene que ver con el contexto en el que se creó la MINURSO. «Había unas circunstancias que hoy ya no existen. No hemos vuelto 35 años atrás, hemos pasado página», declaró.
El ministro también explicó cómo se desarrollaron las negociaciones. «El debate sobre la resolución comenzó hace tres semanas. Todo el mundo entendió que las resoluciones de Naciones Unidas no son una redacción académica, sino que transmiten un mensaje. Y, si queremos transmitir un mensaje, debe ser claro. Añadir palabras genera ambigüedad, algo que la dinámica actual ya no permite», afirmó.
Leer también : Sáhara: un veto ruso sin precedentes en cincuenta años
Según explicó, el objetivo era conseguir un texto claro que permitiera dejar atrás determinados elementos heredados del pasado, «incluidos el propio nombre de la MINURSO y el futuro del proceso político». Bourita valoró que este planteamiento encontrara respaldo entre los miembros del Consejo, incluidos varios países europeos, árabes y africanos.
El veto ruso y la estrategia de Moscú
El ministro explicó la postura de Moscú. «La estrategia rusa consistía en presentar una resolución de carácter técnico, pero la respuesta fue clara: “No, lo que ustedes quieren es mantener el inmovilismo”», relató. También se refirió al veto estadounidense al texto ruso como una cuestión de elección: «¿Queremos avanzar hacia una solución basada en la autonomía bajo soberanía marroquí o seguir aplicando las antiguas reglas para perpetuar el inmovilismo?», planteó.
Sobre las motivaciones de Rusia, Bourita evitó profundizar. «Podemos buscarlas en el contexto geopolítico internacional o en los equilibrios regionales (...). Pero lo importante hoy es que esto nos ha brindado una oportunidad y ha abierto la puerta a corregir aspectos importantes de unas reglas del juego heredadas de una etapa ya superada», afirmó.
Asimismo, aseguró que Marruecos no intentó convencer a Moscú para que cambiara de postura. «No hemos perdido el tiempo, ni siquiera hemos intentado convencerles. Me reuní con Lavrov siguiendo instrucciones de Su Majestad el Rey. Entendimos la situación y nos preguntamos por qué debíamos insistir», relató.
Bourita insistió en que Rusia debe asumir las consecuencias de su decisión. «No adoptar una resolución significa que la MINURSO se queda sin mandato. Eso significa que quien ha puesto fin a la misión con su veto es quien ha provocado esta situación», declaró. También señaló lo que calificó de «extraña coincidencia»: de las aproximadamente 16 misiones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, la MINURSO es la única presidida por Rusia, «y es precisamente esa misión la que ha terminado».
El ministro aseguró además que Marruecos no buscó el veto ruso. Según explicó, el Reino había diseñado su estrategia teniendo en cuenta la posibilidad de un doble veto que impidiera la renovación del mandato, de modo que cada parte asumiera su responsabilidad.
La MINURSO, un «anacronismo»
Nasser Bourita expuso los motivos por los que, a su juicio, la misión ya no responde a la realidad actual. Comenzó por su propia denominación. «Esa “R” ya no tiene ningún sentido hoy», afirmó, en referencia al componente del referéndum incluido en el nombre de la misión.
El ministro recordó que el enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, reconoció en su última comparecencia que Naciones Unidas no está en condiciones de organizar ese referéndum. «Desde el año 2000, ya no hay personal dentro de la MINURSO dedicado a esta cuestión. Hace dos décadas que la misión no cuenta con una estructura centrada en ese asunto», insistió.
A continuación, denunció la contradicción entre la evolución política del conflicto y el mantenimiento de un mecanismo concebido en otro contexto. «Existe una dinámica que avanza hacia la autonomía y el refuerzo de la soberanía marroquí, mientras que seguimos teniendo un mecanismo de Naciones Unidas cuyo nombre nos recuerda a diario que el referéndum sigue presente. Esa es la primera contradicción: la incompatibilidad entre una realidad actual y unas reglas heredadas de otra época», explicó.
El ministro recordó después la función de una misión de mantenimiento de la paz: supervisar el cumplimiento de los compromisos y las actuaciones de las partes. «Es un mecanismo que compara un compromiso con la práctica y el comportamiento de las partes. Está ahí para determinar quién ha incumplido y quién no», señaló.
Sin embargo, según Bourita, desde los acontecimientos de Guerguerat en 2020, «el Polisario, con el apoyo de Argelia, declaró que ya no estaba comprometido con el alto el fuego». Añadió que Marruecos ha comunicado reiteradamente esta situación al secretario general de Naciones Unidas.
«Hace seis años que la MINURSO ya no desempeña esa función. Como observadora del alto el fuego, ¿qué debe supervisar si una de las partes ha declarado unilateralmente que ya no lo respeta?», se preguntó.
El ministro aportó también datos sobre el despliegue de la misión. «¿Cuántos efectivos tiene esta misión para vigilar a la otra parte? Son 43 personas repartidas en seis centros, una media de cinco o seis por centro. No salen por la noche y no disponen de los medios necesarios para desplazarse. Esto acaba convirtiéndose en parte del statu quo, no de la solución», afirmó. Precisó que esos 43 efectivos se encuentran al este del muro, de un total de 157. «El resto está en nuestro lado, justo detrás del muro, en Laâyoune», añadió.
Según Bourita, el Polisario comunicó hace seis años a estos observadores que dejaba de respetar el alto el fuego. Desde entonces, los incidentes registrados no han cambiado la situación. A su juicio, «la misión no ha servido como mecanismo de disuasión».
También acusó a algunos actores de utilizar la presencia de la MINURSO como cobertura. «Un grupo de personas utilizaba la misión para esconderse detrás de ella. Hemos visto que algunos ya han empezado a lamentar su salida, entre ellos los separatistas que están allí. Dicen que la MINURSO debe permanecer. Por tanto, la utilizaban como cobertura», afirmó.
Qué cambia sobre el terreno
El ministro detalló las consecuencias prácticas del fin del mandato. «La no renovación del mandato de la MINURSO significa claramente que la presencia de esta misión en las provincias del sur del Reino, a través de sus equipos, vehículos, material y símbolos, deberá terminar en los próximos días», indicó.
Bourita se refirió expresamente a la retirada del personal y del material de la misión. «Hay símbolos de la MINURSO y está la bandera de Naciones Unidas. Todo eso se retirará y supondrá un cambio importante sobre el terreno», subrayó.
Para ilustrar esta transformación, recurrió a un ejemplo concreto. «Cuando vayan a Laâyoune, ya no verán esos vehículos con las siglas de la ONU. Igual que no los ven en Rabat o Casablanca, tampoco los verán en Laâyoune», señaló. Añadió que las autoridades marroquíes dejarán de tener que informar al jefe del componente militar de la MINURSO sobre determinadas operaciones.
El ministro anunció que ahora se abrirá un proceso técnico que se desarrollará en coordinación con el Consejo de Seguridad y el Departamento de Operaciones de Paz de Naciones Unidas. Marruecos también abordará esta cuestión con la Secretaría General de la organización.
El fin de algunos símbolos de la internacionalización del conflicto
Nasser Bourita explicó cuáles son, a su juicio, los principales elementos que mantienen la dimensión internacional del conflicto. Identificó tres: «En primer lugar, la MINURSO. En segundo lugar, las reuniones del Consejo de Seguridad, al menos dos veces al año. Y, en tercer lugar, los campamentos», enumeró. Para explicarlo, dijo que recurría a imágenes, como haría un periodista al ilustrar una información sobre el Sáhara.
«Lo ocurrido ayer, tal y como confirmó el comunicado del Gabinete Real, supone un cambio en los dos primeros elementos», afirmó. El ministro situó esta evolución en la línea del discurso pronunciado por el Rey el año pasado. «El camino hacia el cierre del expediente ya ha comenzado. Las agujas del reloj avanzan para poner fin a este asunto y eliminar su dimensión internacional», declaró.
Bourita recordó que la Carta de Naciones Unidas atribuye al Consejo de Seguridad la responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacionales. Hasta ahora, el conflicto figuraba de manera periódica en su agenda, con dos reuniones anuales destinadas a renovar el mandato de la misión o examinar el informe del secretario general. «Este aspecto desaparecerá. Ya no habrá sesiones informativas ni informes», afirmó.
El ministro consideró que este cambio tendrá un impacto significativo en las reglas del juego, posiblemente comparable al de la propia resolución.
Una retirada «ejemplar»
Bourita aseguró que Marruecos gestionará la salida de la misión de manera responsable. «Marruecos es un país responsable. La diplomacia de Su Majestad se basa en la moderación y la prudencia. El Reino cree en el mantenimiento de la paz y cuenta con militares desplegados en la República Democrática del Congo y en la República Centroafricana. Respeta las operaciones de mantenimiento de la paz y a quienes trabajan en ellas», declaró.
El ministro anunció que se facilitarán el tiempo, los medios y la logística necesarios para llevar a cabo la retirada. «Será una operación ejemplar, no una expulsión», precisó. Asimismo, definió a Marruecos como «un país de paz, un país responsable y un Reino honorable». En cuanto al calendario, indicó que el mandato de la MINURSO concluiría después de la medianoche.
El alto el fuego seguirá vigente
El ministro insistió en que Marruecos mantiene su compromiso con el alto el fuego, en línea con lo señalado en el comunicado del Gabinete Real. «Marruecos está comprometido con el alto el fuego y con su respeto. Es importante recordar que se trata de un compromiso político y jurídico. Una misión de Naciones Unidas no es más que un mecanismo para supervisarlo», subrayó.
«La salida de la misión no significa el fin del alto el fuego», recalcó. Recordó que este compromiso político, jurídico y diplomático entre las partes se remonta al 6 de septiembre de 1991.
Bourita aseguró que la relación de Marruecos con Naciones Unidas seguirá siendo sólida. «El Reino sigue considerando a la organización como un marco de referencia, dentro de unas determinadas condiciones, pero existen también otros espacios y pueden surgir otras iniciativas», señaló.
El ministro abrió así la puerta a que el proceso continúe bajo nuevas condiciones. «Staffan de Mistura será bienvenido si hay nuevas reglas. Si estas no son suficientes, Marruecos es libre de elegir el camino y el marco que considere oportunos», afirmó.
También se refirió a la Cuarta Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas, que no dispone de derecho de veto. «Quien cuenta con los apoyos necesarios consigue que se apruebe una resolución. Hoy, la realidad internacional y la tendencia están claras. Existe un amplio respaldo a una solución basada en la autonomía y que respete la soberanía marroquí. Las posiciones nacionales de los países deben tener también su reflejo en la Cuarta Comisión», defendió.
Tinduf y el estatuto de refugiado
Nasser Bourita abordó asimismo la situación de los campamentos de Tinduf. «La situación en los campamentos interpela hoy a todo el mundo. El campamento de refugiados más antiguo bajo la gestión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados es el de Tinduf. Lleva 50 años», recordó.
El ministro cuestionó la prolongación de este estatuto. «La condición de refugiado es temporal y excepcional. Que alguien nazca como refugiado y muera como refugiado es lo que los argelinos han impuesto a los habitantes de Tinduf», denunció.
Bourita atribuyó directamente a Argelia la responsabilidad del bloqueo. «Ayer, once países señalaron hacia dónde queremos avanzar. Solo una parte, junto con el país que la ha impulsado, tiene un problema. Ese Estado que ha llevado a Rusia a ejercer su veto, o que se ha beneficiado de él, es responsable de la salida de la MINURSO. También lo es de que el Consejo de Seguridad deje de celebrar esas reuniones periódicas y de que el proceso político se paralice hasta que se definan claramente sus parámetros», afirmó.
El ministro concluyó este apartado asegurando que «Marruecos se encuentra en una situación en la que todos los escenarios le favorecen».
El plan de autonomía sigue siendo la referencia
El jefe de la diplomacia marroquí reafirmó la importancia del plan de autonomía. «El plan de autonomía impulsado por Su Majestad el Rey y por las fuerzas vivas de Marruecos, en el marco del proceso de consultas iniciado en 2007, sigue siendo la referencia para los Estados y para alcanzar una solución a nivel internacional. Es una propuesta que está sobre la mesa y que tiene carácter definitivo», declaró.
No obstante, precisó que su aplicación requiere interlocutores y un marco de negociación definido. Por este motivo, el comunicado del Gabinete Real hace referencia a la suspensión del proceso hasta que se establezcan sus parámetros. «¿Vamos a volver a 1991? La visión de Su Majestad el Rey es la del cambio, la de modificar unos parámetros que ya no se corresponden con la realidad actual. Hay muchos, porque este expediente ha ido acumulando contradicciones a lo largo del tiempo, como si fuera un milhojas. Ahora ha llegado el momento de la claridad», subrayó.
Leer también : Sáhara: tres votos de quince, el verdadero peso del bloque de Argelia en la ONU
Nasser Bourita recordó también el trabajo diplomático desarrollado durante los últimos años bajo la dirección del monarca. Citó los posicionamientos de Estados Unidos en 2020, España en 2022, Francia en 2024, así como los de Alemania y Reino Unido. También mencionó el respaldo de distintos países africanos, europeos, asiáticos y árabes. «Los avances están ahí y continuarán, porque esa es la realidad cotidiana del expediente del Sáhara. Los países expresan sus posiciones y las traducen en hechos. Hay inversiones, aperturas de consulados y visitas», señaló.
A su juicio, la resolución 2797 viene a consolidar esta dinámica internacional. «Ha venido a ratificar una tendencia que ya existía entre los distintos países», afirmó. El ministro consideró que las principales potencias que conocen el expediente desde sus inicios, como Francia, España y Estados Unidos, ya han fijado su posición y seguirán avanzando en esa dirección.
«La dinámica diplomática impulsada por Su Majestad el Rey continuará, con nuevos reconocimientos de la soberanía, apoyos al plan de autonomía e inversiones extranjeras», aseguró. También recordó que «las relaciones internacionales son relaciones entre Estados».
Por último, Bourita insistió en la realidad sobre el terreno. «Marruecos está en su Sáhara. El respaldo internacional existe», afirmó.
El ministro recordó los proyectos de desarrollo puestos en marcha en las provincias del sur, entre ellos infraestructuras, grandes obras y medidas destinadas a atraer inversiones. Finalmente, invitó a observar la realidad sobre el terreno en lugar de centrarse únicamente en los textos. «Los textos pueden cambiar, son reversibles. La realidad no cambia. No debemos fijarnos únicamente en lo que dicen los textos, sino en lo que sucede hoy sobre el terreno», concluyó.
La reacción de Argelia
Nasser Bourita señaló varias contradicciones en la postura de Argelia. «Argelia formaba parte del Consejo de Seguridad y recuerdo que no votó a favor de la resolución 2797. Por eso resulta extraño el comportamiento de un Estado que no respalda una resolución y que después sale en su defensa», afirmó.
El ministro añadió que Argelia conoce las consecuencias de una resolución que no renueva el mandato de la MINURSO y que ahora expresa su pesar por lo sucedido. También se refirió a la prensa argelina y a su cobertura del asunto.
Para el jefe de la diplomacia marroquí, «ha llegado el momento de actuar con seriedad y no de recurrir a maniobras». Según concluyó, ni el contexto regional ni el internacional necesitan maniobras en este tipo de cuestiones.
