El Reino Unido busca profundizar su relación comercial con Marruecos y pone ahora el foco en el mercado de la contratación pública. Tras garantizar la continuidad de las preferencias arancelarias después del Brexit, Londres estudia añadir un capítulo específico sobre contratos públicos al acuerdo de asociación entre ambos países, según una nota publicada el 24 de agosto de 2026.
El futuro marco pretende garantizar un acceso abierto, transparente y no discriminatorio a los contratos públicos, así como un trato equitativo para los bienes, servicios y empresas de ambas partes. Sin embargo, todavía quedan por definir aspectos como las administraciones y empresas públicas incluidas, los umbrales de aplicación, los sectores afectados, las excepciones y los mecanismos de resolución de disputas.
La nota británica sitúa en más de 400.000 millones de dírhams el potencial del mercado marroquí «en los próximos años». Esta cifra no representa contratos garantizados para las empresas británicas, sino una estimación del volumen potencial de la contratación pública en Marruecos.
La consulta lanzada por Londres busca inicialmente conocer la experiencia de las empresas británicas en el mercado marroquí. El proyecto se encuentra todavía en fase preparatoria y serán necesarios nuevos intercambios antes de iniciar eventuales negociaciones. Por ahora, no existe un calendario definido.
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Londres cuenta, sin embargo, con una base de cooperación ya establecida. Un memorando firmado en junio de 2025 reforzó la cooperación bilateral en materia de contratación pública. Ese mismo año, el diálogo estratégico entre ambos países identificó como sectores prioritarios las infraestructuras vinculadas al Mundial de 2030, el agua, los puertos, la movilidad urbana, la sanidad y los aeropuertos. También se anunció un acuerdo de cooperación de hasta 200 millones de libras para proyectos relacionados con las infraestructuras hidráulicas y portuarias.
La apertura de la contratación pública se suma así a una relación económica que ya cuenta con importantes instrumentos financieros británicos. En 2022, UK Export Finance anunció capacidades de financiación de hasta 50.500 millones de dírhams para compradores marroquíes, con la condición de que al menos el 20% del valor de los proyectos financiados procediera de proveedores británicos.
El acceso a las licitaciones, combinado con estos mecanismos de financiación a la exportación, podría reforzar la posición de las empresas británicas en determinados proyectos marroquíes. Londres busca así reducir tanto el riesgo comercial para sus empresas como las dificultades de financiación para los promotores marroquíes.
Esta combinación puede resultar especialmente atractiva para proyectos que requieran tecnología avanzada, ingeniería y financiación a largo plazo. Las empresas marroquíes tendrían que competir con operadores capaces de ofrecer soluciones integrales que cubran desde el diseño y la ejecución hasta la financiación y el mantenimiento.
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Según la última ficha del Departamento británico de Comercio, el intercambio de bienes y servicios entre ambos países alcanzó 5.300 millones de libras en los doce meses hasta finales de marzo de 2026, un 16,7% más en términos corrientes. Las exportaciones británicas hacia Marruecos aumentaron un 29,8%, hasta unos 32.800 millones de dírhams, mientras que las importaciones procedentes del Reino crecieron un 6,3%, hasta 34.100 millones de dírhams.
El mayor ritmo de crecimiento de las exportaciones británicas ha permitido reducir considerablemente el déficit comercial del Reino Unido con Marruecos, que pasó de 546 a 112 millones de libras en un año, es decir, de unos 6.900 a 1.400 millones de dírhams.
En el comercio de bienes, el Reino Unido pasó incluso de registrar un déficit de unos 2.600 millones de dírhams a lograr un superávit de 2.000 millones. Una parte importante de este aumento procede del petróleo crudo, que representó unos 8.000 millones de dírhams, equivalentes al 32,1% de las exportaciones británicas de mercancías hacia Marruecos durante el periodo analizado.
Estas cifras confirman el creciente peso de los intercambios bilaterales, aunque están expresadas en precios corrientes y no permiten separar completamente el efecto de los precios y los tipos de cambio. Sobre todo, muestran que las empresas británicas ya están ganando terreno en Marruecos antes de la eventual introducción de nuevas garantías de acceso a la contratación pública.
¿Qué implica la reciprocidad jurídica y económica?
El futuro acuerdo constituiría, según Londres, el primer compromiso jurídicamente vinculante del Reino Unido en materia de contratación pública con Marruecos y con un país africano. El paso es relevante porque Marruecos no forma parte del Acuerdo sobre Contratación Pública de la Organización Mundial del Comercio y actualmente no existe entre ambos países un compromiso bilateral sustancial en este ámbito.
El informe parlamentario británico sobre el acuerdo de asociación señala que el texto vigente no establece obligaciones sustanciales en materia de contratación pública, aunque contempla el objetivo de una liberalización recíproca y progresiva. Un nuevo capítulo convertiría así esta orientación general en compromisos jurídicamente vinculantes.
La igualdad de trato prevista en un acuerdo no implica necesariamente igualdad de oportunidades sobre el terreno. Los grandes grupos británicos suelen contar con una mayor capacidad financiera, certificaciones internacionales y experiencia en grandes proyectos. Las empresas marroquíes, especialmente las pymes, podrían enfrentarse a mayores dificultades relacionadas con las normas técnicas, los costes de prospección, las garantías financieras y la falta de referencias locales.
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Para Marruecos, la clave estará por tanto en definir las condiciones de apertura del mercado. Umbrales adecuados, periodos de transición, protección de sectores sensibles y un acceso efectivo de las pymes podrían limitar los efectos de una competencia desequilibrada. También podrían incorporarse exigencias de asociación, transferencia de conocimientos y creación de valor local para convertir la apertura en una herramienta de desarrollo industrial.
El futuro capítulo deberá además encajar con la reforma marroquí de la contratación pública. El Ministerio de Economía y Finanzas recuerda que el decreto n.º 2-22-431, de 8 de marzo de 2023, reforzó la competencia, la preferencia nacional, la evaluación de las ofertas y la digitalización. El reto no será, por tanto, únicamente abrir el mercado, sino determinar hasta qué punto Marruecos puede hacerlo preservando la contratación pública como instrumento de desarrollo industrial.
