Industria del automóvil: el «Made in Europe» abre una nueva negociación estratégica entre Rabat y Bruselas

El 01/08/2026 a las 10h10

El auge industrial de Marruecos sitúa al Reino en el centro de los arbitrajes estratégicos de la Unión Europea. Las dudas planteadas por el proyecto del «Made in Europe», reveladas por Africa Intelligence, ilustran no tanto un cuestionamiento del modelo marroquí, sino un debate sobre el papel de los socios más estrechamente integrados en el aparato productivo europeo.

El debate sobre el futuro marco industrial europeo trasciende las fronteras de la Unión. Según Africa Intelligence, las discusiones relativas al Industrial Accelerator Act (IAA) se abordaron recientemente en los intercambios entre responsables marroquíes y franceses durante la reunión de alto nivel celebrada en Rabat el 16 de julio. Las inquietudes expresadas por diversos actores del sector automotriz reflejan el peso alcanzado por el Reino en las cadenas de producción europeas, en un momento en que Bruselas busca reforzar su soberanía industrial frente a la competencia global.

El objetivo de la Comisión Europea está claramente definido: presentado el 4 de marzo por el comisario europeo de Industria, Stéphane Séjourné, el proyecto pretende elevar el peso de la industria manufacturera al 20% del PIB de la Unión Europea para 2035. Para conseguirlo, el texto plantea reservar determinadas ayudas públicas y contrataciones públicas europeas a los vehículos que cumplan con criterios reforzados sobre el origen de sus componentes.

Lejos de las interpretaciones más alarmistas, el proyecto no constituye una medida definitivamente aprobada. Su tramitación debe recorrer aún el proceso legislativo europeo, con debates en el Consejo de la Unión Europea y en el Parlamento Europeo, donde los equilibrios políticos todavía pueden evolucionar.

El núcleo de las negociaciones reside en la definición precisa del origen de los componentes. El proyecto contempla que los socios que dispongan de un acuerdo de libre comercio con la UE puedan asimilarse a un origen «UE o equivalente». Para Marruecos, vinculado a la Unión por un acuerdo de asociación e integrado desde hace más de dos décadas en las cadenas industriales europeas, esta disposición reviste una trascendencia estratégica.

Esta formulación abre un margen de negociación significativo. El desafío no consiste en enfrentar a Marruecos con la Unión Europea, sino en fijar las modalidades para que las cadenas de valor construidas a ambos lados del Mediterráneo sigan siendo reconocidas en el futuro marco normativo europeo.

Una plataforma indispensable para los fabricantes europeos

Las reservas expresadas por grupos como Renault y Stellantis reflejan el alto nivel de integración alcanzado por los centros industriales marroquíes. Como recuerda Africa Intelligence, Renault fabricó 394.000 vehículos en Marruecos en 2025, superando a España dentro del grupo, con una tasa de integración local del 65%. Por su parte, Stellantis continúa la ampliación de su complejo industrial en Kenitra para alcanzar una capacidad anual de 535.000 vehículos y una tasa de integración local anunciada del 69%.

Estos datos, respaldados por la Oficina de Cambios y el Ministerio de Industria, confirman que Marruecos ya no es una mera plataforma de ensamblaje. El Reino alberga un ecosistema industrial maduro que combina fabricantes, equipadores y proveedores locales, cuya creciente integración constituye su principal factor de competitividad.

Cualquier alteración abrupta de la posición de Marruecos en las cadenas de valor europeas no solo perjudicaría a las plantas instaladas en el Reino, sino que impactaría directamente en la estrategia industrial de los grupos europeos que han integrado a Marruecos como un eslabón clave de su estructura productiva.

Asimismo, la controversia deja al descubierto posturas divergentes en el sector.

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) —que engloba a firmas como Renault, Stellantis, Volkswagen y BMW— aboga por una cláusula de antigüedad que proteja las inversiones ya realizadas fuera de la UE, particularmente en Marruecos, evitando al mismo tiempo que nuevas inversiones oportunistas se beneficien automáticamente del nuevo marco.

Por otra parte, la Asociación Europea de Proveedores Automotrices (CLEPA), que representa a miles de equipadores, defiende una aplicación más estricta de los criterios de origen.

Este dilema muestra los equilibrios que Bruselas deberá sopesar entre el blindaje de la soberanía industrial europea y la preservación de las cadenas de valor estructuradas en el espacio euromediterráneo.

La inversión china no agota la estrategia marroquí

El reciente incremento de las inversiones chinas en la industria marroquí ha despertado dudas entre algunos dirigentes europeos, impulsado por proyectos vinculados a baterías eléctricas y componentes.

Sin embargo, reducir esta dinámica a una maniobra para eludir el mercado europeo resulta inexacto. Marruecos aplica desde hace años una política de diversificación de sus alianzas industriales, manteniendo a la Unión Europea como su primer socio comercial. Esta diversificación responde a la voluntad de elevar la escala tecnológica del país y desarrollar nuevas filieras, especialmente en el ámbito de la movilidad eléctrica.

El precedente de los derechos compensatorios aplicados en 2025 sobre ciertas llantas de aluminio marroquíes correspondió a una investigación puntual sobre un producto específico, sin alterar el marco general de las relaciones comerciales bilaterales.

El ecosistema automotriz marroquí seguirá de cerca la evolución del debate en Bruselas. Siendo el primer sector exportador del Reino, la automoción constituye uno de los pilares de la industrialización nacional y un motor de atracción para la inversión internacional.

El debate del «Made in Europe» deja patente una nueva realidad: Marruecos está tan integrado en las cadenas de valor europeas que las decisiones regulatorias de Bruselas tienen un impacto directo en su tejido industrial, una interdependencia que funciona en ambos sentidos tras más de dos décadas de integración productiva en el espacio euromediterráneo.

Por Mouhamet Ndiongue
El 01/08/2026 a las 10h10