Cada vez más países africanos se muestran reacios a exportar sus minerales en bruto, al considerar que este modelo genera menos riqueza y crea menos empleo que cuando se transforman localmente. Algunos países prohíben ya cualquier exportación de minerales, respondiendo así a una estrategia global de industrialización y soberanía económica.
En esta línea, tras las buenas intenciones, los dirigentes de la RDC, país cuyo subsuelo es extremadamente rico en minerales (cobalto, oro, litio, cobre…), han pasado a la acción. El jueves 6 de agosto anunciaron la prohibición de las exportaciones de concentrados de cobalto y cobre.
Los concentrados son productos obtenidos tras la trituración y el tratamiento del mineral extraído para eliminar gran parte de los elementos estériles, permitiendo obtener un material con un contenido mucho más elevado. Estos concentrados se exportan posteriormente a países desarrollados, principalmente China, Canadá o Estados Unidos, para ser refinados en productos finales.
Esta prohibición entra en vigor de forma inmediata, aunque se podrán conceder exenciones especiales por un plazo máximo de un año en determinados casos considerados estratégicos, si bien bajo el marco del nuevo sistema de tributación de la explotación minera, que aplica un coeficiente de evaluación del 55% para garantizar un mayor beneficio financiero al país.
Leer también : Turismo en el norte de África: Marruecos mantiene su liderazgo por delante de Egipto
Cabe destacar que esta prohibición afecta únicamente a los concentrados de cobre y cobalto, y no a otros minerales en bruto.
A pesar de ser un gigante de las exportaciones mineras a nivel continental e incluso mundial para ciertos minerales, la RDC no se beneficia plenamente de las repercusiones económicas de su subsuelo. Al exportar estos recursos en bruto, el país no genera valor añadido ni empleo. Al procesar localmente estos dos minerales estratégicos, el país debería incrementar de forma sensible sus ingresos y reforzar su economía.
La RDC es el segundo productor mundial de cobre, por detrás de Chile (primer productor mundial con unos 5,3 millones de toneladas al año, lo que representa cerca del 24% de la oferta global), con una producción que ha alcanzado los 3,49 millones de toneladas, gracias especialmente a los yacimientos de la provincia de Katanga, como Kamoa-Kakula y Tenke Fungurume.
Leer también : Cielo africano: el top 5 de las rutas nacionales, intraafricanas e internacionales por volumen de pasajeros
Tras convertirse en el segundo productor mundial por delante de Perú, con una cuota de mercado cercana al 15%, la RDC se ha consolidado como un actor clave en la oferta mundial de cobre. Durante los últimos cuatro años, las exportaciones de cobre metálico congoleño casi se han duplicado, pasando de 1,8 millones de toneladas en 2021 a 3,41 millones de toneladas en 2025. Además, en 2024, el país se situó como el primer exportador mundial de cobre refinado. Esto demuestra que, con el 15% de la producción mundial, la RDC tiene un peso considerable en las exportaciones globales de cobre.
Más significativo aún será el impacto de la prohibición de exportar concentrados en el caso del cobalto. La RDC posee cerca del 70% de las reservas mundiales del mineral y aporta una proporción equivalente de la producción, lo que la convierte en el actor determinante del mercado del cobalto. La falta de su recurso desequilibrará fuertemente el mercado.
Como consecuencia, esta prohibición debería traducirse en una escasez de concentrados de estos dos minerales estratégicos, esenciales para la fabricación de baterías eléctricas o para la industria mundial de la defensa. Esta situación podría provocar un encarecimiento de las cotizaciones del cobre y, sobre todo, del cobalto, además de suscitar temores ante una posible escasez de este último.
Leer también : Banco Africano de Desarrollo: Marruecos acelera su revolución ferroviaria para consolidarse como plataforma logística regional
Sin embargo, aunque la RDC es un actor de primer orden en ambos minerales, son las empresas chinas las que mantienen el control de la extracción, comercialización y refinado. Por tanto, el crecimiento de la producción y de las exportaciones de estos minerales estratégicos depende en gran medida de la voluntad de las compañías chinas.
En cualquier caso, estas prohibiciones llegan en un momento en que Estados Unidos intenta con dificultades posicionarse en el sector de la extracción de minerales estratégicos en la RDC. Por ello, gigantes chinos (CMOC, Huayou Cobalt, Zijin Mining…), pero también canadienses (Ivanhoe Mines) y suizos (Glencore), serán los más afectados.
En el caso particular del cobalto, serán las empresas chinas —que poseen un práctico monopolio sobre los principales yacimientos del país— las más impactadas.
Leer también : Marruecos pone en marcha la mayor planta solar flotante de África cerca de Tanger Med
Lógicamente, si las exenciones concedidas por el Ministerio de Minas congoleño no neutralizan la medida, las cotizaciones de ambos minerales deberían experimentar nuevas subidas.
Debido a la fuerte demanda de los sectores vinculados a la transición energética y la defensa, los precios del cobalto y del cobre se han disparado desde principios de este año. Así, el cobalto se cotizó el 6 de agosto de 2026 a 56.290 dólares la tonada, lo que supone un acusado incremento del 68,86% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
En cuanto al cobre, la tonada se ha revalorizado un 15,53% desde comienzos del año en curso. Cabe esperar que continúe el encarecimiento de ambos minerales dado el peso de la RDC en el comercio mundial.
Leer también : Exportaciones: Marruecos eleva sus intercambios africanos a 9.500 millones de dólares en 2025
La propia RDC también se verá impactada, ya que el país depende enormemente de las exportaciones de estos dos minerales. A modo de ejemplo, en 2024, las exportaciones de cobre refinado (19.500 millones de dólares), cobalto (3.050 millones de dólares), mineral de cobre (3.030 millones de dólares) y cobre bruto (1.120 millones de dólares) generaron 26.470 millones de dólares en ingresos por exportación.
De este total, las exportaciones con destino a China representaron 21.600 millones de dólares, es decir, el 81,60% del valor de las exportaciones de estos dos minerales, muy por delante de Corea (966 millones de dólares), India (864 millones de dólares), Arabia Saudí (861 millones de dólares) y España (734 millones de dólares).
En 2024, les exportations du cuivre raffiné (19,50 milliards de dollars), du cobalt (3,05 milliards de dollars), du minerai de cuivre (3,03 milliards de dollars) et du cuivre brut (1,12 milliard de dollars) ont généré 26,47 milliards de dollars de recettes d’exportations.
No obstante, conviene matizar este impacto sobre el país. Tras las medidas adoptadas en los últimos años, la RDC exporta una parte no desdeñable de su cobre en forma de cátodos, un producto que ha sometido a una transformación metalúrgica más avanzada. Así, en el primer trimestre de 2026, el país exportó 696.725 toneladas de cátodos de cobre, frente a solo 53.926 toneladas de concentrados de cobre. Esto demuestra que la proporción de concentrados ha caído drásticamente en favor de los cátodos. Aun así, varios proyectos mineros siguen recurriendo a la exportación de concentrados.
Recordemos que en 2024 la RDC se posicionó como el primer exportador mundial de cobre refinado, cobalto y estaño. Por lo tanto, esta decisión impactará negativamente en los ingresos de exportación a corto plazo.
Sin embargo, si a través de esta política el país logra procesar localmente aunque sea una parte de su producción de cobre y cobalto, las repercusiones económicas superarán con creces las pérdidas de ingresos derivadas de la suspensión de exportaciones de concentrados.
Leer también : Marruecos acoge una gran cita económica china para impulsar el comercio entre África y Asia
Por último, cabe subrayar que la decisión de la RDC se enmarca en la voluntad de los países africanos de liberarse del modelo económico heredado de la colonización, que los relegaba al papel de meros exportadores de materias primas.
Así, la RDC no es el único país africano en adoptar una medida de este tipo. Zambia ha restringido la exportación de cobre no refinado para obligar a las empresas a construir plantas capaces de fabricar productos terminados como cables de alta tensión.
Guinea ha prohibido la exportación de oro no refinado, exigiendo que todo el oro extraído localmente sea transformado en lingotes antes de su venta internacional.
Del mismo modo, Zimbabue, que posee las mayores reservas de litio del continente africano, ha prohibido exportar concentrados de litio para impulsar el procesamiento local.
En cuanto a Gabón, el gobierno ha fijado la prohibición de exportar manganeso en bruto a partir de 2029 para obligar a las multinacionales a procesar el mineral en el país.
Con todo, para que esta política tenga éxito deberán cumplirse ciertas condiciones. Además de la voluntad política, es preciso disponer de capacidad de procesamiento suficiente, cubrir las necesidades eléctricas, contar con cantidades suficientes de ácido sulfúrico, modernizar las infraestructuras logísticas y disponer de la financiación necesaria para articular esta transición. En definitiva, el éxito de esta medida dependerá de la capacidad del país para crear un entorno industrial lo suficientemente competitivo que permita el procesamiento local de ambos minerales.





