El ministro español de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha salido en defensa de la actuación del Gobierno tras la publicación de los documentos desclasificados sobre la entrada masiva de migrantes en Sebta. Frente a quienes consideran que los archivos contradicen la versión del Ejecutivo, Puente sostiene que ninguna de las informaciones conocidas permite atribuir a Marruecos la organización de lo sucedido.
«Estoy alucinando con las interpretaciones sesgadas, de trazo grueso y bastante poco serias que se están haciendo de la documentación desclasificada por el Gobierno en relación con Sebta», afirmó el ministro en una primera reacción publicada en las redes sociales.
«La información disponible en ningún caso apunta a una organización por parte de Marruecos del intento de entrada masiva», aseguró el ministro. A su juicio, los archivos apuntan más bien en la dirección contraria, pues muestran que la movilización se gestó en las redes sociales con la intención de aprovechar que las autoridades marroquíes estaban concentradas en las celebraciones de la Fiesta del Trono.
El ministro también rechazó que la respuesta inicialmente insuficiente de las fuerzas de seguridad marroquíes pueda interpretarse automáticamente como la prueba de una actuación deliberada. Esa circunstancia, indicó, puede responder a «multitud de hipótesis», entre ellas la menor disponibilidad de efectivos durante las celebraciones nacionales que tenían lugar en Marruecos.
Unos avisos que no permitían anticipar la magnitud
Durante una entrevista concedida este jueves a Las mañanas de RNE, Puente admitió que existían informaciones sobre las convocatorias difundidas en las redes sociales, pero negó que estas permitieran anticipar una entrada de más de 70.000 personas.
«Nadie previó que iba a pasar lo que pasó», insistió. Según el, las informaciones más precisas sobre los movimientos en las redes llegaron apenas unas horas antes del inicio de los acontecimientos y no fueron consideradas por el propio CNI como una alerta de suficiente entidad.
«Si a una convocatoria en las redes sociales se le da todo el valor, yo creo que el CNI habría llevado, no al Gobierno, sino a sus superiores la alarma», explicó. Para Puente, el hecho de que la información fuera trasladada mediante mensajes a la Delegación del Gobierno y no se activaran los canales superiores demuestra que tampoco los servicios de inteligencia previeron el alcance real de lo que terminaría ocurriendo.
El ministro se preguntó, además, qué dispositivo podía haberse organizado en tan poco tiempo para contener a decenas de miles de personas. «¿Qué hubiéramos hecho, desplegar una fragata, mandar helicópteros y tirotear a la gente?», planteó.
Puente admitió que España debe mejorar su capacidad para detectar y evaluar este tipo de movilizaciones, pero advirtió contra los análisis realizados con el resultado ya conocido. «A posteriori es muy fácil decir lo que se hubiera hecho. A priori es muy difícil anticiparse a algo que jamás ha ocurrido antes», afirmó.
Los documentos publicados por La Moncloa recogen una comunicación del CNI del 29 de julio sobre dos grupos en las redes sociales que sumaban alrededor de 180.000 seguidores. Esa cifra, sin embargo, correspondía al número de miembros o seguidores de los grupos y no a 180.000 personas efectivamente movilizadas para cruzar la frontera.
«Sin Marruecos sería imposible»
Más allá de la controversia sobre los avisos, Puente defendió que cualquier análisis de lo sucedido debe tener en cuenta el carácter indispensable de la cooperación entre España y Marruecos. «Sin la colaboración de Marruecos sería imposible contener la frontera», declaró. El ministro denunció la «irresponsabilidad» de quienes plantean la relación con Rabat desde la confrontación y celebró la posición adoptada por el presidente del Gobierno español. «Me alegro de tener a un presidente que antepone las neuronas a la testosterona», afirmó en referencia a Pedro Sánchez.
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Puente recordó que España debe relacionarse con países que poseen sistemas políticos distintos y rechazó cualquier planteamiento basado en la injerencia. «Los países deben respetar las formas de gobierno de las que se dotan otros países», señaló.
Sus declaraciones coinciden con la posición expresada por el Gobierno español desde el comienzo de la polémica. Pedro Sánchez ha reiterado que no existen pruebas de que Marruecos organizara la entrada masiva y ha defendido que la cooperación con Rabat resultó decisiva para devolver a decenas de miles de personas en los días posteriores.
